El Estilo Asertivo genera situaciones de “Ganar-Ganar”. Intégralo en tu comunicación.

Si obtenemos lo que deseamos de una relación, como por ejemplo cariño, atención, conexión, ayuda, colaboración, entonces es más probable que permanezcamos. Del mismo modo, si la otra persona obtiene lo que quiere, es más probable que se quede allí también. Esta situación de ganar-ganar se establece a través de un estilo de comunicación conocido como Asertividad.

Si eres el superviviente de una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que la asertividad sea algo desconocido para ti y que te sean más familiares los otros tres estilos de comunicación de los que hablaré en este artículo. Es posible cambiar esta dinámica, sólo requiere de un poco de esfuerzo y práctica. Te doy algunos consejos si quieres empezar a ser asertivo.

Hay cuatro estilos de comunicación principales: Agresivo, Evitativo, Pasivo-Agresivo y Asertivo.

  1. El Estilo Agresivo

El estilo agresivo es probablemente el más fácil de reconocer. Es contundente y amenazante, por ejemplo: “Si no haces esto, voy a (una amenaza)”. En el Estilo agresivo, “mis necesidades” son la prioridad principal , el mensajes es “quiero lo que quiero y lo quiero ahora”. La dificultad del estilo agresivo es que quizás funcione para algo concreto pero en conjunto empeora la relación con la persona sobre la que lo estamos ejerciendo. Es muy probable que el mensaje llegue, pero de una forma tan contundente, que la otra persona o bien lo cumple por miedo o bien reacciona también agresivamente, a lo que si contestamos, la agresividad escalará. Es un juego peligroso en el que “gana el más fuerte”. Se pueden causar muchos daños emocionales a uno mismo y a los demás con este estilo.

“Si no haces esto, voy a (una amenaza)”.”Quiero lo que quiero y lo quiero ahora”.

Muchos supervivientes que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, hasta que empiezan a practicar el estilo de comunicación asertivo, pueden comunicarse de una forma muy agresiva. Muchas veces reaccionando a lo que ellos perciben como un ataque (y que muchas veces no lo es) y convirtiendo un conflicto puntual en una batalla campal.

  1. El Estilo Evitativo

El estilo evitativo es la otra cara. Para el estilo evitativo, “la relación” es la principal prioridad, por lo que es poco probable que las personas expresen una opinión, hagan una solicitud o digan que no por miedo a que la otra persona juzgue, les haga daño o las abandone. Por ejemplo: “No me importa. ¿Qué quieres hacer tú? “De nuevo, a corto plazo esto funciona, ya que las personas complacientes suelen agradar a los demás al principio. Si embargo, si hacemos esto durante demasiado tiempo es posible que acabemos resentidas por “aguantar” comportamientos a esa persona o no tener una voz propia y finalmente explotamos o tenemos que excluir a esa persona, con lo que nos acabamos llevando por delante la relación. Además, es posible que esto al principio guste pero también lo es que la otra persona se canse de ser siempre la que toma todas las decisiones o de poder hacer “lo que quiera con nosotras” y abandone la relación. Evitar los conflictos, que son parte de las relaciones, no es una buena estrategia a largo plazo ni saludable emocionalmente.

“Me da igual, yo sólo quiero estar contigo”. “No me importa, estoy bien”.

Éste es un estilo proclive a ser adoptado por muchas supervivientes también, ya que es sus familias narcisistas/disfuncionales de origen se les obligaba a ser “buenas”, con ello no se les dejaba poner límites o decir que no o eran severamente castigadas o abandonadas cuando intentaban hacerlo.

  1. El Estilo Pasivo-Agresivo

En el Estilo Pasivo-Agresivo la persona expresa la rabia de una forma indirecta. Incluye comportamientos como los de ser agresivo con otra persona que también está en la habitación pero no con la que es objeto de la rabia, dar golpes o tirar cosas, decir cosas amenazantes o agresivas pero con un tono dulce, ser sarcástico.

“Tienes un aliento fantástico por las mañanas”. “Me gustas incluso con tus 5 kilos de más”.

Esto es realmente una situación de Perder-Perder, ya que expresamos nuestra insatisfacción y rabia, pero lo hacemos de una manera confusa, nuestro lenguaje corporal y el tono no coinciden con nuestras palabras. No manifestamos lo que queremos de una forma clara y por eso el mensaje llega confuso, con lo que al final nadie se aclara. Es una forma poco sana e indirecta de expresar rabia.

Muchos supervivientes no son conscientes de su propia rabia, creen que no tienen y en realidad la expresan de forma pasivo-agresiva. También lo hacen porque en la infancia eran severamente castigados o abandonados cuando expresaban rabia, por lo que se acostumbraron a expresarla de esta manera hasta la edad adulta.

  1. El Estilo Asertivo

La asertividad es una comunicación clara y efectiva que expresa nuestras necesidades/preferencias en una situación de una manera que mantiene la línea de comunicación abierta para que podamos escuchar las necesidades/preferencias de la otra persona, así como también avanzar hacia una solución o compromiso conjuntos.

La asertividad es una habilidad de comunicación que requiere tiempo, paciencia y práctica. A menudo es frustrante para las personas que tienden a ser más agresivas porque no existe una gratificación instantánea. También puede ser aterradora e intimidante para las personas que son más pasivas porque les resulta difícil creer que otros se puedan preocupar por sus necesidades. Sin duda es la mejor forma de comunicarse y generar situaciones de Ganar-Ganar.

Sé que puede resultar un poco abrumador si eres la superviviente de una familia narcisista/disfuncional y en ella todos los conflictos se resolvían evitando, triangulando, o bien de una forma muy agresiva y/o violenta. Otra forma de resolver un conflicto es posible con el estilo asertivo.

Consejos para practicar la Asertividad en un Conflicto

  • Antes de hablar con la otra persona, respira profundo y mantén la calma. La rabia es la que te avisa de que hay un potencial peligro y que debes actuar. Comunicarte con la otra persona cuando estés sintiendo la rabia de forma intensa no es una buena idea. La asertividad requiere de estar tranquilo, tener las ideas claras y centrarse en el problema. Cuando sientas la rabia de forma intensa, espera un poco. El conflicto seguirá ahí unas horas después y tú estarás mucho más tranquilo.
  • Sé clara sobre lo que quieres de la otra persona. Si mientes o lo minimizas no servirá de gran cosa. Ten tu objetivo claro y, si es necesario, practica delante de un espejo antes de hablar con la persona.
  • Un gran marco para la asertividad es usar las declaraciones del tipo”Yo”, por ejemplo: “Me siento menospreciado cuando tú…”. “Lo que me gustaría es…”.“Siendo honesto me duele cuando…” . Las afirmaciones ponen el foco en ti para no elevar las emociones y la actitud defensiva de la otra persona, para que puedan responder más amablemente y no reaccionar frente a lo que podrían considerar un ataque por tu parte. Idealmente, hay que intentar no juzgar, no criticar, no insultar a la otra persona.
  • Ten una actitud abierta durante el diálogo. Si tú tienes objetivos en el conflicto, seguro que la otra persona también. Se trata de expresar tus necesidades y escuchar las de la otra persona de forma tal que ambas cedan un poco para obtener de la otra lo que quieren. Si no puedes conseguir todos tus objetivos, valora si lo que te ofrece la otra persona te parece suficiente. Si eres muy esctricta o muy rígida es probable que la otra persona haga lo mismo y entonces sea muy difícil llegar a un entendimiento que satisfaga a ambas partes.

Fuente: http://drbodden.com

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El Pensamiento Mágico

La magia es la creencia de que ciertas palabras, gestos o comportamientos pueden cambiar la realidad. Los padres de familias narcisistas/disfuncionales a menudo refuerzan el pensamiento mágico de sus hijas. Por ejemplo, si le dicen a la niña que su comportamiento es directamente responsable de los sentimientos de otra persona, se les está enseñando pensamiento mágico.

Algunas frases que se oyen mucho en este tipo de familias disfuncionales son:

“Estás matando a tu madre”. “Mira lo que has hecho, ahora tu madre está enferma”. “¿Estás satisfecho/satisfecha? Ya has conseguido enfadar a tu padre.”

Otra forma de refuerzo mágico es la afirmación:

” Sé lo que estás pensando “. “Todo esto es culpa tuya”.“Si cerrases la boca, todo se arreglaría”.“Sin ti no soy nada”.

Es natural que un niño piense mágicamente. Si a un niño se le manipula de esta forma con el pensamiento mágico por necesidades de dependencia de sus padres no resueltas, no le permite crecer. El adulto en el que se convierte todavía está contaminado por el pensamiento mágico del niño.

 Otras creencias mágicas contaminantes son:

  •  Si tengo dinero, estaré bien.
  • Si mi pareja me deja, me  moriré o no conseguiré salir adelante.
  • Un pedazo de papel (un título) me hará inteligente.
  • Si “me esfuerzo”, el mundo me recompensará.
  • “Esperar” traerá resultados maravillosos.
  • Si me “porto mal”, Dios me castigará.

El pensamiento mágico es bastante común en situaciones donde las personas tienen poco control real sobre sus circunstancias, ya que puede reducir los sentimientos de miedo e impotencia.

A las niñas se les enseñan cuentos de hadas llenos de magia. Les películas de Disney están llenas de pensamientos mágicos. A Cenicienta le enseñan a esperar en la cocina a un tipo con el zapato correcto. Blancanieves recibe el mensaje de que si espera lo suficiente, su príncipe vendrá. A un nivel literal, esa historia les dice a las mujeres que su destino depende de esperar a que un necrófilo (alguien a quien le gusta besar a personas muertas) tropiece en el bosque en el momento correcto. ¡No es una bonita imagen!

A los niños también se les enseñan expectativas mágicas a través de los cuentos de hadas. Muchas historias contienen el mensaje de que hay una mujer correcta, a quien deben buscar y encontrar. En su búsqueda, el hombre debe viajar lejos, atravesando bosques oscuros y venciendo a dragones.

Los cuentos de hadas, igual que las pelis de Disney operan en un nivel simbólico y mítico. No son lógicos y, como los sueños, hablan a través de imágenes. Muchos cuentos de hadas son declaraciones simbólicas sobre cómo encontrar nuestra identidad masculina o femenina. Cuando el proceso de desarrollo de una persona se da sin problemas, finalmente supera la comprensión literal de las historias que tienen los niños y llegamos a comprender su significado simbólico. A un niño le vienen muy bien este tipo de contenidos mientras conserva su inocencia y está forjando su identidad. Pero en un momento dado, de forma natural, abandona estas fantasías para tener pensamientos (y acciones que los acompañen) realistas.

El problema es que cuando nuestra niña interior está herida, el adulto continúa tomándose estas historias de forma literal. Como niñas adultas, esperamos mágicamente o buscamos ese final perfecto en el que viviremos “felices y comeremos perdices”.

El pensamiento mágico está relacionado con el ciclo de abuso narcisista, ya que en la fase de idealización lo que ha ocurre es que se proyectan en la pareja fantasías idealizadas sobre el amor como un “salvador” en lugar de algo real. Cuando se empieza a conocer de verdad a la pareja, se pasa al otro extremo, en el que se ve sólo lo malo, por lo que hay una devaluación. Finalmente ocurre el descarte y vuelta a empezar. Es el niño necesitado el que escoge a la pareja como una proyección de su madre para intentar por fin ver sus necesidades satisfechas.

La terapia Gestalt tiene un papel importante en el mirroring necesario para todas las niñas adultas que no pudieron obtener de sus padres disfuncionales en la infancia. La terapeuta acompaña a la persona en abrazar, amar y sanar a su niña interior herida, y avanzar con el tiempo a una perspectiva con más matices y más flexible. Poco a poco, dejarás atrás los roles rígidos del sistema familiar, el pensamiento blanco/negro y las creencias mágicas.

Sin embargo, no creo que haya que abandonar la magia por completo sino que es a través de una recuperación, el adulto (y su niño interior) saldrá de las aplicaciones literales de la metáfora, el símbolo y el mito.

Una parte de la sanación consiste en conectar con la espiritualidad del niño. Esa “magia” que nos hace seres únicos, irrepetibles y “queribles” por lo que somos, no por lo que hacemos. Esta espiritualidad estará constituida por una serie de creencias que cada uno de nosotros construiremos como queramos, decidiendo en qué creer y en qué no. Por ello, de alguna manera, sigue habiendo una conexión con algo superior en lo que simplemente creemos.

Se trata de adquirir una visión más holística de nosotras mismas, como adultos más flexibles y más realistas con todo lo que nos rodea y como niños interiores que creen en la magia de un universo que protege y guía.

John Bradshaw, en su libro “Volver a casa” propone muchos ejercicios que son muy útiles para la sanación y el empoderamiento del niño/la niña interior.

 

Apodérate de tu rabia y gestiónala de una forma sana

La rabia es una emoción, ni más ni menos

La rabia, como todas las emociones, no es ni buena ni mala sino normal, saludable y esencial. La rabia es una salvaguardia biológica para garantizar nuestra supervivencia. Es la respuesta de nuestro cuerpo a las demandas, amenazas y presiones internas o externas. La rabia nos advierte que hay un problema o una amenaza potencial. Al mismo tiempo, nos da valor para enfrentarnos al problema o la amenaza al proporcionarnos la liberación de adrenalina.

El maltrato o los comentarios abusivos de otras personas no deben ser tolerados. Tenemos derecho a enfadarnos cuando alguien nos lastima o nos insulta. Es una amenaza para nuestro bienestar emocional. La rabia es la emoción que nos alerta de que algo está mal y nos lleva finalmente a la acción.

El problema con el que se encuentran muchos adultos de familias narcisistas/disfuncionales es que en su infancia, cuando mostraban rabia, o bien se les avergonzaba por ello, o bien esa rabia era aplastada de forma brutal y continuada en el tiempo. Por ello, la mayoría tienen conductas maladaptativas respecto a la rabia, que luego veremos.

Cuando empiezas un proceso terapéutico de sanación te apropias de tu rabia, dejando de condenarla o de no ser consciente de ella. No ignores tu propia rabia. Debes reconocerla como una señal de que hay un problema que debe resolverse. La rabia es un sistema de alarma interno que nos dice que algo está mal. Ignorarla es peligroso.

Comportamientos maladaptativos con respecto a la rabia

  1. Reprimir la rabia o volverla contra ti mismo

Esas dos acciones: la represión de la rabia y la retroflexión (volver la rabia que está proyectada hacia el exterior contra ti mismo) son mecanismos de defensa que utilizas para no apropiarte de tu propia rabia, utilizarla para protegerte y expresarla y ventilarla en un entorno seguro, sin hacerte daño ni a ti ni a los demás.Esos mecanismos de defensa te sirvieron para sobrevivir en el entorno hostil que fue tu infancia pero como adulto ese escenario ha cambiado y usarlos en lugar de apropiarte de tu rabia te perjudica más que te beneficia. Volver la rabia contra ti o ignorarla te desenergetiza y te convierte en impotente frente a situaciones adversas de la vida. Si no te permites sentir rabia, pierdes sus beneficios, que son muy importantes: motivación, fuerza, energía, poder y protección.

  1. Expresarla de forma pasivo-agresiva

Las formas pasivo-agresivas siguen siendo agrevivas. Si te expresas de forma pasivo-agresiva tu mensaje no quedará claro, serás igualmente percibida como agresiva y seguramente no servirá para resolver el conflicto de que se trate, ya que es una forma tóxica de ventilar la rabia, donde no te expresas para resolver sino para ventilar la rabia de una forma indirecta.

  1. Volcar la rabia en personas que son inocentes

Algunos supervivientes que no saben gestionar la rabia pero que no la ignoran ni la vuelven hacia ellos mismos lo que hacen con ella es volcarla en personas inocentes sobre las que pueden hacerlo porque están en una posición de superiorioridad frente a ellas, por ejemplo, se trata de hijos, empleados, también amigos o parejas que entre ambos hayan creado la fantasía de que el que vuelca la rabia está en una situación de superioridad frente al que es objeto de la rabia.

Estos supervivientes también pueden “vomitar” la rabia al azar, a personas a las que no conocen de nada, en situaciones como provocando una pelea en la calle o en un bar. Esto los convierte en repetidores del ciclo de abuso y en personas potencialmente violentas.

Esta situación de ser objeto de una rabia que no es merecida, que es injusta y que volcada de una forma continuada es maltrato y abuso, es la que muchos supervivientes sufrieron en la infancia cuando el sistema familiar (el narcisista con la connivencia de los demás miembros de la familia) les asignó el papel del chivo expiatorio. Muchos siguen repitiendo ese papel en sus relaciones adultas a través de la repetición-compulsión.

Formas sanas de procesar tu rabia

Aunque la rabia -y su primo aún más intenso, la ira- son beneficiosas para ti y facilitarán tu sanación, también son emociones difíciles de procesar de manera segura. Esto se vuelve muy evidente durante los primeros meses de tu sanación del abuso narcisista, en los que experimentarás una rabia potente, que puede llegar a descontrolarse si no eres muy consciente de ella y de cómo expresarla y ventilarla.

Es importante que entiendas que tu rabia tiene muchas facultades positivas y beneficiosas para ti y que has de reapropiarte de ella. Ahora bien, esto no te da carta blanca para enfadarte a diestro y siniestro con todas las personas a tu alrededor. Esto es contraproducente y te causará problemas en tu vida. Lo ideal es que expreses tu rabia y la ventiles de formas seguras y que con las personas practiques la asertividad.

Dicho de un modo muy sencillo, cuando tengas un conflicto con alguien, la guerrera que se despertará en ti es el que te avisa de que hay un peligro. A la que sacas para lidiar con el conflicto con otra persona es a la negociadora, que preserva la relación con esa persona (amiga, pareja, compañera de piso, jefa) por encima del conflicto que tengáis entre manos.

Lista no exhaustiva de formas sanas de expresar y procesar tu rabia

  • El ejercicio físico y el movimiento son beneficiosos de muchas maneras. También es un gran método para liberar la rabia. Apúntate a clases de boxeo o de kick boxing.
  • Hay muchas formas de expresión creativa, todas las cuales se pueden usar para canalizar la rabia (y otras emociones). Las posibilidades incluyen la danza, el arte (arteterapia), la escritura (empieza un diario) y la música. 
  • Puede parecer extraño o incómodo, pero acceder al hemisferio derecho del cerebro (el racional) es un método muy efectivo para procesar la rabia y el dolor. Las técnicas que pueden ayudarte a hacer esto incluyen la terapia EMDR, la meditación y el tapping.
  • Dos formas de ventilar tu rabia en casa de forma sana y segura son o bien darle golpes a un cojín o lanzar puñetazos al aire delante de un espejo.
  • Gritar es una forma súper buena de liberar rabia. Grita al tope de tu voz. Asegúrate de hacerlo en un lugar en el que no sea molesto para otras personas.
  • Únete a un grupo terapéutico en el que puedas expresar y ventilar tu rabia. También puedes hacerlo con una terapeuta que sepa del tema de la gestión de las emociones.

Aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirárselo a otra persona, tú eres el que se quema.

Siddharta, fundador del budismo, 563-483 a. C.

La Indefensión Aprendida

¿Qué es la Indefensión Aprendida?

La indefensión aprendida, es un estado mental en el cual una persona obligada a soportar estímulos adversos o estímulos dolorosos o desagradables, se vuelve incapaz de evitar encuentros posteriores con esos estímulos, incluso si son “escapables”, presumiblemente porque ha aprendido que no puede controlar la situación.

Si bien el concepto está fuertemente relacionado con la psicología y el comportamiento animal, también se puede aplicar a muchas situaciones que involucran a seres humanos.

Durante las décadas de 1960 y 1970, el psicólogo estadounidense Martin Seligman y sus colegas acuñaron el término “indefensión aprendida”. Hicieron experimentos con perros a los que se les aplicaban descargas eléctricas metidos en una jaula de la que no podían escapar durante un período de tiempo, esto es, se les condicionó para sentirse indefensos. Seligman demostró que estos perros eran incapaces o encontraban muchas dificultades para escaparse de una situación adversa mientras que otros perros que no habían sido condicionados encontraban la escapada de una forma fácil. La escapada consistía en saltar una barrera que había en la jaula. Los perros que habían sido condicionados para sentirse indefensos no saltaban la barrera. Los que no habían sido condicionados, la saltaban con facilidad.

Los perros del primer grupo se volvieron desanimados y pasivos y se desmotivaron para realizar tareas y tardaban más de lo normal en aprender. Sin embargo, los perros que no habían sido condicionados de forma adversa y que pudieron escapar de los impactos (saltando a través de una barrera) no experimentaron efectos adversos.

¿Cómo llegan a la Indefensión Aprendida las personas?

En muchos casos, éste es un comportamiento aprendido o proceso de pensamiento que se desarrolla cuando una persona ha estado involucrada en una relación tóxica y abusiva. Las personas que han crecido en una familia disfuncional en la que el padre o la madre o ambos eran narcisistas, es muy probable que crecieran oyendo muchos mensajes negativos, adversos, tóxicos, que las han condicionado enormemente de una forma muy negativa.

Muchas de ellas, de adultos sufren de “indefensión aprendida”. Se comportan, de forma inconsciente, como si todavía estuviesen en su infancia, sin recursos para afrontar situaciones adversas y salir de ellas de una forma airosa.

Si una persona no toma medidas para superar estos sentimientos, fácilmente puede terminar cayendo en una depresión. Este nivel de impotencia puede hacer que pierdan interés en metas u objetivos en la vida. Simplemente no sueñan con nada porque no creen que puedan conseguir nada.  

La buena noticia es que, aunque se trate de un patrón de conducta fuertemente arraigado, ya no estamos en la infancia y esto se puede cambiar.

Aquí tienes tres formas para dejar la posición de la víctima de indefensión aprendida y empezar a confiar en ti misma:

  1. Utiliza una metáfora para entender tu situación

Los adultos de familias disfuncionales/narcisistas tienden a ser muy mentales, ya que los patrones de conducta de sus padres en su infancia eran caóticos, por lo que dedicaban mucho tiempo y esfuerzo a “entender” su comportamiento.

Sus mentes muchas veces son buenas con las metáforas y a menudo funcionan mejor con un patrón paralelo que con una explicación directa. Esto es, decirte a ti mismo que sufres de indefensión aprendida es posible que sea un mensaje demasiado claro y que corras el riesgo de sentirte (irónicamente) más pasivo.

Sin embargo, ahora imagina un pájaro hermoso que, sin tener la culpa, ha estado encerrado en una jaula durante muchos años. Un día, la puerta de la jaula queda abierta de par en par. ¡Ahora el pájaro puede volar libre! Pero a pesar de que todavía tiene sus alas, a pesar de que las circunstancias ahora han cambiado, el pájaro no hace ningún movimiento para irse. ¿Por qué? Cree que todavía está atrapado.

Piensa en ti mismo como si fueras ese pájaro, ¿qué pasos podrías dar para empezar a volar?

  1. ¡Viva la diferencia!

La indefensión aprendida significa asumir que una nueva situación tiene las mismas limitaciones que una antigua que se parece a ella, cuando en realidad hay muchas alternativas posibles. Estas nuevas posibilidades pueden existir porque la situación es diferente, o porque la persona ha cambiado, o ambas cosas.

Pongamos por caso que cuando eras niña, tu familia solía reírse de ti cada vez que expresabas una opinión, y que ahora te da miedo tener tu propia voz en el trabajo porque crees que esa misma escena se va a repetir y que tus colegas se van a reír de ti.

Te propongo que hagas una lista con las diferencias entre ambas situaciones:

Qué pasó entonces:

  • Se rieron/burlaron de ti
  • Te pegaron
  • No te escucharon
  • No sabía cómo expresarme
  • Me faltaban al respeto

Qué pasa ahora:

  • Los colegas son decentes y justos
  • He aprendido a hablar con claridad y sé lo que quiero decir
  • Me siento respetado
  • Me valoran
  • Nunca nadie se ha reído ni burlado de mí en este contexto

Una vez tengas claras las diferencias entre una situación y la otra, prueba a empezar a expresarte en pequeñas cosas. Quizás le puedas dar un consejo a un compañero que te lo pide o a lo mejor puedes hacer una intervención en una reunión con todo el equipo de unos dos minutos con algo que hace tiempo que quieres aportar.

No te exijas mucho ni hacerlo perfecto, simplemente se trata de expresarte desde un lugar en el que eres tú misma en un contexto de trabajo. En cuanto veas que tu intervención tiene un feedback positivo, será algo que empiece a retroalimentarse.

  1. ¡Acción, pasa a la acción!

Muchos  hijos de familias narcisistas/disfuncionales tienden a estar mucho en sus cabezas y a anticiparse de forma catastrófica a situaciones que muy rara vez llegan a ocurrir en la realidad. Tienen tendencia a la paranoia y a esperar lo peor de las personas y de las situaciones porque eso es lo que ocurría normalmente en su infancia.

El problema es que se terminan comportando “como si” las personas a su alrededor realmente fuesen a hacer lo que ellos están pensando, con lo que muchas veces se comportan de forma agresiva provocando que la otra persona al final, sí saque también lo peor de sí misma.

La próxima vez que pienses sobre algo de forma catastrófica o muy negativa, te animo a que o bien pases a la acción y le preguntes a esa persona de forma asertiva sobre lo que te preocupa, o si es la otra persona la que tiene que dar un paso, le des un margen antes de hacer algo impulsivo que puede ser considerado como una amenaza o como un ataque. Responde y no reacciones. Actúa en lugar de sólo pensar. Ése es el comienzo de un cambio.

La indefensión aprendida drena la motivación y la energía. Cuando aprendemos nuestro propio potencial para influir positivamente en nuestras vidas, empezamos a prosperar. ¿Y tú, cuál es el primer paso que vas a dar para prosperar? ¡Deja un comentario!

28 Síntomas que presentan los Adultos de Familias Narcisistas/Disfuncionales

  1. Los adultos de familias disfuncionales adivinan qué es un comportamiento “normal”, no lo tienen claro porque el comportamiento de su familia de origen no era “normal”.
  2. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultad para realizar un proyecto de principio a fin.
  3. Los adultos de familias disfuncionales mienten cuando sería igual de fácil decir la verdad. Mienten para autoprotegerse y lo hacen sobre todo sobre sus emociones o sentimientos.
  4. Los adultos de familias narcisistas se juzgan a sí mismos sin piedad. Los niños/ en familias alcohólicas/abusivas desarrollan miedo a cometer errores, se comportan somo si caminasen sobre huevos todo el tiempo porque si no son “perfectos” se los castiga severamente.
  5. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades para divertirse. Les cuesta relajarse debido a la hipervigilancia de “sentirse seguros”. Son muy controladores de todo lo que les rodea y esto incluye las actividades de entretenimiento.
  6. Los adultos de familias narcisistas se toman muy en serio a sí mismos. Tienden a ser muy sensibles.
  7. Los adultos de familias disfuncionales tienen dificultades con las relaciones íntimas. Debido a los roles que se vieron obligados a desempeñar en su familia de origen, continúan estos roles hasta su edad adulta sin saber quiénes son realmente. Temen acercarse a los demás por miedo al abandono o porque creen que no van a ser queridos tal y como son.
  8. Los adultos de familias narcisistas reaccionan de forma exagerada a los cambios que no pueden controlar.
  9. Los adultos de familias disfuncionales constantemente buscan la aprobación y la validación de los demás.
  10. Los adultos de familias narcisistas generalmente sienten que son diferentes de los demás. Los efectos del trauma hacen que piensen del siguiente modo: “Nadie va a entender mis problemas. Nadie entiende cómo me siento”.
  11. Los adultos de familias disfuncionales son o bien súper responsables (no saben relajarse no divertirse) o muy irresponsables (no son capaces de asumir prácticamente ninguna responsabilidad, es algo que les abruma) y, a veces ambos (adultos que por ejemplo en su trabajo son muy rígidos y estrictos y después en sus relaciones personales son temerarios y alocados). Se vuelven hipervigilantes en respuesta a su entorno caótico, creyendo que sus acciones determinan los comportamientos de los demás. Algunas niñas tienen un sentido desmedido de sí mismas, sintiéndose responsables de lo que sucede a su alrededor. Otras niñas renuncian a una responsabilidad porque creen que “nada de lo que hago es suficiente”. A menudo desarrollan alguno de los siguientes patrones en la infancia temprana tratando de ganar autoestima del mundo exterior: buscando aplausos en lugar de amor (superación), a veces rindiéndose y aislándose, enfermándose, comenzando sus propios patrones de abuso de sustancias o autoabandono (un bajo perfil en todo lo que hacen).
  12. Los adultos de familias narcisistas son extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que la lealtad es inmerecida, frente a personas que abusan, se aprovechan de ellos o los maltratan.
  13. Los adultos de familias disfuncionales son impulsivos. Tienden a realizar acciones sin considerar seriamente las posibles consecuencias. Esta impulsividad conduce a la confusión, el odio hacia sí mismos y la pérdida de control sobre su entorno. Además, gastan una cantidad excesiva de energía arreglando el caos que ellos mismos han generado. Debido a la confusión y la imprevisibilidad en sus vidas desde la infancia y los roles de supervivencia adoptados posteriormente como adultos de forma inconsciente, con frecuencia se encuentran más cómodos con el caos que con una vida tranquila. Buscan los problemas de una forma inconsciente. Simplemente es lo que conocen. Los adultos de familias disfuncionales desarrollan patrones de salvación, buscan la aprobación o se aíslan de los demás. Rehuyen el conflicto con otra personas por miedo a la ira destructiva o la amenaza de violencia experimentada en la infancia y también por temor a su propia ira no expresada.
  14. Los adultos de familias narcisistas a menudo crecieron en sistemas familiares que eran impredecibles y que no respondían a las necesidades de los niños. Han crecido confiando únicamente en sí mismos en términos de “autoapoyo”, por eso de adultos son muy reacios a pedir ayuda o a confiar en los demás.
  15. Los adultos de familias disfuncionales a menudo desarrollan o bien “indefensión aprendida” un sentido de total unidad con el otro (codependencia). Creen que tienen el control en sus vidas al pensar que causan las respuestas y el comportamiento de los demás. Pueden tener sentimientos de víctima e intentar rescatar a uno de los padres del otro (a la madre del padre o al padre de la madre). Esto crea una sensación de impotencia y una excesiva sensación de control sobre su entorno. Por ejemplo: “Es culpa mía que papá beba. Si me porto mejor, cambiará”.
  16. Los adultos de familias narcisistas desarrollan la actitud temprana en la vida de “no tengo necesidades”, “puedo hacerlo yo sola, gracias”. Cuando las necesidades no se satisfacen repetidamente o los padres “no están ahí” emocional o físicamente, los niños aprenden a dejar de necesitar y temen las situaciones de interdependencia normal.
  17. Los adultos de familias disfuncionales necesitan tener el control. Tener miedo a los sentimientos normales lleva a las necesidades compulsivas de controlar y vivir la vida como dice Sharon Wegsheider-Cruse, “en un ensayo constante de la vida”. Controlar tanto las situaciones y a las personas que los rodea los lleva a una incapacidad para fluir de forma natural con la vida. Es como mirar tu propia vida a través de un escaparate sin atreverte a vivirla de verdad.
  18. Los adultos de familias narcisistas tienen dificultades para escuchar cualidades positivas acerca de sí mismos. Debido a una autoimagen muy pobre que se desarrollaron en la infancia (y que no es real), descartan la alimentación positiva por parte de los demás, sienten desconfianza hacia los que los elogian o sienten una profunda sensación de dolor o pérdida al escuchar cosas bonitas sobre sí mismos.
  19. Los adultos de familias disfuncionales viven en un mundo en blanco y negro. La rigidez y el pensamiento blanco/negro los aprendieron en sus familias de origen. En estas familias se utilizan mucho los términos “siempre/nunca”, “bueno/malo”, “fácil/difícil” y son inamovibles. Por la misma razón, los roles asignados en las familias son rígidos y no permiten a sus miembros cambiar.
  20. Los adultos de familias narcisistas tienen autoimágenes pobres y una baja autoestima. Suelen desempeñar los roles del “chivo expiatorio y/o “el niño perdido”. De niños, se les envían muchos mensajes muy negativos y se les impide ver sus cualidades y desarrollar sus potencialidades. De adultos, repiten esto de forma inconsciente, manteniendo normalmente perfiles bajos en todas las esferas de la vida hasta que empiezan a hacer terapia.
  21. Los adultos de familias disfuncionales tienen conductas compulsivas y adicciones. El trauma esconde un dolor y una rabia de las que no son conscientes y que les lleva a tener conductas compulsivas y a volverse adictos al juego, el sexo, las compras, la comida, el deporte,… como una forma de aliviar momentáneamente esa sensación de ser “defectuosos”.
  22. Los adultos de familias narcisistas tienen una necesidad imperante de tener razón. La vida se piensa en términos de “correcto” e “incorrecto”, “bien” y “mal”. A menudo, la necesidad de ser siempre correcto y apropiado reemplaza el deseo original de ser amado. Proyectan una imagen de perfección (que incluye la idea de “yo siempre estoy bien”) porque creen que así los demás los querrán. En sus familias de origen eran severamente castigados cuando mostraban emociones o un problema o algo que les preocupaba. El mensaje era “sonríe y no expreses nada, di que todo está bien”.
  23. Los adultos de familias disfuncionales sufren de negación hasta que empiezan a hacer terapia y hacerse conscientes. En sus familias de origen se niega que haya problemas, que haya abuso o maltrato entre sus miembros, que haya mucho dolor que no se atreven a sentir y del que nadie habla. La negación protege a sus miembros del dolor pero también mantiene la disfunción.
  24. Los adultos de familias narcisistas tienen miedo a sus propias emociones y sentimientos. Expresar sentimientos o emociones no era algo seguro ni cómodo en la familia de un alcohólico. Con frecuencia, a los niños sólo se les permitían ciertos sentimientos que no daban “problemas” a los padres: “felices”, “bien”, etc. Si expresaban otros sentimientos, se arriesgan al abandono o a los arrebatos de ira de los padres. Debido a que aprendieron a negar o reprimir los sentimientos en la primera infancia, han perdido la capacidad de sentir o expresar emociones. Lo que ocurre es que al no sentir se convierten en medio autómatas, regidos por sus pensamientos.
  25. Los adultos de familias disfuncionales tienen períodos frecuentes de depresión leve, llamada dystimia. La rabia mal gestionada les acaba deprimiendo, ya que o bien no generan rabia y les convierte en personas complacientes, como marionetas de otros o bien la generan y la vuelven contra sí mismos. La tristeza no expresada también acaba en depresión. A estos adultos les cuesta mucho llorar porque en su infancia cuando lo hacían se les tachaba de “débiles o de “cobardes” o se les atacaba por ello. Otros síntomas son dificultad para dormir, comer demasiado o muy poco, tener frecuentes pesadillas, pequeños hurtos en las tiendas, sonambulismo, autolesiones, conductas adictivas que escalan, tener mucho sexo o nada,…
  26. Los adultos de familias narcisistas son hipersensibles a las necesidades de los demás. La supervivencia en una familia disfuncional con frecuencia significaba estar constantemente al tanto de los cambios más pequeños en los estados de ánimo de los adultos, lo que hacía que la niña fuera muy consciente de lo que los demás estaban haciendo. Como adultos, muchas veces de forma inconsciente escanean las caras de los demás, en busca de posibles señales de que “algo va mal” para ponerse nen guardia o atajar un posible problema con esa persona.
  27. Los adultos de familias disfuncionales tienen patrones de relación repetitivos en sus vidas adultas. Las creencias y los filtros internos los llevan a elegir parejas y amigos que replican las interacciones de la infancia con los padres. Con frecuencia, se encuentran recreando las experiencias dolorosas de su infancia. ¿Por qué? Porque ahí se sienten en su “zona de confort”, se sienten atraídos por lo que es familiar y lo que conocen. Los que no empiezan terapia acaban escogiendo como pareja a personas que son proyecciones de su padre/su madre para “darle un final feliz” a esa historia que vivieron en la infancia y que no terminó bien. Es lo que se denomina la repetición-compulsión. Hay una sensación de necesidad a satisfacer, por ejemplo, trato de que mi padre no beba y me quiera. Entonces, escogen a un alcohólico para casarse.
  28. A Los adultos de familias narcisistas les cuesta mucho relajarse, disfrutar y divertirse. Mientras que otros niños estaban ocupados aprendiendo a relacionarse, competir, jugar y desarrollar habilidades sociales, los niños de familias disfuncionales estaban sobreviviendo a situaciones muy hostiles por parte de personas que se suponía que tenían que quererlos y protegerlos, sus padres o cuidadores. Relajarse, disfrutar y divertirse es algo que un adulto de una familia narcisista tiene que aprender, ya que no pudo hacerlo mucho en su infancia y cuando hace algo de este tipo suele sentir culpa.

No te desanimes si te ves reflejado en estos síntomas. El primer paso para cualquier cambio es la consciencia. Con esfuerzo, ganas de cambiar, una terapeuta o un grupo terapéutico, estos síntomas podrás suavizarlos, transformarlos e incluso eliminarlos. Entonces serás libre.

¿Estás siendo víctima de Abuso Narcisista? Identíficalo y di NO

Qué es el Abuso Narcisista

Los narcisistas en realidad no se quieren a sí mismos. Están guiados, de forma inconsciente, por la vergüenza tóxica, de la que fueron víctimas en la infancia y que, como no suelen tratarla, la arrastran toda la vida. Es la imagen idealizada de ellos mismos, que se convencen a sí mismos de que ése es su Verdadero Yo (pero no lo es) lo que admiran y pretenden que los demás admiren.

En el fondo, las narcisistas, aunque no lo identifican o no lo entiendan, sienten la brecha entre la fachada que muestran al mundo y su identidad basada en la vergüenza tóxica. Trabajan duro para evitar sentir esa vergüenza. Para llenar este vacío, las narcisistas usan mecanismos de defensa que son destructivos, que causan dolor a las personas que tienen relaciones con ellos.

Muchos de los mecanismos de defensa de las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad son abusivos, de ahí el término “abuso narcisista”. Sin embargo, alguien puede ser abusivo, pero no ser narcisista. Los adictos y personas con otras enfermedades mentales, como el trastorno bipolar y el trastorno de personalidad antisocial (similar al término anterior, sociopatía) y los trastornos límite de la personalidad también pueden ser abusivos, como lo son muchos codependientes sin una enfermedad mental. El abuso es abuso, no importa cuál sea el diagnóstico del abusador.

Diferencias entre una Narcisista Perversa y una Sociópata

Una persona con pronunciados rasgos narcisistas que se comporta de manera maliciosa y hostil tiene “narcisismo maligno”. Los narcisistas malignos suelen ser sádicos e infligen dolor emocional a otros. Pueden ser tan competitivos y faltos de escrúpulos que tienen un comportamiento antisocial. La paranoia los pone en un modo de ataque defensivo como medio para auto-protegerse.

Las sociópatas muestran rasgos narcisistas, pero no todas las narcisistas son sociópatas. Sus motivaciones son diferentes. Mientras que las narcisistas tienen la necesidad de ser admiradas, las sociópatas cambian su fachada para conseguir los objetivos de su propia agenda secreta. No se adhieren a las personas como lo hacen las narcisistas. Las narcisistas no quieren ser abandonadas, son codependientes, necesitan la admiración de los demás. Las sociópatas no tienen esta clase de apego, pueden alejarse fácilmente de las relaciones que no les sirven. Aunque algunas narcisistas planearán con anticipación ocasionalmente para obtener sus objetivos, generalmente son más reactivas, más viscerales y más agresivas. Las sociópatas calculan sus planes de una forma mucho más fría y tienen un enorme control sobre sus propias emociones. Son capaces de planear una venganza durante años antes de llevarla a cabo. Una narcisista maligna tiene delirios de grandiosidad y se cree con más derechos que el común de los mortales. Una sociópata tiende más a considerarse una víctima de su propia vida y vive escondida, sin mostrarse.

El Abuso Narcisista

Las personas que han crecido en Familias Narcisistas/Disfuncionales, donde han sufrido acoso y abuso (emocional, psicológico, verbal, sexual, físico y/o espiritual) durante la infancia, tienden a repetir este comportamiento como adultos y dejarse abusar o acosar por otras personas hasta que empiezan a hacer terapia. Una niña no puede comparar su familia con otra, piensa que lo que sucede en su familia es lo “normal” y que eso es lo que ocurre en todas. Por ello, es necesario aprender que muchos de los comportamientos tolerados en realidad suponen un maltrato o un abuso y que nos tienen derecho a no permitir este trato por parte de nadie. Es su responsabilidad y derecho protegerse, poner límites y decir que no.

Si eres una víctima de abuso, los principales desafíos para ti son:

  1. Identificarlo claramente.
  2. Construir un sistema de apoyo.
  3. Aprender a fortalecerte y protegerte.

Tipos de Abuso Narcisista (que quizás aún no hayas reconocido, que lo estás padeciendo o que lo has padecido)

  • Abuso verbal. El abuso verbal incluye despreciar, intimidar, acusar, culpar, avergonzar, exigir, ordenar, amenazar, criticar, provocar, el sarcasmo, enfurecerse, oponerse, socavar, interrumpir, bloquear e insultar. Ten en cuenta que muchas personas ocasionalmente hacen demandas, usan el sarcasmo, interrumpen, se oponen, critican, culpan o bloquean. Considera el contexto, la malicia y la frecuencia del comportamiento antes de etiquetarlo como abuso.
  • Manipulación. En general, la manipulación es una influencia indirecta sobre alguien para que se comporte de una manera que promueva los objetivos de la manipuladora. A menudo, expresa una agresión encubierta. Piensa en un “lobo con piel de cordero”. En la superficie, las palabras parecen inofensivas, incluso halagadoras; pero debajo de forma intuitiva, te sientes humillada o percibes hostilidad. 
  • Chantaje emocional. El chantaje emocional puede incluir amenazas, enfado, advertencias, intimidación o castigos. Es una forma de manipulación que provoca dudas en ti. Te hace sentir miedo, obligación y/o culpa.
  • Gaslighting. Se trata de una técnica de manipulación muy agresiva que, intencionalmente, te hace desconfiar de tus propias percepciones de la realidad o creer que eres mentalmente incapaz.
  • Competición. El narcisista vive de un modo en el que compite con los demás en todo y siempre encuentra la manera de ganar, quedando por encima. Cómo consigue ganar es a través de cualquier medio, dejando a un lado la ética, haciendo trampas, utilizando a otras personas para triangular,…
  • Comparación negativa. Supone hacer comparaciones innecesarias para ser siempre la narcisista, de nuevo, el que sale ganando en la comparación, quedando por encima de quien sea con quien se compare.
  • Sabotaje. Interferencia disruptiva en tus acciones o relaciones con el propósito de vengarse de ti.
  • Explotación. Utilizarte, explotarte o aprovecharse de alguien para fines personales sin tener en cuenta tus sentimientos o necesidades.
  • Mentir. Engaño persistente para evitar la responsabilidad o para lograr los fines del narcisista. Muchas veces estos fines pertenecen a una “agenda secreta” que el narcisista no muestra a los demás.
  • Retención. Retener cosas como dinero, sexo, comunicación o afecto, utilizándolo como arma para conseguir algo o simplemente para hacerte daño.
  • Desatención. Supone ignorar las necesidades de un niño del cual el abusador es responsable. Incluye peligro para los niños, es decir, colocar o dejar a un niño en una situación peligrosa.
  • Invasión de la privacidad. Ignorar tus límites y ponerse a revisar de forma periódica tus cosas, tu teléfono o tu correo. Negar tu privacidad física, acosarte o seguirte, ignorando la privacidad que has solicitado.
  • Difamación. Difundir cotilleos maliciosos o mentiras sobre ti o sobre personas cercanas a ti con el fin de perjudicarte.
  • Violencia. La violencia incluye bloquear tus movimientos, tirar cosas o destruir objetos como forma de amenaza.
  • Abuso financiero. Puede incluir controlarte por dominación económica (controlar tus cuentas, tu presupuesto, decidir en qué gastas tus ingresos,…) o agotar tus finanzas mediante la extorsión, el robo, la manipulación, el juego, acumulando deudas en tu nombre o vendiendo tus pertenencias personales.
  • Aislamiento. Utilizar la manipulación y el control para aislarte progresivamente de tu familia, amigos, compañeros de trabajo,.. con esto la abusadora narcisista lo que pretende es que dependas completamente de ella y no tengas apoyos externos cuando haya discusiones o te plantees dejar la relación.

Típicamente, los narcisistas no se responsabilizan de su comportamiento y le echan la culpa a los demás por lo que hacen, justifican su comportamiento sobre todo a través del mecanismo de defensa de la proyección. Sin embargo, algunos son capaces de reflexionar sobre su comportamiento y rectificarlo, pero siempre que dicho cambio también cumpla un interés propio. Dependiendo de en qué punto del espectro se encuentren, hay cambios que son posibles pero no profundos. Es decir, como se ha dicho más arriba, pueden cambiar su comportamiento cuando entienden que esto les beneficia pero no cambian a nivel profundo porque no saben/pueden/quieren hacerlo.

Busca Ayuda

Si crees que estás en una relación con una narcisista perversa o una sociópata busca ayuda terapéutica. Interactuar con esta clase de personas durante un periodo prolongado de tiempo puede ser muy dañino para tu salud mental y tu autoestima. Si te has visto reflejada en alguna de las formas de maltrato explicadas en este artículo, páralo de inmediato. El abuso y el maltrato suelen escalar con el tiempo, no ir a menos. No esperes a estar en peligro psicológico o físico para poner límites y decir que no.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Los 10 “Noes” cuando trates con una Narcisista

No las tomes en serio. La imagen lo es todo para las narcisistas. Se esfuerzan mucho para presentar una fachada de superioridad y certeza. Les gusta mantener a los demás adivinando qué es lo que hacen, por eso se comportan de formas menos transparentes. Es importante recordar que las personas con narcisismo son profundamente inseguras. Su llamativa fachada está diseñada para ocultar un vacío dentro. Si oyes mucho la frase “Yo estoy bien”, sospecha.

No compartas información personal en exceso. Cuanta más información personal le des a un narcisista, más munición tendrán para usar contra ti cuando quieran hacerte daño. Son expertas en encontrar vulnerabilidades y explotarlas en su propio beneficio. Pueden usar cualquier información que compartas para humillarte o manipularte, particularmente cuando es más vulnerable o más necesitado. Sé juicioso sobre lo que les dices.

No sientas la necesidad de justificar tus Pensamientos, Sentimientos o Acciones. Muchas narcisistas intentan hacer que otros se cuestionen a sí mismos. Pueden hacer esto con preguntas directas o indirectas, actuando como si les debieras una explicación de tu comportamiento. Reconoce esto por lo que es: un intento de debilitarte. Ante una narcisista, ejerce los cuatro Noes: No te Justifiques, No te Pelees, No te Defiendas, No te Expliques. No necesitas explicar o justificar tus sentimientos o pensamientos. Además, discutir o defenderse de una narcisista generalmente es contraproducente. Las narcisistas tienden a estar interesadas en ganar, no escuchar, compitiendo, no comunicándose. Por mucho que te digan que lo quieren es entenderte y llegar a un acuerdo, en realidad es como un partido de tenis, en el que si sigues esa dinámica, se convierte en un peligroso juego psicológico titulado “A ver quién es más listo”.

No minimices su comportamiento disfuncional. El comportamiento egoísta de los narcisistas y su hambre voraz de atención, como la de un niño demandante, pueden absorber por completo la energía de quienes las rodean, dejándolos física y emocionalmente drenados. Con el tiempo, las personas que mantienen relaciones con narcisistas (sentimentales, laborales, de amistad,…) pueden padecer fatiga crónica o auto-anestesiarse de sentir o dejar de tener perspectiva sobre lo poco saludable puede ser el comportamiento narcisista. Estas personas bajan tanto sus estándares de comportamiento frente a los narcisistas que justifican que los engañen, manipulen o humillen, lo acaban integrando como algo normal. A veces puede ser mejor estrategia pasar de la conducta infantil o provocadora de un narcisista sin contestar, pero eso no significa que debas dejar de tomar nota mental de lo poco saludable que es.

No esperes que asuman la responsabilidad. Las narcisistas muchas veces se atribuyen el mérito de algo que ha salido bien (aunque en realidad no lo hayan hecho ellas) y te culpan a ti de lo que ha salido “mal” (aunque en realidad no sea responsabilidad tuya). Rara vez se disculpan por su comportamiento o admiten su responsabilidad, un error o haber hecho daño a otro.

Las narcisistas piensan que tienen un estatus especial, que son mejores y por ello tienen más derechos que los demás. No tienen interés en la igualdad ni en responsabilizarse de lo que hacen cuando las consecuencias son negativas. Tratar de hacer que las narcisistas asuman la responsabilidad de sus acciones negativas es como entrar en una guerra. Si quieres señalar su rol en un problema, está bien, pero hazlo porque necesitas decirlo, no porque esperes que escuche o valide lo que tú expresas o tu opinión o punto de vista sobre las cosas. Las narcisistas no tienen que validarte ni aprobarte como persona. Eso te lo das tú a ti misma.

No asumas que comparten tus valores y tu visión del mundo. Si esperas que los narcisistas tengan compasión, digan la verdad o compartan el centro de atención, esto no va a ocurrir. Las personas con narcisismo ven a los demás como fuentes de gratificación, no como iguales. Usan las palabras como herramientas o armas más que para comunicarse de una forma honesta y sincera. Tienen un hambre insaciable de atención, son infantiles. Todo esto proviene de un sentido inestable de sí mismas. Saber esto puede liberarte de tener falsas expectativas y te permitirá establecer límites. Es muy importante que pongas límites y digas que no a comportamientos que no cumplen con tus estándares.

No intentes vencerlas en su propio juego. Puede ser tentador, pero recuerde que la mayoría de las narcisistas tienen escasa o nada de empatía y juegan una guerra abierta o encubierta con todas las personas que les rodean. Cuanto más intimes con ellas, más te conocerán e intentarán vencerte en juegos psicológicos que son peligrosos. Las narcisistas tienen un miedo atroz a perder, sentirse inferiores y/o verse expuestas o humilladas. Como resultado, dedican gran cantidad de energía a mantener su imagen y cultivar fuentes de estimulación de su ego, generalmente a expensas de los demás. Tratar de superarlas en una guerra de palabras, en un enrevesado juego tóxico psicológico, intentar desquitarte o adoptar sus técnicas es algo que no te hará sentir bien y que rara vez funciona. Ellas no saben parar ese juego al que le dedican la mayor parte del tiempo de su vida. Sé más lista, di que no, aparta a la narcisista de tu vida y sé fiel a tus valores.

No te tomes sus acciones de forma personal. Las narcisistas se aprovechan, manipulan y maltratan a cualquiera que puedan. Cuanto más cerca estés de ellas y más íntima sea la relación, el abuso y el maltrato escalan. No es personal en el sentido de que se lo hacen a quien se deja, a quien pueden. Si eres de las que te dejan, identifica qué vulnerabilidades o qué comportamientos hacen que acabes envuelta en esta clase de relaciones tóxicas.

No esperes empatía o un trato justo. Los narcisistas son generalmente incapaces, consciente o inconscientemente, de tener empatía. La empatía se basa en la suposición de que los demás son dignos, iguales y merecen atención y compasión. Su grandiosidad los lleva a ver a los demás como inferiores y a justificar mediante el mecanismo de defensa de la proyección el trato abusivo e injusto que les dan. En lugar de invertir energías en intentar recibir un trato justo o reciprocidad por parte de un narcisista, es mejor que la centres en apartarte de gente que se comporta de esa manera abusiva contigo, centrándote en respetarte y quererte a ti mismo.

No esperes que cambien. Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o rasgos narcisistas pronunciados rara vez cambian. Pueden alterar algunos comportamientos a lo largo del tiempo, pero las dinámicas subyacentes que las impulsan a comportarse como lo hacen generalmente están de por vida. Las narcisistas ven a los demás como amenazas o víctimas potenciales y están atrapadas en una búsqueda interminable de atención y aprobación. Si tú te empeñas mucho y dedicas mucho tiempo y energía a que una narcisista cambie o a que te dedique su atención y aprobación, te invito a que mires más adentro sobre para qué haces esto, qué es lo que te lleva a comportarte así.

No subestimes el poder del narcisismo. El narcisismo es una distorsión profunda del sentido de uno mismo. La vida de una narcisista es una carrera para conseguir “suministro narcisista”, el cual dependerá de qué le parece lo más importante en la vida al narcisista: halagos, dinero, sexo, poder,… Como no recibieron el mirroring adecuado por parte de sus padres cuando eran niños, viven esclavas de su propia imagen, que proyectan hacia los demás. En realidad no saben quiénes son.

La codependencia y el narcisismo son las dos caras de una misma moneda, no hay una sin la otra. Las narcisistas también son codependientes y los padres de los codependientes tampoco les hicieron el mirroring necesario, por eso tampoco saben bien quiénes son y centran su vida en el reconocimiento y validación por parte de la narcisista (es decir, también necesitan su “suministro”). Por parte del codependiente el suministro se centra en la narcisista, por parte de la narcisista, en todas las personas que pueda.

Los codependientes sí tienen empatía y con ello, una vez son conscientes de su historia, pueden hacer terapia y cambiarla. Puedes ayudarte a ti mismo mucho hasta cierto punto pero al menos al principio de tu recuperación necesitarás que alguien te haga ese necesario mirroring que tus padres no pudieron o no supieron hacer. Si sólo te tienes a ti mismo como referente, es probable sigas en las mismas viejas dinámicas y sólo será posible un progreso hasta un cierto punto. Busca la ayuda de una terapeuta o un grupo terapéutico.

Fuente: blogs.psychcentral.com