Fortalece tu “Sentido del Yo” (o Autoconcepto). ¿Sabes quién Eres Realmente?

Qué es el “Sentido del Yo” o Autoconcepto

Nuestro “Sentido del Yo” (o “Autoconcepto”) consiste en la percepción que tenemos de de nosotros mismos/nosotras mismas. Determina la forma en la que pensamos sobre nosotros mismos/nosotras mismas y nuestras experiencias en el mundo en el que vivimos. Está formado por los sentimientos, pensamientos, creencias, comportamientos, percepciones y actitudes que tenemos sobre nosotros mismos/nosotras mismas y el mundo que nos rodea. Un “Sentido del Yo” fuerte y sólido nos permite sentirnos serenos/serenas y seguros/seguras en el mundo, independientemente de lo que esté sucediendo a nuestro alrededor.

Cuando somos niños/niñas, nuestro “Sentido del Yo” se forma a través de nuestras interacciones con nuestros padres. En un escenario ideal, recibimos amor, empatía, compasión y apoyo de nuestros padres. Internalizamos este amor y cuidado de nuestros padres y nos lo proporcionamos a nosotros mismos/nosotras mismas cuando somos adultos. Internalizamos ese sentido de cuidarnos a nosotros mismos/nosotras mismas y de sentirnos seguras/seguras en nuestra mente, cuerpo y emociones. Así, nos convertimos en nuestra propia fuente de seguridad. Desarrollamos una base segura dentro de nosotros mismos/nosotras mismas que nos ayuda a mantener el equilibrio mental y emocional cuando hay factores estresantes externos. Somos capaces de estar psicológicamente solos/solas.

En las familias narcisistas/disfuncionales, este alimento emocional que necesitan las niñas/los niños por parte de sus padres no ocurre. Los padres no tienen una independencia emocional madura como para hacer el mirroring que los niños/las niñas necesitan para construir un “Sentido del Yo” sano y fuerte. Esto ocurre porque los padres/las madres narcisistas ven a sus hijos/hijas como extensiones de sí mismos y los utilizan para satisfacer tus propias necesidades emocionales. Los padres son niños adultos que lo que hacen es invertir los papeles de una forma tóxica: ponen a sus hijos/hijas a su servicio en lugar de estar ellos/ellas emocionalmente disponibles para sus hijos/hijas.

Cuando nuestro “Sentido del Yo” no está desarrollado, nos sentimos inseguros/inseguras dentro de nosotros mismos/nosotras mismas. Dudamos de nuestros pensamientos, sentimientos, percepciones e ideas. Cuestionamos nuestra cordura y nuestras propias decisiones. Buscamos la aprobación y validación de otros. Damos demasiado peso a lo que otras personas piensan. Nos sentimos hundidos/hundidas cuando alguien nos critica o desaprueba lo que hacemos. Desarrollamos dependencia sobre los demás, poniendo toda nuestra energía en sentir lo que quieren y necesitan, dedicando nuestro tiempo a satisfacer sus necesidades, a menudo a expensas de nuestras propias necesidades. Absorbemos las emociones de los demás como propias y asumimos la responsabilidad de hacer que se sientan mejor. Como resultado de todo, nuestro estados de ánimo cambia de forma drástica y radical, y esto hace que nos sintamos sin esperanza y fuera de control.

Por el contrario, cuando tenemos un “Sentido del Yo” fuerte, de quiénes somos, nos sentimos seguros/seguras de que estamos bien, independientemente de lo que está pasando en el exterior. Creemos que seremos aceptados/aceptadas por los demás. Esta capacidad de recuperación interna nos tranquiliza cuando estamos estresados/estresadas y nos permite recuperarnos de las heridas que todos/todas experimentamos. Se trata de una brújula para guiarnos y un ancla para estabilizarnos. Nosotros/nosotras somos nuestro propio norte, no los demás.

El abuso y/o el abandono emocional sufrido en la infancia por parte de nuestra familia narcisista/disfuncional distorsiona las experiencias sobre nosotros mismos/nosotras mismas y el mundo que nos rodea. Para dar sentido a ese abuso y/o el abandono emocional cuando somos niños/niñas tendemos a pensar que cualquier cosa que vaya mal en la familia es nuestra culpa, por lo que nos decimos a nosotros mismos/nosotras mismas: “Soy malo/mala” o “Me merezco que me traten así”.

Como adultos, es más que probable que perpetuemos esas creencias a través de nuestras elecciones y nuestros patrones de relación una y otra vez, que refuerzan esa historia que nos contaron y que no es real. Es lo que se llama repetición-compulsión. Si creemos que somos “malos/malas” o “no lo suficientemente buenos/buenas”, elegiremos parejas que nos maltraten o amigos/amigas que se aprovechen de nosotros. Podemos tolerar ambientes de trabajo que sean dañinos. Soportamos situaciones no saludables porque estamos convencidos de que no merecemos nada mejor.

El proceso de cambiar tu vida implica desafiar esas distorsiones y revisitar tu historia para que puedas desarrollar un “Sentido del Yo” fuerte que deberías tener. El proceso de reclamar y reconstruir un “Sentido del Yo” fuerte y saludable requiere ante todo mirar hacia tu vida con nuevos ojos, replanteándotelo todo. ¿Qué te está reflejando tu vida y dónde enfocas tu atención? 

Reclama tu Poder

Si crecimos en un ambiente donde se abusó del poder, a menudo creemos que el poder es violento y feo, algo a lo que se te fuerza. Pero el poder puede ser tranquilo y asertivo. El verdadero poder no consiste en dominar a los demás, es el conocimiento, la sabiduría y la comprensión sobre nosotros mismos/nosotras mismas y la convicción de saber quiénes somos. 

Ejercer tu autoridad consiste, por ejemplo, en un ambiente de trabajo si eres el/la trabajador(a) en ejercer los deberes y los derechos acordes al cargo, respetando la jerarquía que hay en la empresa pero sin dejarte pisar por nadie.

“Nadie te da el poder. Simplemente, cógelo.” Roseanne Barr

Reescribe la Historia de Quién Eres

¿Cuáles son tus creencias fundamentales?

Las creencias fundamentales son creencias incondicionales que sirven de base para interpretar y explicar nuestras experiencias. Por ejemplo, “Hay algo malo en mí”, “No se puede confiar en los demás”, “No importa lo que haga, nunca tengo suerte”. Estas frases nos las decimos constantemente a nosotros mismos/nosotras mismas sin ser conscientes de ese diálogo interno.

“Hay algo malo en mí”, “No se puede confiar en los demás”, “No importa lo que haga, nunca tengo suerte”

Para replantear esta dinámica tóxica contigo mismo/misma, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué creo que es cierto acerca de mi mismo/mi misma?
  • ¿De dónde vienen estos mensajes que creo que son ciertos?
  • ¿Qué mensajes son los que interiorizado sin digerirlos?
  • ¿Qué mensajes he aceptado para pertenecer a mi familia narcisista/disfuncional o para sobrevivir en  un ambiente hostil en mi infancia?
  • ¿Qué mensajes he aceptado de otras personas?
  • Como resultado las ideas sobre mí mismo/misma que me he creído, ¿sobre qué asunciones sobre mí actúo en el mundo exterior?
  • ¿Cómo afectan estas creencias a mis pensamientos, sentimientos y comportamientos?
  • ¿Cómo sé quién soy yo realmente?
  • ¿Cuál es la historia que te dices a ti mismo/misma cuando las cosas van bien? ¿Y cuando las cosas van mal?

Durante un mes, prueba a hacerte estas preguntas cada día:

  • ¿Me gusta?
  • ¿Lo quiero?
  • ¿Es bueno para mí?
  • ¿Qué necesito ahora mismo?
  • ¿Qué siento?
  • ¿Cuáles son las sensaciones en mi cuerpo?

A medida que haces espacio para escucharte a ti mismo/misma, fortaleces tu auto-conocimiento. No lo harás bien todas las veces, especialmente al principio. Está bien así. Lo buscas es hacer progresos, avanzar, no ser perfecta/perfecto. A medida que aprendas a confiar en ti mismo/misma, se volverá más automático y gravitará hacia las respuestas que sabes que son verdaderas para ti. No es egoísta hacer espacio para ti, es necesario para ti.

Es nuestra responsabilidad crear un entorno en el que podamos prosperar.

Nuestras vidas se van creando mediante las elecciones que hacemos en ellas, ya sean éstas conscientes o inconscientes. A medida que avances en tu auto-conocimiento, esas decisiones serán más conscientes. ¿Te sientes empoderada/empoderado? ¿Estás tomando decisiones sobre tu vida activamente o permitiendo que, a base de no tomar decisiones, sean otras personas o circunstancias externas las que decidan por ti? Para reclamar tu poder y control sobre tu propia vida, debes saber cómo tomar decisiones para nutrirte emocionalmente y cuidarse, cómo tomar decisiones para satisfacer tus necesidades, cómo moverte en direcciones que te permitan alcanzar tu máximo potencial. Eso es prosperar. Empieza simplemente  por prestar atención a las opciones que tienes delante de ti.

Cada día intenta reflexionar sobre estas tres preguntas:

  • ¿Qué elecciones he hecho hoy que me han hecho sentir bien?
  • ¿Qué elecciones he hecho hoy que me llevan hacia donde quiero ir?
  • ¿Qué es por lo me ha pasado hoy por lo que estoy más agradecida/agradecido?

A medida que refuerces tu conocimiento sobre quién eres y lo que quieres, abandonarás poco a poco la necesidad de justificar y explicar o disculparte ante los demás por lo que haces y dices. A medida que dirijas la atención hacia  tus necesidades y deseos y lo que funciona para ti, te resultará cada vez más fácil tomar decisiones. Ahí es donde encuentras la felicidad y donde prosperarás.

Otras técnicas que te Ayudarán a fortalecer tu “Sentido del Yo”

  • Practicar el Mandala de Satir.
  • Desarrolla límites saludables. Aprende a distinguir dónde terminan las otras personas y dónde comienzas tú. Aprende a preguntarte, ¿se trata de mí o de él/ella/ellos/ellas? ¿De quién son las emociones? ¿De quién es este problema?
  • Sé asertiva/asertivo. Aprende a defender aquello en lo que crees. Aprende a poner límites y a decir que “No”.
  • Practica la meditación. Aprender a estar contigo misma/mismo, con tus emociones y pensamientos, creando un espacio para ellos. Puedes empezar por 5 minutos al día, ya lo alargarás, lo importante es empezar a dar pasos, por pequeños que sean.
  • Busca y encuentra tus pasiones. ¿Qué es lo que te hace vibrar?
  • Encuentra tu propósito, ¿qué lo hace querer que quieras levantarte de la cama por la mañana?
  • Aprende a ser tu ser auténtico/auténtica. Simplemente tú misma/mismo. Olvídate de proyectar una imagen de lo que crees que los demás quieren ver en ti.
  • Rodéate de personas que honran, quieren, apoyan y respetan ese “Yo Auténtico”.
  • Este “Curso de Disciplina” de Richard Grannon, psicólogo y coach especializado en abuso narcisista, está dirigido a que recuperes tu “Sentido del Yo”.

Fuente: kellevision.com

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