Cómo terminar con el pesimismo de las Profecías Auto-cumplidas que dirigen tu vida

Crees que nunca tendrás una relación sana, por lo que elige compañeras que no están emocionalmente indisponibles o directamente indisponibles, o sea, con pareja.

Crees que no vas a hacer bien la presentación, por lo que no ensayas ni te preparas.

Crees que vas a tener un día frustrante, por lo que te metes con tu pareja, lo que desencadena una pelea, que te hace perder tu tren, lo que te hace llegar tarde al trabajo.

Crees que pasarás un mal momento en una fiesta, por lo que no hablas con nadie. Los demás te perciben como una persona fría y distante, y tampoco se acercan a ti.

Estos son diferentes ejemplos de profecías auto-cumplidas.

Una profecía auto-cumplida es lo que ocurre cuando piensas que algo va a pasar, y luego haces que suceda. Imaginamos uno de los muchos resultados, y luego, consciente o inconscientemente, hacemos que el resultado se convierta en una realidad.

Imaginemos a una chica que se preocupa mucho porque su novio la deje. Todos los días ella le pregunta si va a romper con ella. Le envía wahtsapps y le llama constantemente. Se pone celosa y provoca una pelea cada vez que le ve hablando con otra mujer. Al final, él termina rompiendo con ella a causa de su comportamiento. Él la quería, pero su constante paranoia e inseguridad hicieron que la relación se acabase convirtiendo en insoportable para él.

A menudo, las profecías auto-cumplidas son un intento de protegerse contra el dolor, el fracaso, la desilusión, el rechazo o cualquier otro resultado perturbador. Es un intento de «pre-afligir algo». Tenemos la creencia (inconsciente) de que si vemos algo que falla ahora y comenzamos a lamentar esa pérdida antes de que suceda, no nos dolerá tanto. Pero eso rara vez es el caso. Una pérdida es una pérdida. Tratar de llorar antes de un resultado supuestamente doloroso no reduce nuestro dolor. Sólo crea más.

La vida se convierte en una serie de expectativas o experiencias negativas ¿y qué tiene eso de beneficioso? Además, una mentalidad negativa nos priva de una experiencia humana vital: la esperanza.

Entiende y Busca tus Temas

El primer paso para evitar que las profecías auto-cumplidas formen parte de  tu vida es tomar conciencia de ellas. Esto suena bastante fácil, pero a menudo nuestros propios patrones son ocultos para nosotros. Es por eso hacer terapia puede ayudar. La terapeuta te puede ayudar a ver patrones que estás repitiendo en tu vida basándote en creencias que no son reales. Probablemente lo fueron en la infancia pero ya no. Y los sigues repitiendo como adulto.

Puede haber un hilo común que se entrelaza a través de tu historia en el trabajo o en tus relaciones. Estos patrones pueden resaltar tanto las áreas de dificultad como las situaciones con las que acabas encontrando una y otra vez, los patrones que tienes. 

Para ser más consciente de ti mismo, piensa en tres temas importantes en tu vida en este momento. ¿Puedes recordar  algún momento en el pasado en el que no tenías estas preocupaciones? Si no puedes recordar un momento en el que no estuviste preocupado por el dinero por ejemplo, ése es un tema para ti.

La Libertad de Cambiar tus Patrones y Escoger Otra Vida

Afortunadamente, puedes romper tus patrones en cualquier momento. Tenemos el poder de tomar decisiones diferentes.

Por ejemplo, personas que se han dado cuenta de que estaban buscando la aprobación de un jefe muy crítico debido a experiencias en la infancia con un padre que tenía el mismo tipo de comportamientos. Algunas pueden dejar esos trabajos por empresas en las que su superior aprecie su trabajo. Otras pueden desarrollar diferentes respuestas hacia su jefe. Se trata de encontrar tu propia voz en tus asuntos y cambiar el resultado en tu vida.

Otro ejemplo es el de que una vez te das cuenta de que estás buscando relaciones con personas críticas y distantes para reescribir un viejo guión, puedes tener una respuesta diferente hacia tu pareja o puedes abrirte más a recibir el amor de personas disponibles y cariñosas.

Tu profecía puede cambiar de una situación inevitable a una elección. Tú tienes el poder de dejar de reescribir guiones viejos y tóxicos y escribir nuevas historias que, esta vez sí, tengan una final feliz para ti.

Fuente: https://psychcentral.com

9 Signos de que has crecido en una Familia Tóxica

El problema al tratar de descubrir si un padre o una madre o ambos padres tóxicos te ha afectado en tu vida es que requiere la capacidad de autorreflexión. Probablemente creciste pensando que el comportamiento de tu familia era normal y no pudiste reconocer que algo estaba «mal» en casa.

Desafortunadamente, el camino hacia la sanación es a menudo largo y solitario porque ningún padre/madre o ambos padres tóxico(s) quieren admitir que tienen problemas psicológicos y/o emocionales. El hijo de este tipo de familias disfuncionales debe reunir la fuerza y el valor para reconocer la situación de abuso/negación que sufrió, levantarse y hacer un cambio.

La buena noticia es que los estudios demuestran que a través de la terapia se puede superar una infancia abusiva, abandonar los roles rígidos que te asignaron en el sistema familiar tóxico y convertirte en un adulto que descubre quién es realmente y que prospera en la vida. El primer paso es reconocerlo.

9 Signos de que has tenido un padre/madre o ambos padres tóxico(s)/narcisistas

Sus sentimientos, de forma implícita o explícita, siempre van antes que los tuyos

Un buen padre considerará cómo todos en la familia se verán afectados por las decisiones que toma. El padre narcisista considerará sólo sus sentimientos y cómo las decisiones le afectan exclusivamente a él, ya que esos son los que más cuentan.

¿Tu padre te decían frases como éstas?: «Sólo piensas en ti. Eres un egoísta” “Nos mudamos mañana a otra ciudad. Es lo mejor”. “Mira cómo haces sufrir a tu madre con tu comportamiento” .

No reconocen ni respetan tus Límites

Los padres normales pueden estar interesados y ser curiosos, pero un una madre tóxica lo llevará demasiado lejos y pisará los límites saludables que establece una niña porque cree tiene derecho a ello. Las madres narcisistas ven a sus hijas como extensiones de sí mismas. No entienden que son seres humanos independientes, con su propia personalidad, que no tienen porqué parecerse a ellas y que no les pertenecen.

Comportamientos como escuchar conversaciones telefónicas, controlar cuentas bancarias, hacer llamadas y enviar mensajes constantemente y enfadarse si no se contestan al momento, son comportamientos inadecuados que violan los límites de sus hijas.

Te controlan utilizando la Culpa

Un poco de culpabilidad es parte de la crianza normal, pero infundir mucha culpa de forma irracional es un problema. El padre narcisista está interesado en mantener el dominio sobre sus hijos. Quieren controlar sus acciones y sus decisiones, y usarán cualquier medio para asegurarse de estar al mando de sus vidas. Esto a menudo incluye el uso de la culpa para conseguir que sus hijos hagan lo que ellos quieren.

Esto es muy grave porque hace que el hijo que ha crecido en este tipo de familia desarrolle lo que se denomina vergüenza tóxica y la arrastre en su vida adulta hasta que empieza a tratarla en terapia. La vergüenza tóxica produce un estado en el que la persona que la padece se siente defectuosa como persona, sin nada que pueda hacer para cambiar esto. La vergüenza tóxica no la causa lo que uno ha hecho sino lo que uno es. Tiene que ver con la identidad

¿Te han dicho a menudo a cuánto han renunciado por ti? ¿Te han hecho sentir continuamente que molestabas en casa? ¿Te han dado mensajes directos o indirectos de que como “mejor te portas” es “haciéndote invisible”, o sea, haciendo que tu presencia se notase lo menos posible?

Demandan tu Atención

Es normal que los padres esperen que las niñas respondan a tiempo, pero los padres narcisistas demandan atención constante y gratificación instantánea. Se sienten amenazados por cualquier persona que amenace el control férreo que ejercen sobre sus hijos.

¿Han interrumpido tus llamadas telefónicas y han actuado de manera irrespetuosa? ¿Te obligan a escucharles desatendiendo cualquier tema tuyo y te acusan de “egoísta” si quieres hacer otra cosa? ¿Te fuerzan a estar siempre disponible para ellos haciéndote sentir culpable si no lo haces?

No te hablan

Una relación sana implica discutir temas abiertamente, lo que genera sentimientos de seguridad. Muchas veces, la madre narcisista cerrará de forma inmadura la comunicación, ignorándote, para obtener lo que quiere. Entre estas formas de comunicación pasivo-agresiva están cerrarse en banda y el tratamiento de silencio.

¿Alguna vez has intentado comunicarte con tu madre después de una discusión y te ha ignorado abiertamente? ¿Tu madre se ha encerrado en su habitación en respuesta a algo que hiciste o dijiste?

Retienen el Amor

En una relación saludable entre padres e hijos, el amor es incondicional y no se utiliza como moneda de cambio, se condiciona o se retiene para chantajear. El padre tóxico usará el amor como una herramienta de negociación para hacer que un niño se comporte como él quiere.

¿Has sentido que si no actuabas de cierta manera tus padres dejarían de cuidarte? ¿Alguna vez te has sentido amenazado en la forma que tus padres tenían de pedirte algo?

Son muy críticos

Los padres sanos quieren lo mejor para sus hijas y los ayudan a guiarlo, los apoyan y les permiten cometer errores, entiendo que forma parte del proceso natural de aprender.

Los padres/ narcisistas «ayudan» a sus hijos a evitar errores criticándoles de forma muy severa, creyendo que esto “ayuda” a sus hijas a alcanzar la perfección. La perfección no existe, por lo que es una trampa en la que las críticas no tienen fin y los padres obligan a sus hijas a ser “poco humanas”.

¿Tienes miedo de mostrarle a tu madre tu nuevo vestido por miedo a que lo critique y te haga sentir mal? ¿Has dudado en probar algo nuevo por miedo a fallar a los ojos de tu padre?

Compiten Contigo

Los padres narcisistas tienen un ego que se alimenta a través de la comparación con los demás. Tienen una baja autoestima, por eso necesitan compararse con los demás y salir mejor parados en esa comparación como sea.

Por esta razón, en las familias narcisistas los padres compiten con los hijos, necesitan sentirse superiores. Esta competición es insana y afecta de forma muy negativa a sus hijos, que o bien los convierte en personas muy competitivas, que no saben trabajar en equipo y se sienten constantemente amenazadas por los demás; o bien en personas inseguras, que se sienten inferiores a los demás porque en la competición con su padre siempre salían perdiendo (algo de lo que se encargaba el padre/la madre mintiendo, manipulando, haciendo trampas,…).

La competencia amistosa en una relación es divertida y saludable y puede contribuir a una buena autoestima. Los padres narcisistas pueden volver la competencia poco saludable cuando ven los logros de su hijo como una amenaza para su propio valor. Se ponen celosos.

¿Alguna vez tu madre te ha dicho: «Eres guapa, pero la verdad es que yo a tu edad lo era más”? ¿Has oído de tu padre: «Estás cerca, pero nunca serás tan rápido como yo»?

Te hacen responsable de su Felicidad y Bienestar

La crianza normal implica momentos felices y tristes, con una jerarquía clara en la que los padres cuidan de las niñas. Una madre narcisista convertirá a su hijo en su amigo o padre para atender sus necesidades físicas y emocionales.

Hacen exigencias poco razonables a sus hijos, a menudo obligándoles a elegir entre ellos y sus relaciones con sus amigos o con otras personas significativas. A menudo les hacen sacrificar actividades e intereses saludables haciéndoles sentir culpa para que los cuiden.

Los padres narcisistas suelen crear vínculos con los que convierten a sus hijos en personas codependientes, no permitiendo que desarrollen su propia personalidad de forma saludable e independiente.

¿Alguna vez te ha dicho tu madre: «¿Por qué vas a salir con tus amigos? Pensaba que los fines de semana eran para nosotros».O te ha dicho tu padre: ¿Te gusta más tu novio que yo??»

Esto es incesto emocional.

Todavía te dan (consciente o inconscientemente) Miedo

En una relación familiar sana, una debería ser capaz de ser una misma sin temor a las críticas, las burlas, los ataques o los menosprecios.

Los padres narcisistas utilizarán tácticas dañinas como las mencionadas más arriba para mantener el control. Especialmente cuando piensan que sus hijos están creciendo y «los están perdiendo». Como resultado, los niños aprenden a temer a sus padres, a menudo esperando algún tipo de castigo emocional, físico, psicológico o financiero.

Aprenden a controlar su comportamiento para complacer al padre tóxico/la madre tóxica. Muchas personas que han crecido en una familia narcisista/tóxica describen su comportamiento en la casa como el de «caminar sobre huevos», intentando siempre agradar, en estado de hipervigilancia y sin poder ser ellos mismos.

¿Tienes miedo de expresar tu opinión por miedo a que te falten al respeto o se burlen de ti? ¿Aún hoy caminas por tu casa (en la que no viven tus padres) como si tuvieras que esconderte de algo?

Fuente: https://www.healthyway.com

Las Adicciones. Para qué nos volvemos adictos y cómo cambiar esta dinámica.

Cada vez más, estamos entendiendo que los niños que fueron traumatizados/traumatizadas durante su infancia, se convierten en adultos que corren el riesgo de tener problemas de salud mental y física. Si eres un adulto que fue abusado o maltratado en la infancia, tus posibilidades de desarrollar enfermedades y de abusar de sustancias son mucho mayores que las de una persona que no fue maltratada. El trauma que no es tratado, afecta durante toda la vida adulta de muchas formas. Hay muchas personas que viven traumatizadas sin ser conscientes de ello.

El Dr. Gabor Maté, en su mirada a las causas de las adicciones, ha sugerido que la adicción (ya sea a las drogas, el alcohol, el sexo, las compras o el juego) es una búsqueda para abordar el «fantasma hambriento» dentro de nosotros que se siente no amado y desconectado. La adicción satisface la necesidad de superar el dolor que perdura por nuestro trauma de infancia.

Las personas que fueron maltratadas y/o abusadas en su infancia están emocionalmente desreguladas, algunas sufren de depresión (leve o grave) o puede ser que tengan ataques de rabia inesperados,… hay días que se levantan eufóricas y otros que se sienten muy tristes. Esto no proviene de fuera, es decir, no les ha ocurrido nada que haga que se sientan así. El problema es endógeno, viene de dentro, de su propio cuerpo, del trauma.

Se vuelven adictas al sexo, el juego, las compras, las drogas,… porque esto les “altera” emocionalmente, les hace sentirse mejor y más estables de forma temporal. El problema es que se vuelven como máquinas vivientes, que tienen que repetir una y otra vez proporcionarse a sí mismas eso a lo que se han vuelto adictas para poder “regularse”. Les genera dependencia, a veces hasta el punto de no poder llevar una vida normal. Mienten a los demás y se engañan a sí mismas. El trauma sólo se sana atravesando el dolor. Con las adicciones lo que se hace con el dolor es evitarlo.

¿Qué buscan las personas adictas?

Estos objetivos son los buscan cuando van una y otra vez a la fuente de la adicción:

  • Mantenerse a salvo: permite que la superviviente del trauma se sienta segura y protegida.
  • Calmar el dolor: los sucesos traumáticos dejan heridas emocionales, lo cual es doloroso de soportar. La adicción alivia este dolor por un breve periodo de tiempo.
  • Tener el control: los supervivientes del trauma quieren tener el control porque fue la impotencia de su situación la que causó el trauma en su infancia. La adicción les crea la fantasía de que tienen control sobre sus vidas.
  • Un chute de falsa autoestima: si el amor fue muy insuficiente en la infancia, se buscan medios sintéticos para evocarlo.
  • Sensación de empoderamiento que no es real: la adicción proporciona una breve auto-empoderamiento y una identificación que está muy alejada de la realidad.

El tema más importante con las adicciones es dejar de engañarse a una misma y de justificar un comportamiento que en el fondo, la adicta “sabe” que es perjudicial. Es muy doloroso verse a una misma como una adicta. Os invito a miraros a vosotras mismas con compasión. El trauma es muy doloroso y sobrevivir lo más importante hasta que podemos empezar a sanar.

Recuperación y sanación

  • Terapia EMDR: reprocesamiento de desensibilización del movimiento ocular.
  • Terapias que se centren en la gestión emocional, como la terapia Gestalt.
  • Mindfulness: el mindfulness se centra en la atención plena en el momento presente y en la experiencia sensorial. Es muy buena para los supervivientes, que tienden a estar mucho en sus cabezas con pensamientos obsesivos o en bucle.
  • Meditación: la meditación ayuda mucho a calmar los pensamientos y a respirar mejor, de una forma más natural. Ponte objetivos fáciles, que sean alcanzables. Si empiezas por tan sólo cinco minutos al día, empezarás a notar los efectos en tan sólo un par de meses.
  • Yoga: El yoga tiene efectos sobre el sistema nervioso. Esto es súper bueno para las supervivientes, que lo tienen alterado debido al estado permanente de alerta en el que tuvieron que vivir durante su infancia y que repiten como adultos de forma inconsciente, a pesar de que ya no hay ningún peligro ni amenaza que temer constantemente.
  • Compasión. Practica una mirada compasiva hacia ti misma. Al fin y al cabo sólo eras una niña que hizo lo que pudo para sobrevivir en un entorno muy hostil, donde recibía de forma continuada ataques. Tu(s) padre(s)/madre narcisista(s) tan sólo repite el abuso del que fueron objeto ellos mismos por parte de sus padres/cuidadores. Ten compasión hacia ti misma y hacia ellos. Dedica unos minutos al día frente al espejo para darte esa mirada compasiva. Cuando observes a esa crítica que llevas dentro y que te transmite mensajes negativos y autodestructivos, páralo. Es tu responsabilidad quererte y cuidarte.

La insensiblización del cuerpo. Nos insensibilizamos para no sentir.

¿Qué causa el trauma en el cuerpo?

El trauma desregula el cuerpo. Afecta a la energía corporal. Las personas que han sufrido un trauma (muchas de ellas en la infancia a causa de abuso o maltrato por parte de sus padres narcisistas/disfuncionales) viven sin saberlo en un estado de alteración corporal. Esta alteración puede ir desde tener un nivel demasiado bajo de energía (cansancio crónico, fatiga crónica, sensación permanente de “vacío”) hasta el extremo de la hiperactivación (taquicardias, ansiedad, insomnio). El nivel de energía vital no es estable, sino que varía de un extremo al otro o se estanca en uno de ellos.

Cuando experimentamos demasiado miedo en el cuerpo, una respuesta natural a esta desregulación (y la confusión o las luchas relacionales que la acompañan) es escaparse, salir de ese estado alterado que causa mucha incomodidad y sufrimiento.

Vías de escape al trauma

Una de las formas más comunes de “escapar” a esto es la adicción (a la comida, el sexo, las compras, el juego,…) esto permite a las personas “regular” de una forma insana el estado alterado de su cuerpo y de sus emociones. Lo regulan por un tiempo. El problema es que sólo se trata de un parche, ya que entonces se busca la solución a problemas del cuerpo fuera de él y no permite llevar una vida normal y sana, ya que es como un bucle en el que la persona tiene que acudir una y otra vez a su adicción para sentirse algo mejor sólo de forma transitoria.

Otra de las vías de escape es la disociación. La disociación consiste en separar las emociones de las sensaciones corporales y los pensamientos. No conectamos los unos con los otros, de forma tal que conseguimos escaparnos de no conectar con nosotras mismas, para escaparnos de sentir el dolor, tanto en el cuerpo como a nivel emocional.

Los grandes nombres del trauma, incluidos Peter Levine y Bessel Van der Kolk, defienden prácticas de resensibilización somática para tomar consciencia del momento presente y una experiencia corporal de seguridad y control.

«Las personas traumatizadas se sienten crónicamente inseguras dentro de sus cuerpos: el pasado está vivo en forma de malestar interior persistente. Sus cuerpos son constantemente bombardeados por señales de advertencia y, en un intento por controlar estos procesos, a menudo se vuelven expertos en ignorar sus instintos y en adormecer la conciencia de lo que se desarrolla en su interior. Aprenden a esconderse de sí mismos » Bessel Van der Kolk.

La insensibilización del cuerpo

Muchos cuerpos de las personas que han sufrido un trauma están de forma casi permanente en un estado de hipervigilancia, buscando amenazas potenciales de peligro a su alrededor. Esto les pone en una alerta eterna para una de las tres respuestas al trauma (localizadas en el cerebro reptiliano): congelarse, huir o atacar.

Cuando nos separamos de nuestra esencia, nos convertimos en nuestro propio enemigo. Consideramos que alguna parte de nosotros es inaceptable o insegura y gastamos grandes cantidades de energía en un esfuerzo por contener y someter esa parte.

Nos anestesiamos a nosotras mismas de forma inconsciente para no sentir, porque el dolor es mucho y muy profundo. El problema que tiene esto, es que al autoanestesiarse (tanto a nivel corporal como emocional), no sentimos lo malo, pero tampoco lo bueno. No sentimos dolor pero tampoco alegría.

Nos convertimos en robots que sólo piensan, nos volvemos personas muy rígidas y controladoras en búsqueda de una seguridad que intentamos fabricar. En el caso de otras personas, la desregulación puede hacer que tengan ataques de ira o de cólera, haciendo que se comporten de un modo extremadamente irracional. El trauma nos hace movernos en los extremos. Puede ser una combinación compleja de ambos, crear una estructura artificial para proteger y controlar, y luego involucrarse en comportamientos de alto riesgo para «sentir».

El tema es que por mucho que intentemos taparla, ignorarla, negarla, racionalizarla, minimizarla, anestesiarla,… esa parte nuclear de nuestro yo se sigue manifestando de diversas maneras para que le prestemos atención.

«El trauma cambia la ínsula, los sistemas de autoconciencia. Las personas traumatizadas a menudo se vuelven insensibles consigo mismas. Les resulta difícil percibir el placer y comportarse de forma espontánea. Hay que usar métodos para despertar los sentidos en la persona » Bessel van der Kolk.

Volver a tu cuerpo significa volver al dolor original. Atravesarlo en lugar de huir de él. Tu cuerpo habla de ti, de cómo has formado tu carácter y de tu trauma. Empezar a hacer ejercicios específicos con tu cuerpo te ayudará a reencontrarte contigo misma. Por ejemplo, no poder gritar es un indicativo de que sientes que no tienes voz ni tomas decisiones sobre tu propia vida sino que otras personas lo hacen por ti. Andar con la cabeza mirando hacia abajo indica falta de autoestima. Andar de forma muy ligera, casi de puntillas en lugar de con una pisada firme indica falta para arraigarse, para adquirir compromisos en la vida, contigo misma y con los demás.

El acceso a sensaciones físicas incómodas en el cuerpo permite sentirlas para poder sanarlas. Es verdad que es incómodo y puede resultar abrumador, pero es el camino para la sanación.

Prácticas para equilibrar tu energía corporal

  • Practicar yoga: el yoga actúa sobre el sistema nervioso, equilibrándolo. Los supervivientes de trauma sufren de una alteración de su sistema nervioso, el sistema simpático sufrió alteraciones al verse obligado a estar en un estado casi permanente de hipervigilancia para detectar el peligro.
  • Practicar ejercicios de bioenergética: la bioenergética contiene ejercicios específicos corporales sobre zonas de nuestro cuerpo que, o bien están bloqueadas e insensibilizadas o bien están en una tensión permanente que no permite fluir de una forma sana.
  • Cuidar tu cuerpo con temas simples pero efectivos como alimentarlo bien, darle descanso, hidratarlo.
  • Para el tema de la desensibilización de la piel viene bien acudir de vez en cuando a baños terapéuticos, donde puedas darte baños alternativos con agua fría y caliente. Te activará la circulación y la sensibilidad en la piel. No es caro y son lugares accesibles, que con una búsqueda en internet puedes encontrar fácilmente.

Cualquiera que sea el método, para aquéllos que se han separado de su yo corporal, la incorporación de la sensación corporal en su conciencia a menudo resulta ser un proceso que les cambia la vida.

Libros recomendados sobre el trauma en el cuerpo:

“El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma”, de Bessel van der Kolk.

“Despertando al Tigre: sanando el trauma», de Peter Levine.