Cómo “romper” con tu Padre/Madre Narcisista

A veces querer a un(a) narcisista significa hacerlo a una distancia segura, incluso si el/la narcisista en cuestión es tu padre o tu madre.

Darte cuenta y aceptar que tienes uno o más padres/madres narcisistas es un camino largo e intensamente doloroso. Eso se debe a que los niños/las niñas, incluso los adultos, siguen deseando amor y aprobación, a menudo en contra de toda razón de que tus padres/madres no te han podido ni podrán nunca proporcionarte ese amor.

En última instancia, tener un contacto cero o bajo con un(a) padre/madre narcisista puede ser una opción saludable y liberadora.

Crear distancia con tus padres/madres significa renunciar a la ilusión de que algún día cambiarán y liberando la sensación de responsabilidad por ellos/ellas que pueden haber inculcado en ti.

Lo que es más importante que iniciar un receso es aprender a ser asertivo/asertiva y poner límites cuando los padres/las madres son inapropiados, controladoras, invasivos o abusivas.

Tener una relación con un(a) narcisista es muy difícil, porque tienen poca o ninguna empatía por los demás. Un(a) padre/madre narcisista pisará a toda su familia, incluso sus hijos/hijas, para satisfacer sus propias necesidades.

Salir de la sombra de un padre/una madre narcisista puede ser difícil, pero a menudo increíblemente necesario en la edad adulta.

Consejos para destruir los ciclos negativos de comunicación con tu padre/madre narcisista

  1. Reconoce que tu salud y bienestar deben ser lo primero

Es más que probable que, tal y como era la dinámica familiar, hayas intentado complacer a tus padres/madres narcisistas mucho, de hecho demasiado, hasta el punto de no reconocer ni pensar que tienes derecho a tus propias necesidades y deseos.

Como adulto, es hora de que te reapropies de tus deseos y necesidades y los pongas como prioritarios. Si priorizas los deseos y necesidades de otras personas (amigos/amigas, parejas, jefes/jefas) tendrás relaciones disfuncionales, repitiendo las dinámicas de tu familia narcisista. Esto no quieres decir que no tengas en cuenta a los demás y que no cuides el vínculo que tienes con las personas que son importantes en tu vida. Se trata de priorizarte a ti misma/mismo teniendo en cuenta a la otra persona y negociar. Negociar incluye poner límites y decir que no.

  1. Aprende a despegarte y poner límites

Para desvincularte de verdad y forjar una identidad fuera de la sombra de sus padres, tendrás que aprender a desapegarte, lo que esencialmente significa dejar de ser reactivo/reactiva, compartir sólo cierta información o poner límites a exigencias como Whatsapps diarios. En definitiva, dejar de ser un niño adulto/una niña adulta y empoderarte.

Si esta estrategia no funciona y el padre/la madre narcisista sigue acosándote, interrogándote, riéndose de ti, desvalorizándote, invalidándote, quizás sea hora de considerar tener contacto cero. Se trata de una decisión muy difícil y el proceso puede llevar algo de tiempo.

  1. Trata de no ser conflictivo/conflictiva, pero establece límites claros

Los/las narcisistas no se hacen responsables de sus comportamientos y generalmente no son capaces de tener empatía, por lo que una confrontación es una trampa para más dolor, desilusión y angustia.

Aún así, necesitas comunicar tu necesidad de espacio. Poséelo como algo que necesitas, expón tu posición sin reproches ni acusaciones, y luego apégate a él con límites sólidos.

Es importante trabajar en ti mismo/misma durante este tiempo. Estás tomando la mejor decisión posible para ti y tu salud mental para seguir adelante. Tienes derecho a ello.

  1. Acepta que tu padre/madre narcisista (o codependiente) puede hacerte muy difícil iniciar un descanso

Tenga en cuenta que hay una gran probabilidad de que tus padres/madres no respeten tu deseo por un tiempo. Eso es porque los narcisistas suelen ver a sus hijos/hijas como extensiones de ellos mismos/ellas mismas en lugar de personas con sus propias necesidades.

Es posible que intenten castigarte, boicotearte o chantajearte por tu decisión. Una vez que hayas establecido tus límites, no los muevas. No sucumbas a regaños, amenazas, inculpaciones ni a ninguna otra forma de manipulación.

Establecer límites es la consecuencia de la autoestima. Este proceso lleva tiempo e incluye la capacidad de identificar y creer que tienes derecho a tus sentimientos y necesidades, y aprender a afirmarlos.

  1. No te culpes por el estado de la relación

Los hijos/hijas de padres/madres narcisistas suelen tener una larga historia de autoculpación, sentir el miedo como la emoción más presente en sus vidas y tener la sensación de que son defectuosos/defectuosas. Esto es porque sus familias narcisistas fueron muy manipulados/manipuladas para sentirse así, han interiorizado estos sentimientos y ya como adultos los siguen repitiendo hasta que empiezan terapia.

Los padres/madres narcisistas son muy buenos para arremeter o llorar cuando sus hijos/hijas expresan necesidades propias, entrenándoles para que se señalen a sí mismos cada vez que se sienten heridos, solas o enfadados por el abuso. A su vez, los hijos/las hijas crecen pensando:

“Soy demasiado demandante, muy sensible, extremadamente egoísta”

Ahora que eres un adulto, es fundamental que te liberes de la culpa y reconozcas que es el comportamiento de tu familia narcisista fue muy tóxico y dañino para ti en tu infancia. Entonces no podías hacer nada, eras completamente dependiente de tus padres. Ahora tienes el poder de crear un nuevo vínculo más sano para ti y al que tienes derecho.

Si sigues dejando que tu padre/madre narcisista te controle, manipule, culpe, ridiculice… es como tener una puerta abierta a que otras personas que se parecen a él/ella, lo hagan también. Si empiezas a poner límites a tus padres, te resultará más fácil hacerlo con otras personas en tu vida. Ése será el comienzo de un cambio para no seguir atrapado/atrapada emocionalmente en una infancia abusiva que no te merecías.

Fuente: https://www.huffingtonpost.com

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Porqué y Cómo los/las Narcisistas Juegan al Juego de la Vergüenza

Estando fundamentalmente avergonzadas de sí mismas, las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) son expertas en jugar al juego de la vergüenza con quienes les rodean.

La vergüenza es prima hermana de la culpa pero se diferencian en algo. La vergüenza es un sentimiento de angustia acerca de quiénes somos, es una voz que dice “soy defectuoso/defectuosa. No me lo merezco”. Es un estado permanente.

La culpa genera angustia sobre algo que hemos hecho a otra persona, creemos que hemos causado algún mal. La voz de la culpa dice “he hecho algo malo”. Es algo temporal.

Los/las narcisistas rara vez o nunca sienten culpa, pero están profundamente atormentados/atormentadas por la vergüenza. No sienten culpa por lo que hacen porque carecen de empatía, esto es, de ponerse en el lugar de la persona con la que interactúan. Entienden de forma cognitiva que lo que hacen está mal, pero son incapaces de sentirlo. Además, como utilizan el mecanismo de defensa de la proyección, no se responsabilizan de lo que hacen, proyectando esa culpa en los demás. Son frecuentes frases como

“Mira lo que me has hecho hacer”. “Me has obligado a perder la paciencia”. “Tú tienes la culpa de cómo me he puesto”.

Sin embargo, los/las narcisistas sí que sienten vergüenza, una profunda vergüenza que les lleva a tener relaciones de control y sumisión-dominación con las demás personas. Esa vergüenza hace que se estén comparando continuamente y que se pongan por encima de las demás personas como una respuesta defensiva para compensar por lo carentes que sienten en el fondo. Son personas acomplejadas que esconden su vergüenza a través de un exterior de grandiosidad.

El juego de la vergüenza en los/las narcisistas: ¿Por qué?

Avergonzar es una forma común y especialmente insidiosa de abuso narcisista. Los narcisistas usan la vergüenza para

  1. Proyectar sus insuficiencias.
  2. Externalizar su autodesprecio.
  3. Hacer que los demás se vean y se sientan inferiores.
  4. Alimentar su necesidad de sentirse superiores.
  5. Controlar las autopercepciones de los demás.
  6. Manipular a otros/otras para que hagan cosas que les interesan a ellos/ellas o para que asuman responsabilidades inapropiadas.
  7. Manipular a otros/otras para que se culpen a sí mismos/mismas por el comportamiento de su abusador(a).
  8. Socavar y debilitar la autoestima de los demás.
  9. Aislar a otras personas para que dependan emocionalmente de ellos/ellas por completo.

El juego de la vergüenza en los/las Narcisistas: Cómo lo hacen

Al sembrar la vergüenza en otras personas, los/las narcisistas, en esencia, instalan un botón que pueden presionar en cualquier momento para manipular y castigar a aquellas personas a las que buscan controlar.

Aquellas personas que quieren, se preocupan o de otra manera admiran o confían en narcisistas, como sus hijos/hijas, parejas, parientes, amigos/amigas, empleados/empleadas, estudiantes u otras personas dentro de su esfera de influencia, son vulnerables a los mensajes de vergüenza.

En particular, los hijos/hijas de padres/madres narcisistas son más vulnerables a ser avergonzados/avergonzadas porque son personas aún no formadas que quieren de una forma natural a sus padres y los /las buscan para que los cuiden (ya que hasta una cierta edad son totalmente dependientes), para que los/las validen y les den un sentido de su propia identidad a través del mirroring. Un padre/madre narcisista es incapaz de hacer estar tarea de forma adecuada. Un(a) niño/niña avergonzado/avergonzada, con frecuencia tiene auto-creencias falsas y profundamente dañinas sobre sí mismo/misma, especialmente si ha sido escogido para desarrollar el rol del chivo expiatorio dentro del sistema familiar disfuncional. Esta visión basada en la vergüenza es posible cambiarla con terapia, donde el/la terapeuta haga el mirroring y la validación que los padres/madres narcisistas no pudieron hacer.

El juego de la vergüenza con los/las narcisistas: sus consecuencias

Para cualquier persona, la vergüenza intensa puede conducir a:

  1. Ansiedad generalizada.
  2. Odio hacia uno mismo/una misma.
  3. Tendencia a retirarse y/o esconderse.
  4. Miedo a la intimidad y a la “exposición”.
  5. Tendencia a tener una adicción: al sexo, la comida, el deporte, las compras.
  6. Autolesiones y/o pensamientos suicidas.
  7. Enfado internalizado o externalizado.
  8. Disociación de los sentimientos propios.
  9. Perfeccionismo.
  10. Bajo rendimiento.

Fuente: https://narcissistfamilyfiles.com

La Impotencia.

Qué es la Impotencia

Piensa en una estación o un aeropuerto. Cuando un tren o un avión se cancela inesperadamente, a menudo produce reacciones extremas en los pasajeros: ¿por qué? Es porque no tienen poder sobre su situación y lo saben. No hay absolutamente nada que puedan hacer. No tienen otra forma de llegar a su destino, están en manos de otros/otras y no tienen control sobre su situación actual. Están impotentes.

Ser abusado/abusada emocional, psicológica, física y/o sexualmente es experimentar un acto de impotencia – y debido a la impotencia a menudo el niño/la niña se separa de la situación enterrando el abuso en la negación y la disociación.

Las familias disfuncionales en las que crecen los niños/las niñas abusados/abusadas suelen ser temerosas, controladoras y emocionalmente descuidadas. El niño/la niña está en una posición en la no tiene poder, fuerza, control ni esperanza. Esto establece las condiciones para que el abuso se repita no sólo fuera de la familia sino también cuando esos niños/esas niñas se hacen adultos.

 El daño que causa la impotencia

Los niños/las niñas que son abusados/abusadas sufren la impotencia de tres formas principales durante el abuso:

  • No pueden hablar sobre el abuso y que se les comprenda
  • No pueden abandonar la situación familiar abusiva
  • Tienen un dolor espantoso y no pueden aliviarse de su dolor interno

Esto causa mucho daño interno y conduce a una dificultad extrema para confiar en las relaciones como adulto.

Las víctimas de abuso en sus familias disfuncionales, de adultos tratan de lidiar con el dolor interno de la situación de impotencia que experimentaron cuando eran niños a través del control en sus relaciones con las demás personas.

Buscando controlar

La experiencia de impotencia puede llevar a un miedo extremo a ser vulnerable o a sufrir mucho daño de nuevo, con lo que los adultos de familias disfuncionales que sufrieron abuso psicológico y/o emocional y/o físico y/o sexual en su infancia, intentan controlar mediante los siguientes patrones de comportamiento:

  • Controlar las relaciones: ser muy difícil para entablar una relación con otro/otra y, en el caso de hacerlo, entrar en patrones de sumisión/dominación.
  • Rituales obsesivos-compulsivos, como una tendencia al perfeccionismo, adicción al trabajo, actos de repetición de determinadas acciones, como cerrar una puerta o encender y apagar una luz.
  • Adicción al alcohol, las compras, el sexo, el deporte, la comida,..
  • Codependencia: adicción a ayudar a otra(s) persona(s) que a su vez son adictas a algo.

Mediante todos estos patrones de comportamiento lo que pretenden los adultos es controlar sus sentimientos internos con situaciones externas

 Permanecer en el rol de la víctima

La impotencia a menudo resulta en no poder hacerse cargo de la vida, responsabilizarse de uno mismo/una misma de una forma adulta.

La falta de límites que no les permitieron poner en su infancia con sus familias disfuncionales, les lleva a convertirse inconscientemente en víctimas en su vida adulta. Aceptan tratamientos por parte de otros/otras que las personas sanas no toleran.

Esto lo hacen (inconscientemente) para:

  • Permanecer como víctimas y repetir patrones abusivos / destructivos una y otra vez
  • Quedarse como niños/niñas emocionalmente en las relaciones, lo que se denomina como niño adulto/niña adulta
  • Atracción hacia personas controladoras en sus relaciones
  • No ser capaz de tener el control o poder personal en las relaciones con los demás o en la vida en general.

 Sin confianza en uno mismo/una misma

Junto con la falta de límites, la impotencia y la indefensión, a menudo resulta que el niño/la niña interioriza los sentimientos negativos y esté lleno/llena de dudas e incluso de odi hacia sí mismo/misma, y como adultos experimentan  na enorme falta de confianza en sí mismos/mismas.

Esto se manifiesta de las siguientes maneras:

  • No saben confiar en sus propios instintos
  • Dejan la puerta abierta para que el abuso se repita en sus relaciones como adultos.
  • Repetición de relaciones dañinas
  • Refuerzo del auto odio – “Hay algo que está mal en mí”
  • Cuando experimentan el abuso lo aceptan como algo normal y “que se merecen”.

Vacío Emocional

Uno de los efectos de estar continuamente en un lugar de miedo e impotencia es que al final estas personas se insensibilizan a sí mismas para no sentir. Esto lleva a un adormecimiento gradual en el interior: un autoabandono hacia la vida y las otras personas. El dolor se amortigua y en su lugar hay un vacío emocional.

Esto puede resultar en:

  • Negación: pretender que el abuso no está sucediendo o que no ha sucedido.
  • Disociación: no estar presentes para no vivir lo que está pasando.
  • Adormecimiento del interior: renuncian a involucrarse en las relaciones de una forma profunda.
  • Pensamiento mágico: fantasear con personas, situaciones, otras vidas para escaparse de la real.

Viviendo con miedo

Cuando el miedo es indeterminado, puede manifestarse como ansiedad, fobias, ataques de pánico, pesadillas, terror.

Los niños/niñas objeto de abuso por sus familias disfuncionales a menudo desarrollan Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo donde se sienten emocionalmente atrapados/atrapadas en la situación y no pueden salir de ella, repitiendo inconscientemente cómo se sintieron en su infancia.

Hablar de sus experiencias con un(a) terapeuta y enraizarlas en el pasado ayudará a sentir menos miedo y a vivir con confianza en el presente.

Identificar la Impotencia

El primer paso para abandonar la impotencia en tu vida es hacer conscientes los patrones de conducta que te llevan a ella.

Aquí tienes unas preguntas para ayudarte a identificar los pensamientos/conductas que te llevan a sentirte impotente:

  • ¿Qué tipo de elecciones haces cuando te sientes impotente?
  • ¿Puedes pensar en alguna forma con la que intentas controlar tu vida o tus relaciones?
  • ¿Siente que se retiras de las relaciones por temor a que la otra persona te domine?
  • ¿Te has encontrado en situaciones en las que has sentido que “algo va mal” pero te sientes incapaz de enfrentar la situación?
  • ¿Le resulta difícil confiar en tus propias percepciones sobre las situaciones?
  • Cuando sientes dolor, ¿utilizas de forma inconsciente algún mecanismo para no sentir, como por ejemplo, la disociación, la desensibilización o la negación?
  • ¿Cómo podrías construir límites más sanos en tus relaciones con los demás?

Límites y Re-empoderamiento

Una forma muy importante de obtener una sensación saludable de poder es poner límites.

La impotencia conduce a que las víctimas no puedan establecer límites apropiados en sus vidas.

Los/las supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas no se les permitía poner limites al abuso al que les sometían sus padres, por eso encuentran muchas dificultades para hacerlo de adultos. Con terapia y un poco de práctica es posible cambiar esto.

El primer paso es reconocer dónde están tus límites. Evalúa tus relaciones: ¿la gente respeta tus opiniones y deseos o lo que haces es complacer las demandas y los deseos de los demás la mayor parte del tiempo?

Por otro lado, ¿cuánto escuchas los pensamientos y sentimientos de los demás? ¿Y los tuyos propios?

La manera de dejar la impotencia atrás es mirar tus patrones de relación e intentar enraizar tus miedos en el pasado y ver cómo te afectan en la actualidad. Esos miedos estaban en tu infancia y los repites de forma inconsciente pero ya no tienes porqué hacerlo.

Cuando sientas miedo las primeras veces que pongas límites, no lo resistas, acompáñalo, déjatelo sentir. Poco a poco, verás cómo ese miedo cada vez se hace más pequeño. Tienes derecho a poner límites en tus relaciones con los demás y eres libre para ejercitarlo cuando quieras.

Fuente: http://www.intothelight.org.uk

La alienación consiste en un sentimiento de no pertenecer. ¿Te pasa a ti?

¿Qué es la alienación?

La alienación ocurre cuando una persona se retira o se aísla de su entorno o de otras personas. Las personas que muestran síntomas de alienación a menudo rechazan a sus seres queridos (familia, amigos/amigas) o a la sociedad. También pueden mostrar sentimientos de distancia y extrañamiento, incluso de sus propias emociones.

 Síntomas de la alienación

  • Sentirse distanciado/distanciada del trabajo, la familia y los amigos/las amigas es un síntoma común de la alienación.
  • Sentirse desamparado/desamparada
  • Sentir que el mundo está vacío o sin sentido
  • Sentirse excluido/excluida de conversaciones o eventos
  • Sentirse diferente de los demás, como si realmente fueses un alien
  • Tener dificultad para acercarse y hablar con otras personas
  • sentir inseguridad cuando interactúas con otras personas
  • Negarse a obedecer las reglas/normas

También puede haber síntomas de depresión que incluyen:

  • Tener poco apetito o comer en exceso
  • Dormir excesivamente o tener insomnio
  • Tener fatiga crónica
  • Falta de autoestima
  • Tener sentimientos de desesperanza/impotencia

Tipos de alienación

  • Distanciamiento cultural: sentir que no compartes los valores establecidos.
  • Aislamiento: sentido de soledad o exclusión, como ser una minoría en un grupo.
  • Sinsentido: incapacidad para encontrar el sentido a las acciones propias, relaciones con los demás o asuntos generales. Tener el sentimiento de que la vida no tiene ningún sentido.
  • Ausencia de normas: sentimiento de desconexión de las convenciones social o ser proclive a comportamientos que se salen de lo “normal”.
  • Impotencia: creecia de que las acciones no cambian los resultados, o que no tienes control sobre tu vida.
  • Auto-extrañamiento: no estar en contacto consigo mismo/misma de diferentes maneras, como por ejemplo, no estar en contacto con tus emociones, con tus necesidades, disociar mucho,..

Causas de la alienación

Ejemplos de eventos personales que pueden dar lugar a que una persona se sienta alienada son una muerte en la familia, un cambio de trabajo, un divorcio o salir del hogar por primera vez.

En el caso de supervivientes que han crecido en el seno de familias disfuncionales, pueden tener sentimientos de alienación todas su vida si no los tratan en terapia. A muchos/muchas se les hará sentir que no son bienvenidos/bienvenidas en sus familias y ellos/ellas, inconscientemente, tendrán durante su infancia y adolescencia la sensación de que “algo está mal”. Tenderán a autoinculparse pensando que ellos/ellas son los defectusos/defectuosas y que no encajan allí. Si no tratan este sentimiento en terapia, tenderán a repetir el patrón en sus vidas, sintiéndose alienados/alienadas entre grupos de gente que inconscientemente emularán a sus familias de origen, por ejemplo en el trabajo, en un grupo de amigos/amigas,… tenderán a provocar ellos mismos/ellas mismas esta alienación con comportamientos como el de estar ausentes, mostrarse fríos/frías o rechazar directa o indirectamente a la gente de esos grupos.

¿Cómo se expresa la alienación?

La alienación se expresa de manera diferente por las personas. Algunas se vuelven retraídas y letárgicas, otras pueden reaccionar con hostilidad y violencia, otras pueden desorientarse, rechazando los valores y el comportamiento tradicionales adoptando una apariencia extravagante y patrones de comportamiento erráticos.

Cómo tratar la alienación

La alienación tiene que ver con sentimientos de pertenecer y de conectar con otras personas.

  • Busca un grupo terapéutico en el que puedas anclar una nueva experiencia en la que te sientes que formas parte de un grupo.
  • Trabaja corporalmente el anillo del cuerpo y el chakra que tiene que ver con dar y recibir de las otras personas.
  • Aumenta tu autoestima. Cuanto más sientas que te quieres, más fácil te resultará sentir que te quieren los demás.

6 Señales de que una persona en tu vida es un(a) Fanático/Fanática del Control (Y cómo cambiar esto)

Todos/todas conocemos a personas que son “fanáticos/fanáticas del control”. Parece que no pueden dejar de dar consejos no solicitados o decirte qué hacer y cómo hacerlo. Al principio, es posible que realmente te lleves bien con él/ella, pero seguramente al poco tiempo te darás cuenta de que la actitud de “¡Hazme caso, que yo sé más que tú y te lo digo por tu bien!” parece impregnar la mayoría de sus interacciones, y terminará por alejar a la gente.

Los fanáticos/las fanáticas del control se sienten obligados/obligadas a orquestar y manipular personas y situaciones para asegurarse de que todo salga “a su manera”, y aunque sus intenciones sean benignas, pueden causar mucho dolor.

El psicólogo Thomas J. Schumacher describe así la lucha de un(a) controlador(a):

“Ten en cuenta que los fanáticos/las fanáticas del control no intentan hacerte daño sino que están tratando de protegerse. Recuérdate a ti mismo/misma que su comportamiento hacia ti no es personal. La compulsión estaba allí antes de que te conocieran, y estará allí toda su vida a menos que hagan terapia. Comprende que son muy manipuladores/manipuladoras, mentirosos/mentirosas, rápidos/rápidas a la hora de debatir para defender sus intereses como sea y excelentes en distorsionar la realidad “.

Puede ser fácil confundir a los fanáticos/las fanáticas del control con los/las narcisistas, y si bien puede haber cierta superposición de características y comportamientos, no todos los fanáticos/todas las fanáticas del control son también narcisistas. El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es una enfermedad mental que al menos el 6.3% de la población experimenta, que puede ser altamente tóxica y a menudo no tratable con terapia.

Si bien ser un(a) “fanático /fanática del control” no suele considerarse una enfermedad mental o un trastorno psiquiátrico, los psiquiatras tienden a diagnosticar casos muy extremos como una forma de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Si no estás seguro/segura, sigue leyendo.

6 signos de que alguien en tu vida es un(a) fanático/fanática del control

  1. Los fanáticos/las fanáticas del control afirman saber lo que es mejor para ti y emplearán diversas estrategias de manipulación para convencerte de que tienen razón.

Su comportamiento puedes llegar a sentirlo como terriblemente sofocante debido a las intensas tácticas de manipulación usan para convencerte de que tienen razón, como por ejemplo:

  • Microorganizarán tu comportamiento para que se ajuste a sus expectativas (generalmente poco realistas)
  • Emplean la repetición al señalar obsesivamente algo que necesitas cambiar una y otra vez, bajo la apariencia de que te están “ayudando”.
  • Te harán un juicio silencioso como una forma de retención pasiva-agresiva de la energía cuando perciban que tu comportamiento es “incorrecto” o no está alineado con sus expectativas.
  • Te harán sentir miedo presentando los “peores escenarios posibles” en un intento de alejarte de ciertos comportamientos y y/o de otras personas.
  • Intentarán intervenir en tu nombre con otras personas y tratarán de justificar o desestimar tus comportamientos frente a otras personas.
  • Ofrecerán críticas “constructivas” (normalmente no solicitadas) en un intento de provocar cambios de comportamiento que esperan o quieren ver, de nuevo, con la excusa de que “les importa” o están “tratando de ayudar”.
  • Te harán un cumplido o un obsequio y, acto seguido, te pedirán algo de forma sutil.
  1. Quizás sus vidas o una parte de ellas puede estar fuera de control … Pero los fanáticos/las fanáticas del control intentarán implacablemente controlar a todos los demás.

La mentalidad del fanático/la fanática del control a menudo implica proyectar su propia falta de control sobre las personas que los/las rodean.

A menudo son ellos los que parecen no poder lograrlo en alguna área importante de sus vidas (como sus trabajos, relaciones, salud, etc.) pero son los primeros en tratar de dominar y dictar cómo otras personas viven sus vidas.

Este tipo de búsqueda de control puede surgir de un lugar de su propia infelicidad y su inseguridad / incapacidad para afrentar sus propios problemas personales.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control constantemente intentan dominar los planes de otras personas.

 Cuando pasas tiempo con un(a) fanático/fanática del control, comenzarás a notar su necesidad de dominar y mandar no sólo en sus propios planes, sino también los planes de todos los/todas las que los/las rodean.

Esto se convierte en algo muy patente en un entorno de grupo donde varias personas hacen planes juntas. El fanático/la fanática del control será quien demande que todos/todas sigan sus planes e ideas, incluso cuando sea evidente que la mayoría quiere hacer otra cosa.

Todo es un juego justo para los fanáticos/las fanáticas del control, desde lo que llevas puesto, hasta cómo estás conduciendo, a dónde vas a cenar o qué estás ordenando.

   4. Los fanáticos/fanáticas del control a menudo carecen de espontaneidad y la diversión que conlleva.

Una de las cosas más trágicas de ser un(a) fanático/fanática del control es la incapacidad de divertirse haciendo cosas espontáneas, porque todo debe planificarse y controlarse.

Mientras que para muchas personas, un viaje o unas vacaciones “sorpresa” suena como una aventura divertida, la mayoría de los fanáticos/las fanáticas del control simplemente no pueden soportar la ambigüedad o no saber sobre el plan.

Así que, en lugar de entusiasmarse con un viaje sorpresa en el que pueden simplemente sentarse y controlarse, pueden preocuparse por cada detalle, hacer un millón de preguntas o, en casos más extremos, tener un ataque de ansiedad completo o simplemente negarse a ir.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control son muy obstinados/obstinadas y creen que sus opiniones son objetivamente, universalmente “correctas”.

Tienen una asombrosa tendencia a creer que sus sentimientos y creencias son, de alguna manera, universalmente ciertas, razón por la cual puede resultar muy difícil estar en desacuerdo con ellos/ellas, ya que debatirán hasta la extenuación contigo hasta que les des la razón.

Al creer que sus opiniones son un hecho, los fanáticos/las fanáticas del control pueden alienar fácilmente a las personas y/o rechazarlas, lo que habla de su propia dificultad para aceptar que tienen limitaciones y no son perfectos/perfectas, como todos los seres humanos.

  1. Los fanáticos/fanáticas del control pueden ser perfeccionistas dominantes.

Los fanáticos/las fanáticas del control a menudo son los primeros en juzgar o decir que ellos/ellas saben más que tú, y por lo general aplican el mismo nivel de juicio rígido a sí mismos/mismas.

A menudo intentarán hacer todo lo posible para asegurarse de que las cosas se hagan a su manera, bajo el lema de “si quieres hacer algo bien, ¡hazlo tú mismo/misma!”.

Como resultado, se encargan de mucho más de lo que pueden abarcar, lo que puede llevar a un círculo vicioso de fracasar y decepcionar a la gente, creando más autojuicio, perfeccionismo e intentos de controlar aún más sus sentimientos y actuaciones.

Intentar hacerlo todo y siempre perfecto puede ser una fuente importante de estrés y problemas de salud.

Los fanáticos/fanáticas del control también son frecuentemente adictos/adictas al trabajo, fanáticos/fanáticas de aficiones como el deporte o dietistas obsesivos, por ejemplo.

Cómo lidiar con alguien que es un(a) fanático del control

  1. DEJA de ser una víctima.

Según la psiquiatra Judith Orloff MD, los fanáticos/fanáticas del control a menudo se sienten atraídos/atraídas por personas con baja autoestima o mentalidad de víctima, porque enérgicamente hablando, podrán ejercer su voluntad, manipular y ganar poder en la situación.

Acepta que puedes estar ELEGIENDO para permitir que esta energía entre en tu vida, reflejando una creencia inconsciente de que tú no es digna de que te traten con empatía, amor y respeto.

Tú eres digno/digna de buenos amigos/amigas, parejas, compañeros/compañeras de trabajo, jefes/jefas, compañeros/compañeras de piso y buenas personas que te apoyan a ti y a tus sueños y proyectos, que también te empoderan y te dan espacio para tomar tus propias decisiones. Recuerda, tienes el 100% de control sobre las energías que eliges dejar en tu vida, y cómo elegir RESPONDER (acción distinta de reaccionar) a estas energías.

  1. ¡Sé asertivo/asertiva PERO no juegues sus juegos!

Sé firme y exprésate, pero trate de evitar decirle a los fanáticos/fanáticas del control qué hacer. Si lo haces, estarías haciendo con ellos/ellas, lo mismo que rechazas. Y es muy probable que esto lleve a una lucha de poder en la que sientan la necesidad de demostrar que tienen razón. Así que escoge y elige tus batallas sabiamente para evitar ser arrastrado/arrastrada a un conflicto innecesario.

Asertividad significa emplear comunicación compasiva siempre que sea posible, como “Agradezco tu opinión, pero también me gustaría expresar mis opiniones” con la esperanza de concienciar sobre sus comportamientos, reconocerán que pueden estar cruzando líneas que no corresponde y se detendrán (o en al menos, se relajarán).

  1. Establece límites y aprende a alejarte.

¿Qué pasa si la persona no se detiene? ¿Es posible seguir teniendo una relación(del tipo que sea) con un(a) fanático/fanática del control cuando rechazas su comportamiento de control? Posiblemente. A veces, tendrás que alejarte porque la persona se niega a responsabilizarse de su propio comportamiento.

Si la relación es importante para ti, o si es alguien que ESTARÁ presente en su vida de forma permanente o quizás temporal(como un familiar o un compañero de trabajo), es imperativo establecer límites al comunicar los problemas que estás teniendo con él/ella.

Si la persona está dispuesta a hacer esfuerzos para ajustar su comportamiento, entonces dale un tiempo para ver si los cambios realmente suceden.

Recuerda que continuar rodeado/rodeada de personas que no respetan tus límites personales y que buscan controlar tu vida a través de métodos de manipulación NO TE SIRVE. Bloquea tu energía, entorpeciendo la oportunidad de que relaciones de apoyo y respeto entren en tu espacio (esto es, por supuesto, exactamente lo que el fanático/la fanática del control quiere consciente o inconscientemente).

Cortar el apego, en términos de proximidad física, comunicación, conexión emocional y también el cordón energético que os une, son partes importantes para liberar tu espacio y dar entrada a otro tipo de vínculos más sanos y nutrientes para ti.

4. Mira dentro de ti para entender tu patrón de comportamiento / condicionamiento.

Hazte la pregunta: ¿qué energía o percepciones sobre mí mismo/misma tengo que hacen que este tipo de personas el universo me las siga poniendo delante? ¿qué patrones de conducta tengo yo que hacen que un(a) fanático/fanática del control encaje o crea que encaja conmigo?

Probablemente (al menos ése es mi caso personal) el origen está precisamente en tu familia de origen, con personas con este tipo de perfil y tú jugando el papel de la víctima/controlado/controlada/persona con baja autoestima. En tu infancia muy probablemente no tuviste mucha elección de encajarte en el rol rígido que tu familia disfuncional te otorgó. Ahora sí. Poco a poco, tú tienes el poder para ir cambiando viejos comportamientos y patrones de conducta que ya no te sirven. Así darás paso a relaciones más sanas para ti en tu vida. Si no lo haces, el universo te pondrá delate una y otra vez a personas con este tipo de perfiles, para recordarte que hay algo sobre ti que puedes cambiar para crecer personalmente y darte a ti mismo/misma una vida mejor. La que mereces.

Fuente: https://thelucidplanet.com

La Negación: cuándo ayuda y cuándo hace daño

Qué es la negación

La negación es un mecanismo de defensa que utilizamos de forma inconsciente y que nos da tiempo para adaptarnos a situaciones angustiosas. Sin embargo, permanecer en la negación demasiado tiempo puede ser perjudicial, ya que estrecha nuestras miras y no nos permite afrontar situaciones que la vida nos pone delante para crecer.

Si estás en la negación, no aceptas la verdad sobre algo que está sucediendo en tu vida para protegerte.

La negación es un mecanismo de defensa que te da tiempo para adaptarse a situaciones que te producen mucha angustia o a cuestiones que son dolorosas o estresantes para ti. En ese sentido, la negación es un aliado porque te permite un tiempo de “coartada” para aceptar algo cuando tengas los recursos emocionales adecuados para hacerlo.  Sin embargo, permanecer demasiado tiempo en la negación puede interferir con tu capacidad para enfrentar desafíos o puede hacer que repitas patrones en tu vida sin saber cómo cambiarlos.

Para qué sirve la negación

Negarse a reconocer que algo está mal es una manera de enfrentar el conflicto emocional, el estrés, el dolor, la información amenazante y la ansiedad.

Es posible que niegues cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o que amenace tu sentido de control, como por ejemplo, una enfermedad, adicción, un trastorno alimentario, violencia personal, problemas financieros o conflictos en tus relaciones. Puedes negar algo que te ocurre a ti o a otra persona con la que tienes un vínculo.

Cuando estás en la negación, tú:

  • No reconoces una situación difícil.
  • No te enfrentas a los hechos de un problema.
  • Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 Cuándo la negación puede ser útil

Negarse a enfrentar los hechos puede parecer un comportamiento poco sano. A veces, sin embargo, un breve período de negación es necesario. Estar en negación le da a tu cerebro la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o angustiante que en ese momento sería demasiado estresante o angustioso para ti hacerla consciente. Por ejemplo, imaginemos situaciones en las que te has encontrado un bulto en la garganta o te has dado cuenta de que tu pareja, de la que estás enamorado/enamorada y con la que tienes un pacto de fidelidad, te es infiel.

Es más que probable que ambas situaciones te llevan a sentir miedo/angustia/ estrés a unos niveles muy altos. Entonces ignoras el bulto o la infidelidad, esperando que, en el caso del bulto, desaparezca por sí solo y en el caso de la infidelidad, en realidad te hayas equivocado.

Un mes más tarde, cuando el bulto siga ahí y la infidelidad también, quizás ya puedas afrontar consultar a tu médico sobre el bulto o a tu pareja sobre la infidelidad, afrontando la situación en lugar de negarla.

Este tipo de rechazo es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente se niega el problema que produce mucha angustia. Pero a medida que tu cerebro acepta la posibilidad de que realmente eso es lo que está ocurriendo en tu vida, el problema comienza a afrontarse de manera más racional y tomando medidas para buscar ayuda o hablar las cosas.

Cuándo la negación puede hacer daño

Pero, ¿y si hubieras continuado ignorando el bulto? ¿O la infidelidad de tu pareja? ¿Qué pasa si no buscas ayuda ni afrontas la situación? Si la negación persiste y te impide tomar las medidas adecuadas, como consultar a tu médico o hablar con tu pareja sobre la infidelidad, se trata de una respuesta dañina para ti.

Ejemplos de negación tóxica:

  • Un estudiante universitario es testigo de un tiroteo violento pero afirma que ver esto no le ha afectado. Tres meses después sigue diciendo lo mismo.
  • Una mujer mayor en la etapa final de la vida rehúsa debatir las medidas paliativas que se le aplican, insistiendo en que está mejorando.
  • Una persona bebe cada alcohol cada día y se dice a sí misma que no es un adicto y que tiene su vida bajo control, que sólo es una fase.
  • Una mujer afirma que su relación de pareja es “mejor imposible” cuando varias veces ha pillado a su pareja en conversaciones de WhatsApp en las que de forma obvia le ha sido infiel con otras mujeres. En esta pareja hay un pacto de fidelidad.
  • Una persona con dolor en el pecho y dificultad para respirar no cree que esos síntomas indiquen un posible ataque al corazón y se niega a que le den ayuda médica.
  • Una persona que lleva años teniendo pensamientos suicidas, se dice a sí misma que es algo “normal” y no busca ayuda médica para averiguar qué es lo que le pasa realmente.

En todas estas situaciones la negación a largo plazo tiene consecuencias muy dañinas para las personas que están demasiado tiempo en ella. Digamos que intentar evitar inconscientemente el dolor que provoca la situación en concreto hace que se postponga. Pero si se hace por demasiado tiempo, o bien ese dolor ha aumentado o bien posibles soluciones a la situación ya no lo son porque se ha pasado a la acción demasiado tarde o no se ha pasado a la acción en absoluto.

Estrategias para superar la negación

Cuando nos enfrentamos a un giro abrumador de los acontecimientos, está bien decir: “No puedo pensar en todo esto en este momento”.

“No puedo pensar en todo esto en este momento”.

Es posible que necesites tiempo para aceptar lo sucedido y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero sí es importante darte cuenta de que la negación debe ser sólo un recurso temporal. Negar la realidad de una situación no la cambiará. Mirar a otro lado cuando te sucede algo es comprensible al principio pero una mala estrategia a medio-largo plazo.

La fuerza que tiene la negación en una persona puede cambiar con el tiempo. Algunos períodos pueden estar relacionados con una menor actitud defensiva y en otros, la negación puede ser mucho más fuerte.

Si te sientes atascado/atascada en la negación o si alguien en quien confías sugiere que estás en negación, puedes probar estas estrategias:

  • Examina honestamente lo que temes.
  • Piensa en las posibles consecuencias negativas de no tomar medidas.
  • Permítete expresar tus miedos y emociones.
  • Trata de identificar creencias irracionales sobre tu situación, por ejemplo, si admito que soy alcohólico/alcohólica, Dios me va a castigar.
  • Escribe sobre tu experiencia.
  • Comparte tu experiencia a un(a) amigo/amiga de confianza o a un(a) terapeuta.
  • Participa en un grupo de apoyo, como el de coda.

Fuente: https://www.mayoclinic.org

Síntomas de una persona que vive con Trauma

¿Qué es el trauma?

El trauma hace que el cuerpo acumule una enorme cantidad de energía dentro de forma tóxica. Esto se debe a que cuando se produjo la amenaza/peligro original hubo dos respuestas contradictorias por parte del cuerpo que hicieron que la energía se quedase atrapada dentro:

  • Una de las respuestas es la de lucha/huida, que es la que se encuentra en el cerebro reptiliano y que supone una respuesta automática para defendernos de un peligro.
  • La segunda viene de la imposibilidad de moverse, que da lugar a una congelación. Por ejemplo, un(a) niño/niña que está siendo atacado/atacada verbal o físicamente por su padre/madre y que se mueve para huir o luchar pero que es obligado/obligada a quedarse ahí y simplemente “aguantarlo”.

En el cuerpo de ese niño/niña superviviente se dan las dos respuestas a la vez: una que lleva a movilizarse y la otra a congelarse y esto se produce de una forma repetida y prolongada en el tiempo. Estas acciones contradictorias provocan que esa energía movilizada se quede atrapada en el cuerpo, energía que debería de haberse liberado.

A partir de entonces, tarde o temprano en la vida de esa persona, se acabarán produciendo síntomas en su cuerpo que le avisarán de esa energía que sigue atrapada dentro. A pesar de que vivir así genera mucho sufrimiento, el/la superviviente tenderá a no liberar esa energía. ¿Por qué? Fundamentalmente por tres razones:

  • El/la superviviente, mientras pueda, tiende a evitar o a reprimir los síntomas del trauma porque sentirlos (que es lo que lleva a la sanación) supone experimentar una enorme cantidad de angustia.
  • Debido a que la respuesta primitiva acaba provocando “indefensión aprendida”, ya que el/la superviviente cree que no puede hacer nada frente a un peligro o amenaza, como ocurrió en su infancia, tiende a repetir esta respuesta una y otra vez en algunas situaciones en su vida, repitiendo así el colapso de energía dentro del cuerpo.
  • Los/las supervivientes sienten vergüenza de lo que les pasa y tienen un desconocimiento de lo que les ocurre. No conectan el maltrato/abuso sufrido de manos de su familia disfuncional con el trauma y los síntomas en su cuerpo. Saben que algo va mal pero no exactamente el qué, por lo que no piden ayuda. Igualmente, cuando lo hacen, en muchas ocasiones un desconocimiento del tema por parte de profesionales de la salud lleva a que los/las diagnostiquen erróneamente o les administren una terapia que no es adecuada para ellos/ellas.

Síntomas de las personas que viven con trauma

Debido a la experiencia individual de cada persona, es muy difícil elaborar una lista completa de cada síntoma de trauma conocido. Sin embargo, hay síntomas que son indicadores de trauma porque son comunes a la mayoría de las personas traumatizadas. A pesar de la gran diversidad de posibilidades disponibles, el sistema nervioso parece favorecer algunos síntomas sobre otros. En general, algunos síntomas traumáticos tienen más probabilidades de aparecer antes que otros.

En el núcleo de la reacción traumática están:

  • Hiperactivación
  • Constricción
  • Disociación (incluida la negación)
  • Sentimientos de impotencia y desesperanza

Otros síntomas tempranos que comienzan a aparecer al mismo tiempo o poco después de los anteriores son:

  • Hipervigilancia (estar “en guardia” todo el tiempo)
  • Imágenes intrusivas o flashbacks emocionales
  • Extrema sensibilidad a la luz y al sonido
  • Hiperactividad
  • Respuestas emocionales y de sobresalto exageradas
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Cambios bruscos de humor: por ejemplo, reacciones de ira o berrinches
  • Vergüenza excesiva
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés (personas que se estresan fácilmente y con frecuencia)
  • Dificultad para dormir

Varios de los síntomas anteriores también pueden aparecer en la siguiente fase de desarrollo, así como en la última.

Los síntomas que generalmente ocurren en esta próxima etapa de desarrollo incluyen:

  • Ataques de pánico, ansiedad y fobias
  • “Espacio en blanco” mental o “estar en las nubes”
  • Respuesta de sobresalto exagerada
  • Extrema sensibilidad a la luz y el sonido
  • Hiperactividad
  • Respuestas emocionales exageradas
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Comportamiento de evitación (evitando ciertas circunstancias)
  • Atracción a situaciones peligrosas
  • Llanto frecuente
  • Cambios de humor abruptos: por ejemplo, reacciones de ira o rabietas.
  • Vergüenza tóxica 
  • Actividad sexual excesiva o inexistente
  • Amnesia y olvido
  • Incapacidad de amarse a sí misma/mismo o a los demás, dificultad o vincularse con otras personas
  • Miedo a morir, volverse loco/loca o tener una vida acortada
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés (personas que se estresan fácilmente y con frecuencia)
  • Dificultad para dormir

El último grupo de síntomas son aquellos que generalmente tardan más en desarrollarse.

En la mayoría de los casos, han sido precedidos por algunos de los síntomas anteriores. Como ves, algunos síntomas aparecen en las tres listas. No hay una regla fija que determine qué síntoma elegirá el organismo para desarrollarlo cuándo lo hará. Los síntomas que generalmente se desarrollan los últimos incluyen:

  • Excesiva timidez
  • Respuestas emocionales silenciadas o disminuidas
  • Incapacidad para comprometerse
  • Fatiga crónica o energía física muy baja
  • Problemas del sistema inmune y ciertos problemas endocrinos, como la disfunción tiroidea
  • Enfermedades psicosomáticas, particularmente dolores de cabeza, problemas de cuello y espalda, asma, digestivos, colon espástico y síndrome premenstrual severo.
  • Depresión, sentimientos de muerte inminente.
  • Sentimientos de desapego, alienación y aislamiento: “muertos vivientes” “sentimiento de ser como un zombie”.
  • Menor interés en la vida
  • Miedo a morir, volverse loco/loca o tener una vida acortada
  • Llanto frecuente
  • Cambios bruscos de humor, por ejemplo, reacciones de ira o rabietas
  • Vergüenza tóxica
  • Actividad sexual excesiva o inexistente
  • Amnesia y olvido
  • Sentimientos y comportamientos de impotencia
  • Incapacidad de amarse a sí misma/mismo o a los demás, dificultad o vincularse con otras personas
  • Dificultad para dormir
  • Capacidad reducida para lidiar con el estrés
  • Incapacidad para formular planes a medio-largo plazo.

Obviamente, no todos estos síntomas son causados ​​exclusivamente por traumas, ni todas las personas que presentan uno o más de estos síntomas han sufrido un trauma. La gripe, por ejemplo, puede causar malestar general y malestar abdominal similar a los síntomas del trauma. Sin embargo, hay una diferencia, los síntomas producidos por la gripe generalmente desaparecen en unos pocos días. Aquellos producidos por el trauma, no.

  • Los síntomas del trauma pueden ser estables (omnipresentes), inestables (aparecerán y desaparecerán) o pueden permanecer ocultos durante décadas.
  • Generalmente, estos síntomas no ocurren individualmente, sino en constelaciones.
  • Estos “síndromes” a menudo se vuelven cada vez más complejos a lo largo del tiempo, cada vez menos conectados con la experiencia traumática original.

Si bien ciertos síntomas pueden sugerir un tipo particular de trauma, ningún síntoma es exclusivamente indicativo del trauma que lo causó. Las personas manifestarán síntomas traumáticos de manera diferente, dependiendo de la naturaleza y la gravedad del trauma, la situación en la que ocurrió y los recursos personales y de desarrollo disponibles para la persona en el momento de la experiencia.

Este post es un extracto (págs. 145 a 149) del libro “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”, de Peter Levine. Las listas no tienen fines de diagnóstico. Es una guía para ayudarte a hacerte una idea de cómo se comportan los síntomas del trauma y averiguar si es posible que sufras de un trauma sin saberlo.

De un modo coloquial, cuando la gente habla de “trauma” lo que nos viene a la cabeza es una situación concreta que supone un antes y un después en la vida de una persona, como un accidente o la muerte de un ser querido. Sin embargo, hay muchas personas que habiendo sufrido abuso/maltrato/negación en sus familias narcisistas/disfuncionales de origen, han desarrollado un trauma en la infancia y viven sin saberlo.

¿Crees que tú eres una de esas personas? Yo sí lo he sido hasta hace unos meses. ¡Deja un comentario!