Utiliza tu Mente Consciente para Mejorar tu Realidad

Las tres mentes -consciente, subconsciente e inconsciente- trabajan juntas para crear tu realidad . Te cuento cómo usar ese conocimiento para cambiar tu realidad y crear una vida más feliz y plena.

El concepto de tres niveles de la mente no es nada nuevo. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, fue probablemente el primero en popularizarlo tal y como lo conocemos hoy. Aunque sus teorías han sido ampliamente discutidas en los círculos de psicología porque son muy difíciles de probar científicamente, Freud creó un modelo útil para entender cómo funciona la mente.  El psicoanalista austriaco habló de 3 niveles: la mente consciente (el Ego), el subconsciente (el Id) y el inconsciente (el Superyo).

La mejor metáfora para entender cómo funcionan y se relacionan entre sí estos tres niveles de la mente es la de un iceberg:

  • La punta del iceberg que sobresale sobre el agua, que es lo que está a la vista, sería la Mente Consciente (lo que en Gestalt se llama el “awareness“). Representa más o menos el 10% de la capacidad de tu cerebro. La mente consciente comunica el mundo exterior con el subconsciente y el inconsciente a través del habla, la pintura, la escritura, el movimiento físico y los pensamientos.
  • Por debajo de ésta hay otra sección, que es la que Freud llama el preconsciente (pero que es más conocido por el nombre de Subconsciente). Es más grande que la mente consciente, ocupando entre un 50-60% de las capacidades de tu cerebro. En el subconsciente está nuestra memoria reciente y está en continuo contacto con los recursos del inconsciente.
  • La zona por debajo de ésta es el Inconsciente. Es la que está “al fondo del iceberg” y supone entre el 30-40% de tu cerebro, aproximadamente. Es grande y profundo e inaccesible (a menos que hagas algún tipo de terapia, como por ejemplo terapia Gestalt) al consciente, un poco como las profundidades oscuras de un océano. Es como un almacén donde está todo aquello que hemos relegado a lo profundo porque es traumático, experiencias que nos han hecho sufrir y que hemos eliminado de nuestro consciente para eliminar la angustia que nos han producido. Estas experiencias y memorias son las que han formado nuestra forma de ver el mundo, nuestras creencias y nuestro carácter.

Por ejemplo, una niña de la cual su padre se reía muy a menudo y que, ya adulta, no recuerda esto porque ha relegado esta experiencia traumática al inconsciente. Esta adulta, hay muchas cosas que quiere hacer pero no se atreve  porque cree que la gente se va a reír de ella.  Esto es un mecanismo de defensa que se denomina proyección. Esta persona proyecta en los demás aquello que en realidad es suyo (el pensamiento “se van a reír de mí”) que proviene de una experiencia de infancia que no recuerda. Era su padre el que se reía de ella. La adulta sigue viviendo conforme a unas experiencias de infancia que le hicieron sufrir y de las que se defiende con el mecanismo de defensa de la proyección cuando en realidad las circunstancias han cambiado. Sufrimos por circunstancias que ya no son las mismas hasta que hacemos las experiencias traumáticas conscientes.

 

 

Tu mente consciente es un poco como el capitán de un barco, parado en el puente, dando órdenes. En realidad, es la tripulación en la sala de máquinas debajo de la cubierta (el subconsciente y el inconsciente profundo) los que ejecutan las órdenes. El capitán puede estar a cargo del barco y dar las órdenes, pero es la tripulación la que en realidad guía la nave. Todo ello teniendo en cuenta que el training que se les ha impartido al subconsciente y al inconsciente durante años es lo que más pesa.

Ese training viene de los años de infancia, que es cuando la mente es programada por tus padres/cuidadores de una manera determinada. Algunos de los hijos de familias disfuncionales con padres narcisistas han tenido un training (o programación) que en realidad es autodestructivo, infundiéndoles baja autoestima, indefensión aprendida, graves daños emocionales,… Si ese es tu caso o simplemente quieres cambiar ese programming, te explico cómo.

Cómo Utilizar tu Mente Consciente para Mejorar tu Vida

La mente consciente tiene dos habilidades claras que puedes modificar a tu favor:

  1. Su capacidad para dirigir tu atención.
  2. Su capacidad para imaginar lo que no es real.

Centra tu Atención en lo que tú decidas

A algunas personas les resulta bastante fácil y natural dirigir sus pensamientos hacia una perspectiva más positiva de la vida y de cada situación. Depende del tipo de programación que tu subconsciente y tu inconsciente tuvieron en tu infancia. De los mensajes que te llegaban de tus padres y/o cuidadores. Pregúntate: ¿te inclinas hacia el pesimismo o el optimismo, el pensamiento negativo o el pensamiento positivo, la felicidad o la ira, o en algún punto intermedio? Identificar de qué manera estos mensajes positivos o negativos influyen sobre ti y tu realidad es el punto de partida para empezar a mejorarla.

Esta capacidad de la mente consciente para dirigir tu atención y tu conciencia es uno de los poderes más importantes que tienes, y para crear cambios en tu vida debes aprender a controlar aquello en lo que centras tu atención conscientemente.

Pero, ¿cómo hacemos eso? La capacidad para centrar tu atención es bastante simple … todo se reduce a hacer una elección. Decidir cómo piensas y qué pensamientos permitirás que entren en tu mente, determinarán un cambio en tu realidad y por tanto en tu destino. Está en tu mano usarla para bien o mal, para beneficiarte o perjudicarte a ti mismo.

Erróneamente, tenemos la idea de que podemos controlar nuestras vidas, todo lo que pasa en ellas. Esto es una falacia. Nuestros pensamientos son probablemente la única verdadera libertad que tenemos en este mundo, que realmente podemos controlar. El control no podemos ejercerlo fuera de nosotros pero sí dentro. Ahí mandas tú. Pase lo que pase.

Un hombre puede estar físicamente atrapado, por ejemplo, en una prisión o en un campo de concentración, en condiciones inhumanas y, sin embargo, ser libre en su propia mente. Nelson Mandela, que pasó varias décadas en prisión y al salir fue presidente de Sudáfrica, y Viktor Frankl, psiquiatra que estuvo en un campo de concentración y tras ser liberado se dedicó a dar conferencias y escribir libros como “El hombre en busca de sentido” son, entre otros muchos, testimonios de que esto es algo posible. Sólo nosotros podemos elegir cómo vamos a responder a nuestras experiencias en la vida.

Usa tu imaginación: ¡Visualiza!

La otra habilidad importante de la mente consciente es el uso de la visualización. Tu mente consciente puede imaginar algo que es totalmente nuevo y único, algo que no has experimentado nunca antes en la vida real. Por el contrario, tu subconsciente sólo puede ofrecer versiones de los recuerdos almacenados de tus experiencias pasadas.

El truco es que el subconsciente no puede distinguir entre lo que la mente consciente imagina y lo que es real, por lo que todo lo que surge de la imaginación consciente y enfocado de forma intencional, también trae consigo a tu mente todas las emociones y sentimientos asociados a esa imagen, haciendo que las experimentes, igual que si se tratase de algo real.

La visualización se puede usar para obtener resultados sorprendentes. En un estudio deportivo, tres grupos de personas fueron evaluadas sobre su capacidad para mejorar la precisión de sus tiros libres en el baloncesto. Las participantes fueron entrevistadas al inicio del experimento y al final.

Al primer grupo se le indicó que practicase físicamente los tiros libres durante 20 días seguidos. El segundo grupo no pudo entrenar en absoluto. El tercer grupo pasó 20 minutos al día relajándose y únicamente imaginándose realizando los tiros libres. A los de este tercer grupo también se les indicó que, si en sus mentes fallaban el tiro, que hicieran un ligero ajuste y se vieran a sí mismos encestando la siguiente vez.

El grupo que practicó físicamente cada día, mejoró su puntuación en un 24%. El segundo grupo, que no practicó, como era de esperar, no mejoró en absoluto. El tercer grupo, que sólo había hecho las visualizaciones, mejoró su puntuación en un asombroso 23%.

Usa tu mente consciente para imaginar y visualizar. Hará que consigas en tu realidad aquello que ves dentro de ti.

Fuente: simplypsychology.org

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Empodera a tu Niña Interior

Si eres el superviviente de una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que tu niño interior fuese seriamente dañado en tu infancia. Tu niño interior es tu forma de ser más espontánea, cuando te muestras tal y como eres y eres tú mismo por completo. Si creciste en una familia narcisista/disfuncional, tus padres narcisistas (uno de ellos con el consentimiento consciente o inconsciente del otro) o ambos te obligaron a asfixiar al niño auténtico que eras y cambiarlo por otro, que era la imagen de lo que ellos querían.

Para recuperar y empoderar a tu niña interior, te recomiendo terapia y/o técnicas experienciales. Esto porque la terapia y/o técnicas experienciales que nombraré, permiten una espontaneidad y un foco que da lugar a que se revelen temas del inconsciente que sin estos procesos seguirían escondidos de nuestra consciencia. Aproximadamente, sólo somos conscientes de un 12% de nuestra vida, mientras que un 88% permanece en nuestro inconsciente. Esto quiere decir que muchas de tus acciones, pensamientos, interacciones con otras personas,.. están guiadas por experiencias de infancia que para ti han sido traumáticas, por lo que las has relegado al inconsciente para evitar sufrimiento (por ejemplo, hacerte consciente, reconocer y aceptar que tu familia de origen era abusiva contigo).  En el momento vital en el que estás lista para ello y especialmente con la ayuda de la terapia, lo que está en el inconsciente empieza a pasar al consciente.

Las técnicas experienciales que enumero a continuación son buenas no sólo para identificar cuáles son tus pérdidas (aquéllo que no le dieron a tu niño Interior y que necesitaba) sino también para el trabajo terapéutico de hacer el duelo por esas pérdidas. Sólo llorando por lo que hemos perdido podemos cerrar esas etapas vitales (por esta razón a los supervivientes se les llama los Niños Adultos) y abrir por fin otras nuevas.

16 Técnicas Experienciales para Sanar a tu Niña Interior

  1. Arriesgar y compartir, especialmente emociones y sentimientos, con un grupo de apoyo y/o con una terapeuta adecuada para ti. La sanación pasa por contar tu historia verdadera a otros y que sea validada. Cuando eras niña, en tu familia narcisista creciste en un entorno tóxico en el que se negaba la realidad y las relaciones estaban basadas en mentiras.
  2. Psicodrama. El psicodrama utiliza el teatro de una forma terapéutica. Te ayudará a descubrirte a ti mismo y a expresarte de forma libre y espontánea. Los supervivientes vivieron en un entorno muy rígido, en el que tenían que ser “perfectos”, con muchas normas y sin que se les dejase ser espontáneos. El psicodrama te ayudará enormemente a recuperar tu espontaneidad.
  3. Terapia Gestalt. La terapia Gestalt hace una especial incidencia en las emociones y pone el foco en aquellos temas de los que no somos conscientes.
  4. Constelaciones familiares o terapia psicomotora. Es una forma de revivir situaciones de infancia traumáticas y darles otro final, con personas que representan a tu familia de origen.
  5. Hipnosis y técnicas relacionadas. Es una forma de acceder a tu inconsciente.
  6. Unirte a un grupo CoDA. Los grupos coda están pensados para codependientes, personas que han perdido su identidad y que se han vuelto adictos a establecer relaciones en las que anteponen las necesidades de la otra persona a las suyas propias.
  7. Visualizaciones guiadas.
  8. Trabajo de respiración. La respiración es muy importante. Mucha de las supervivientes se auto- anestesian para sufrir menos. Una de las formas en las que hacemos esto de forma inconsciente es la respiración superficial. La respiración natural empieza en la nariz y termina en el vientre. La respiración superficial sólo llega hasta el torax. A medida que volvamos a respirar de forma más natural nos sentiremos más en sintonía con la vida y con menos estrés y ansiedad. Los trabajos de respiración los puedes hacer con ejercicios de bioenergética.
  9. Auto-Afirmaciones. Los supervivientes suelen tener baja autoestima. Gran parte de esto tiene que ver con las frases de sus padres narcisistas que oyeron una y otra vez en la infancia y que han hecho propias y se siguen repitiendo a sí mismos en su etapa de adultos (estas frases que no son propias y que hemos incorporado sin “masticarlas”, la terapia Gestalt las llama introyectos). Las auto-afirmaciones ayudan a eliminar estas ideas tóxicas que además no son reales y a cambiarlas por otras positivas.
  10. Análisis de tus Sueños. Los sueños son una de las formas que tenemos de acceder a nuestro inconsciente.
  11. Ejercicios de Movimiento Espontáneo (los puedes encontrar dentro del contexto de terapia Gestalt o Bioenergética o terapia corporal). El movimiento espontáneo nos permite ver de una forma clara y en poco tiempo facetas y aspectos sobre nosotras mismas de las que no somos conscientes. El ego es eso que nos decimos que somos, es una identidad construida para vivir de una forma funcional en el día a día. Pero en realidad no somos eso que nos hemos dicho que somos. Ejercicios como el del movimiento espontáneo nos ayudan a ver esto.
  12. Arte-terapia. Es una forma de desarrollar tu imaginación y de auto-conocimiento.
  13. Activar tu imaginación y tus intuiciones.
  14. Meditación y yoga. Se trata de prácticas con las que desarrollarás tu espiritualidad y empezarás a verte como un ser que forma parte de un todo, del Universo, único e irrepetible, que no tiene que hacer nada para simplemente ser. Te ayudará a desarrollar tu autoestima.
  15. Trabajo terapéutico con el cuerpo. En el cuerpo sentimos las emociones. De hecho en cada anillo del cuerpo o chakra, están localizadas determinadas emociones. Como he mencionado más arriba, las supervivientes se han anestesiado a sí mismas de forma inconsciente para no sentir. El problema que tiene esto es que no sólo sentimos emociones displacenteras (rabia, tristeza) sino tampoco las placenteras (alegría). Además, una emoción no desaparece por ignorarla sino que se queda “atascada” dentro de nuestro cuerpo, haciéndonos daño y manifestándose de forma tóxica. El trabajo corporal ayuda enormemente a sentir de nuevo, de forma tal que vivamos una vida más sana y plena.
  16. Escribir un diario. Te ayudará a hacerte consciente de tus propias emociones y comportamientos. Te ayudará a expresarte y a poner en orden tu historia.

Este artículo está basado en el Capítulo XI del libro de Charles Whitfield “Sanar al Niño Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”.

Patrones de una Codependiente y las 12 Promesas de Codependientes Anónimos (CoDA)

Simplificándolo mucho, un codependiente es una persona que pone su autoestima y su valía en los demás lugar de en sí misma. A la vez, se muestra como una persona dura, que no necesita de nada ni de nadie. Éstos son los patrones de conducta de un codependiente. ¿Eres tú?

Patrones de Negación de una Codependiente

Tengo dificultades para identificar lo que siento. Minimizo, altero o niego cómo me siento realmente. Me percibo a mí misma como una persona nada egoísta y orientada al bienestar de los que quiero. Etiqueto a los demás con características mías negativas. Puedo cuidar de mí misma sin ayuda de los demás. Enmascaro mi dolor a través de diversas formas, como la rabia, el humor o el aislamiento. Expreso negatividad y/o agresividad de formas pasivas e indirectas. No me doy cuenta de la indisponibilidad emocional de las personas por las que me siento atraída.

Patrones de Baja Autoestima de un Codependiente

Tengo dificultades para tomar decisiones. Juzgo lo que pienso, digo o hago de forma muy dura, como si nunca fuera lo suficientemente bueno. Me da vergüenza recibir regalos, halagos o reconocimiento. Valoro la aprobación de otras personas sobre mis pensamientos, sentimientos y/o comportamiento por encima de la mía propia. No me percibo a mí mismo como una persona que merezca la pena ni que merezca amor. Busco constantemente un reconocimiento exterior que creo que merezco. Tengo dificultades para admitir que he cometido un error. Necesito que parezca que tengo la razón a los ojos de los demás y a veces miento para quedar bien. No soy capaz de pedirles cosas a los demás para satisfacer mis necesidades o mis deseos. Me percibo a mí mismo como superior a los demás. Miro a los demás para proveerme a mí mismo de un sentido de seguridad. Tengo dificultades para empezar tareas, cumplir con plazos establecidos y completar proyectos. Me cuesta mucho establecer prioridades convenientes.

Patrones de Cumplimiento de una Codependiente

Soy muy leal, quedándome en situaciones que me hacen daño durante mucho tiempo. Comprometo mis propias reglas e integridad par evitar el rechazo o el conflicto. Dejo mis intereses a un lado para hacer lo que las otras personas quieren. Soy hipervigilante con respecto a los sentimientos de los demás y asumo esos sentimientos como propios. Tengo miedo de expresar mis creencias, sentimientos y opiniones cuando son distintos a los de los demás. Acepto atención sexual cuando lo que quiero es amor. A veces tomo decisiones sin importarme las consecuencias. No reconozco mi verdad para ganar la atención de otros o para evitar el cambio.

Patrones de Control de un Codependiente

Creo que la mayoría de las personas no son capaces de cuidar de sí mismas. Intento convencer a otras personas de lo que tienen que hacer, pensar o sentir. Ofrezco consejos y orientación a las personas sin que me la hayan pedido. Siento rencor cuando los demás rechazan mis consejos o mi ayuda. Soy pródigo en favores y regalos sobre aquellas personas a las que quiero influenciar. Uso la atención sexual para conseguir aprobación o aceptación. Tengo que sentir que las otras personas me necesitan para tener una relación con ellas. Exijo que mis necesidades las satisfagan otras personas. Utilizo mi encanto y mi carisma para convencer a otras personas de mi capacidad para cuidar y ser compasivo. Utilizo la culpa y la vergüenza para explotar emocionalmente a otras personas. Normalmente me niego a cooperar, negociar o comprometerme. Adopto una actitud de indiferencia, impotencia, autoridad o ira para manipular resultados de mis acciones. Utilizo términos de recuperación terapéutica para controlar el comportamiento de los demás. Finjo que estoy de acuerdo con los demás para obtener de ellos lo que quiero.

Patrones de Evitación de una Codependiente

A veces me comporto de formas que invito a las otras personas a que me rechacen, me avergüencen o expresen rabia contra mí. Juzgo de forma muy dura lo que los demás piensan, hacen o sienten. Evito contacto e intimidad emocional, sexual y/o física con los demás. Permito que mis adicciones a la gente, sitios y cosas me distraigan de alcanzar la intimidad en mis relaciones. Utilizo una comunicación indirecta o evasiva para evitar el conflicto o la confrontación. Disminuyo mi capacidad para tener relaciones sanas mediante el rechazo a utilizar las herramientas que me proporciona la recuperación terapéutica. Reprimo mis sentimientos y mis necesidades para no sentirme vulnerable. Tengo comportamientos para atraer a las personas hacia mí, pero cuando se acercan, las alejo. Me niego a renunciar a mi voluntad propia para entregarme a un poder que es mayor que yo misma. Creo que mostrar emociones es un signo de debilidad. Retengo expresiones de aprecio y cariño.

Las 12 Promesas de Codependientes Anónimos

Siguiéndolas, junto con los Doce Pasos de Codependientes Anónimos, llevan a una vida sana y plena.

  1. Conozco un nuevo sentido de pertenecer. El sentimiento de vacío y soledad desaparecerá.
  2. Mis miedos ya no me controlan. Supero mis miedos y actúo con valentía, integridad y dignidad.
  3. Conozco una nueva libertad.
  4. Me libero a mí mismo de la preocupación, la culpa y el arrepentimiento sobre mi pasado y mi presente. Soy lo suficientemente consciente como para no repetirlo.
  5. Conozco un nuevo amor y aceptación de mí mismo y los demás. Me siento genuinamente digno de amor y capaz de amar y ser amado.
  6. Aprendo a verme a mí mismo como igual a los demás. Mis relaciones nuevas y las renovadas son con personas a las que considero iguales a mí.
  7. Soy capaz de establecer y mantener relaciones sanas y nutrientes. La necesidad de controlar y manipular a los otros irá desapareciendo a medida que aprenda a confiar en aquellas personas que sean de fiar.
  8. Aprendo que es posible mejorar – alcanzar más intimidad, dar más apoyo y ser más amoroso. Tengo la posibilidad de comunicarme con mi familia de un modo que es seguro para mí y respetuoso hacia ellos.
  9. Reconozco que soy una creación única y preciosa del Universo. Irrepetible.
  10. Ya no necesito de los demás para validarme como persona.
  11. Confío en la guía que recibo de un poder superior a mí y creo en mis capacidades.
  12. Experimento serenidad y fuerza y crecimiento espiritual de forma gradual en mi vida diaria.

Fuente: coda.org

Hay centros CoDA por todo el mundo y son gratuitos. Puedes visitar su web para averiguar cuál es el más cercano a donde tú te encuentras.

18 Cosas que Necesitas Hacer para Sanar tu Ansiedad

Experimentar ansiedad ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con desórdenes de ansiedad experimentan con frecuencia y de forma intensa, excesiva y persistente, preocupación y miedo por situaciones de la vida cotidiana.

La mayoría de las personas que han sufrido abuso (emocional, psicológico, físico y/o sexual) en su infancia desarrollan ansiedad severa en algún momento de su infancia o adolescencia y que, si no se trata, continúa en su edad adulta.

Cuando te dicen y te repiten una y otra vez, de forma continuada, durante años, que tú eres el problema, y tu forma racional y normal de responder al abuso es contribuir a empeorar tu situación, ¿qué más se puede esperar que ocurra? El cerebro se acaba resintiendo y el cuerpo reacciona también de diferentes maneras. Muchas de ellas constituyen diferentes desórdenes de ansiedad.

Lista de la Clínica Mayo con diferentes tipos de Desórdenes de Ansiedad

  • Agorafobia: es un tipo de desorden de ansiedad que hace que se eviten lugares o situaciones que pueden causar pánico o hacer sentir a la persona atrapada, impotente o avergonzada.
  • Desorden de ansiedad debido a una condición médica: incluye síntomas de ansiedad intensa o pánico que están causados de forma directa por un problema de salud física.
  • Desorden de ansiedad generalizado: supone una preocupación persistente y excesiva, así como miedo sobre actividades o acontecimientos diarios, incluso rutinarios. La preocupación es desproporcionada a las circunstancias que la causan, es difícil de controlar y afecta a la persona físicamente, estando muchas veces en estado de alerta y resultándole muy difícil relajarse. Suele ir acompañada de otros desórdenes de ansiedad y/o de depresión. 
  • Desorden de pánico: supone episodios repetidos de sentimientos repentinos de miedo y terror que llegan a un pico que da lugar a un ataque de pánico. Los ataques de pánico se manifiestan en el cuerpo de la siguiente manera: sensación de una amenaza inminente, respiración entrecortada, dolor en el pecho, palpitaciones en el corazón,..
  • Mutismo selectivo: supone negarse a hablar (sobre todo en el caso de niñas) en ciertas situaciones, como por ejemplo, en la escuela cuando sí que hablan en otras situaciones, como en casa o con familiares cercanos. Esto llega a interferir en el desarrollo normal de sus vidas de forma grave si no se trata.
  • Desorden de ansiedad de separación (en el caso de niños).  Supone preocupación excesiva para el nivel de desarrollo del niño de separarse de sus padres o de otras figuras que ejercen roles parentales.
  • Desorden de ansiedad social (fobia social): supone altos niveles de preocupación, miedo y evitación de situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza tóxica, inadecuación y anticipación a ser juzgada o percibida de forma negativa por las otras personas.
  • Fobias específicas: se caracterizan por miedo y preocupación desproporcionadas cuando la persona es expuesta a un objeto y/o situación que quiere evitar, por ejemplo, la aracnofobia supone fobia a las arañas.
  • Desorden de ansiedad inducido por sustancias: supone preocupación y miedo desproporcionados como resultado del abuso de drogas, medicamentos, estar expuesto a una sustancia tóxica o por intentar abandonar el uso de sustancias adictivas.

Debajo de la ansiedad lo que hay es miedo. El miedo es la sensación de no sentirte seguro en tu propio cuerpo.

“Complex PTSD: From Surviving to Thriving”. Pete Walker.

18 Cosas que Necesitas hacer para Sanar la Ansiedad

  1. Lo contrario a la adicción no es la sobriedad, es la conexión. Ocurre lo mismo con la ansiedad. La ansiedad supone estar desconectada del momento presente, de los demás o de ti misma.
  2. Darte el permiso de querer lo que realmente quieres. Da igual lo que sea, si es una pareja, un trabajo mejor, un sueldo más alto, reconocimiento. Sé consciente de ello y acéptalo. No necesitas la aprobación de nadie.
  3. Si no sabes qué es lo que quieres, mira de frente a tus mayores temores. ¿Qué hay al otro lado? Eso es lo que quieres.
  4. Sé agradecido por tu incomodidad. El tema es que la gente feliz por lo general es complaciente. Sentirte incómodo es una señal de que estás en el precipicio de algo nuevo y mejor, pero debes pasar a la acción.
  5. Trabaja por tu bienestar cada día. Puede ser que te hayas fumado un pitillo menos o que hayas meditado cinco minutos más. ¡Todo cuenta!
  6. Muchas veces la ansiedad tiene que ver con proyecciones agrandadas de preocupaciones reales con las que no estás lidiando. ¿Qué es eso que estás ignorando?
  7. Debes empezar desde donde estés, usar lo que tienes y hacer lo que puedas. El cambio real es producto de la evolución. Ten paciencia contigo misma.
  8. Haz un esfuerzo consciente por conectar con personas que ya están en tu vida – incluso aunque sólo sea una persona con la que conectas y en la que confías. Los vínculos emocionales con otros son importantes.
  9. Hazte con un diario. Escribe en él tus emociones, sentimientos y pensamientos cuando te sientas agobiado. Lo que sea que salga: pensamientos horribles, vergonzosos, humillantes, deprimentes,.. deja que salga. Lo que sacamos nos sana, lo que retenemos nos enferma.
  10. Cuando sientas ansiedad, la única cosa que deberías intentar hacer es darte confort a ti misma. Piensa en qué es lo que te relaja: un aperitivo, un baño, hablar con alguien, un paseo,.. y ¡hazlo!
  11. Tendrás que ponerte en acción sobre las cosas que te están impidiendo alcanzar aquello que realmente quieres. Como dice Cheryl Strayed, “el cambio real sucede al nivel de la acción. Se trata de una persona haciendo algo de una forma diferente a como lo hacía antes”. Se trata de cambiar patrones de conducta para conseguir resultados diferentes en la vida.
  12. Siempre tendrás un cierto nivel de ansiedad. Y un cierto nivel de miedo. Están ahí para algo, su función es alertarte de exponerte mucho o de sufrir ataques o de pasar vergüenza. No se trata de eliminarlos (que al final lo que señalan es que las cosas te importan) sino de acompañarlos y de que no se hagan tan grandes como para impedirte hacer lo que realmente quieres.
  13. El problema no es el problema. El problema es cómo piensas acerca del problema. Tu sistema interno de guía está apagado ahora mismo porque hay algo que no está bien. Esto no significa que estés condenada a tener una vida de sufrimiento perpetuo. Lo que significa es que en algún lugar, en el fondo, sabes que hay otro modo – un modo mejor – de vivir. Significa que sabes lo que quieres, aunque te de miedo.
  14. Escoge el amor. No puedes renunciar a la gente que te alimenta emocionalmente, a las cosas que te gusta hacer, a lo que quieres para ti mismo. Debes escoger el amor incluso aunque te de miedo.
  15. Aprende a desenredar la toxicidad emocional que tienes dentro de ti. Por ejemplo, si no te permites a ti mismo sentir y aceptar que tu ex pareja te hizo mucho daño, estarás proyectando constantemente ideas sobre cómo tu nuevo ligue te va a hacer daño y empezarás a comportarte como si ya lo estuviese haciendo (cuando es más que probable que no sea así) y al final le espantarás, provocando de forma inconsciente eso que tanto temías.
  16. Siente las sensaciones en tu cuerpo. Esto es algo que te puede resultar difícil si eres una persona muy mental o no estás acostumbrada a escuchar a tu cuerpo. Las sensaciones están conectadas con emociones. Cuando estés triste, pregúntate: ¿qué sensaciones tengo en mi cuerpo ahora mismo?¿Cómo me siento? En muchas ocasiones no será más que una tensión o una incomodidad. El resto de la ansiedad no son más que pensamientos que has ido construyendo para darle sentido a la sensación.
  17. Distánciate de tus sentimientos y tus pensamientos. Eres algo más que lo que piensas y lo que sientes. Por ejemplo, pensamientos tipo “se van a reír de mí” cuando tengas que hablar en público, te pueden llevar a una ansiedad y un pánico por hacer la charla que te pueden llegar a bloquear. Practica el midfulness y la meditación para relativizar tus pensamientos y tus emociones. Tú eres más que eso.
  18. Imagina tu vida desde la perspectiva de la persona en la que te quieres convertir. Proyéctate en tres años en el tiempo. ¿Dónde estás? ¿Con quién? ¿A qué te dedicas? ¿Cómo es tu vida? Visualiza la vida que quieres tener. ¿Qué puedes hacer hoy para tener esa vida dentro de tres años? ¡Hazlo!

¿Eres un Esclavo de tus Emociones? 6 claves para surfear la Ola de tus Emociones

Todas las niñas adultas de familias disfuncionales (muchas de ellas con uno de los padres narcisista y el otro codependiente o ambos narcisistas u otro desorden de la personalidad recogido en el Grupo B del DSM) tienen problemas con sus emociones. Viven en una montaña rusa emocional, en la que se sienten abrumadas y fuera de control con respecto a sus propias emociones. Tienen muchos altibajos en su ánimo, arranques de ira, depresión leve crónica (llamada distimia), ciclotimia,… en los casos más graves pueden dar lugar a un desorden bipolar.

La razón de esto es que en su infancia las emociones eran algo prohibido, que tenían que esconder, que acababan reprimiendo y que podía salir a modo de volcán cuando se sentían sobrebordados. Escuchaban en su familia narcisista disfuncional con frecuencia frases como “Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” o “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”. Se les enseñó que mostrar emociones era “de débiles”, por lo que crecieron considerándolas como algo “malo” que era mejor que escondiesen. Muchos aprendieron a comportarse como robots, fingiendo no sentir.

“Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”

Todos los seres humanos tenemos sentimientos y emociones y es mostrándolos y gestionándolos, abrazando esa parte vulnerable, la de la niña interior, como vivimos una vida sana y plena. La ironía es que lo que precisamente nos hace más fuertes es mostrar nuestra vulnerabilidad.

La sociedad tampoco ayuda con este tema. Sigue habiendo los estereotipos de que un hombre que llora es un “débil” y una mujer que se enfada es una “bruja”. Se condenan las emociones por géneros. También por colectivos, como si un jefe o una jefa no pudieran estar nunca alegres.

6 Claves para una mejor Gestión de tus Emociones

  1. Valida tus Emociones

    Cuando te des cuenta de que estás surfeando la ola de la emoción, es importante que no la ignores. Las emociones pueden ser muy parecidas a niños díscolos que buscan atención. Una vez que las validamos, les permitimos ser vistas y que tengan voz, cumplen su misión y se van. Sentir nuestras emociones es una parte importante de la vida. Es lo que hacemos con ellas lo que puede crear problemas.

    Por ejemplo, es posible que si te sientes aburrido, triste o solo, y comas más para que la comida te reconforte. Esto normalmente no termina bien. Quizás en unas semana de este comportamiento, además de sentirte culpable, ganes peso y con ello baje tu autoestima.  O a lo mejor te da por comprar ropa porque en el momento en el que compras algo, esto te hace sentir mejor, pero esto es algo sólo momentáneo, y además de todo el dinero que te puedas llegar a gastar en una “solución temporal”, el problema de fondo, lo que evitas sentir, seguirá ahí.

    La clave es rendirte ante tus emociones. No me refiero a rendirte en el sentido de sentirte derrotado sino en el sentido de soltar, dejar de controlar y aceptar tus emociones. Sentir es un paso fundamental en tu proceso de recuperación.

  2. Sé consciente de tus propios Detonantes

    Si te das cuenta de que tienes problemas con ciertas emociones, como la rabia o el miedo, intenta hacerte consciente de cuáles son las circunstancias que las activan. Es más que probable que encuentres uno o más patrones.

    Por ejemplo, si alguien se mete contigo, quizás tengas la tendencia a enfadarte y reaccionar frente a esa persona porque te vienen pensamientos del tipo “Tú te crees que soy imbécil”. Esto en realidad es falta de autoestima proyectada en la otra persona. La rabia con la que reacciones, quizás haga que la otra persona reaccione también. Y así la rabia escala y se vuelve algo displacentero y peligroso.

    Recuerda siempre que la emoción es la consecuencia de un pensamiento. Si ves que experimentas emociones fuertes, ayuda examinar cuáles son los pensamientos que te llevaron a ellas. Ahora pregúntate:

    ¿Mis pensamientos están basados en la verdad o en mi percepción de la verdad? ¿Hay algún detonante relacionado con mi pasado que me hace entrar en la emoción?

  3. Escribe sobre tus Emociones

    Escribir sobre tus emociones te dará más consciencia sobre ellas y te ayudará a ver cuáles son los pensamientos que te han llevado a ellas.

    Si te sientes dominado por tus emociones le puedes preguntar al diario: ¿por qué me siento tan abrumado hoy? Así, puedes recorrer la sucesión de pensamientos que te han llevado ahí.

    Como superviviente de una familia disfuncional, has pasado mucho tiempo ignorándolas, suprimiéndolas, escondiéndolas,… Verlas plasmadas en un papel te ayudará a apropiarte de ellas, como algo natural que forma parte de ti.

  4. Asume tu Responsabilidad

    Es cierto que las palabras y las acciones de otras personas nos afectan, pero es necesario que tomemos la responsabilidad por las emociones que sentimos en relación a esas palabras y acciones.

    Muchas niñas adultas fueron obligadas a adoptar rol  del chivo expiatorio en su familia narcisista. Esto les llevó a adoptar de forma inconsciente el papel de víctima de sus propias vidas, sintiéndose sin el poder y control de tomar las riendas de su propia vida. Este patrón neurótico lleva a no responsabilizarte de nada, tampoco de tus propias emociones.

    No podemos controlar lo que los demás nos dicen o nos hacen pero sí podemos decidir de forma consciente el impacto que tienen esas palabras y acciones sobre nuestras emociones.

    Del mismo modo, muchas supervivientes tienen el “síndrome del Mesías”, adoptan el papel neurótico del salvador porque en su infancia eran obligadas a representarlo para su padre, su madre o ambos.

    Esto les lleva, en su etapa adulta, a tener parejas que quieran que ejerzan el papel de “el salvador” con ellas. Esto lleva a que la superviviente asuma la responsabilidad por las emociones de su pareja. Tú no eres responsable de las emociones de nadie, igual que nadie lo es de las tuyas.

    Si alguien hace algo que te molesta o te hace daño, exprésalo de forma asertiva, por ejemplo “me enfada que siempre llegues tarde”, ya que los demás no son videntes que tengan que adivinar tus pensamientos. Una vez expresado, la otra persona puede decidir qué hacer. La responsable de esa rabia y su gestión eres tú misma.

  5. Toma un poco de Distancia

    Cuando estás muy conectado con una emoción displacentera que te vuelve reactivo, es importante que, si puedes, te distancies de la persona o la situación frente a la que estás reaccionando.

    Intenta no actuar bajo el efecto de emociones intensas. Espera hasta que estés tranquilo y tengas tiempo para reflexionar tranquilamente. Sólo entonces, actúa.

    ¿Cuántas veces has tomado una decisión bajo los efectos de una emoción intensa y después has pensado que no era la mejor opción? ¿Por ejemplo, dejar a tu pareja llevado por la rabia?

  6. Crea tu propio Mantra

    Cuando te sientas abrumada por una emoción y creas que vas a perder el control sobre una determinada situación y no puedas tomar distancia, por ejemplo, en el trabajo, crea tu propio manta para retomar el control.

    Por ejemplo, si tienes tendencia a sentir rabia y puedes perder el control con ella,  cuando sientas que puedes empezar a perder el control, respira de forma profunda y repítete a ti misma “respira, tranquila” mientras haces varias respiraciones profundas.

Se trata de que seas consciente de cuáles son las emociones que te hacen más reactiva y que tengas tu estrategia para gestionarlas en lugar de que ellas te controlen a ti. Las emociones están a tu servicio, no tú al servicio de ellas.

Cuanto más construyas tu conciencia sobre tus emociones y averigües cuáles son tus detonantes, te volverás muy sabio sobre cuándo tus emociones te están sirviendo bien y cuándo es necesario que seas tú el que tome el control sobre ellas.

Fuente: tinybuddha.com

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

Según Charles Whitfield, en su libro “Sanando a la Niña Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”, hay al menos 13 cuestiones fundamentales de recuperación que una superviviente de abuso narcisista en una familia disfuncional tiene que afrontar.

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

  • Control. Normalmente el padre, la madre o ambos en una familia disfuncional tienen un comportamiento errático y caótico, a veces apoyando y dando cariño al niño y otras rechazándolo o negándolo. Esto hace que el niño no sepa a qué atenerse, ya que a su alrededor lo que hay es caos. Si llora a veces le atienden y otras le ignoran o le riñen. El niño adulto desarrolla la idea no realista de que si tiene todo bajo control, no habrá sorpresas desagradables en su vida, como las había en su infancia. Suelen ser personas rígidas, con costumbres arraigadas y que repiten acciones que les hacen sentirse seguros. El trabajo con el control consiste en aprender a soltar y confiar en los demás y en el Universo. La idea de control es una falacia. Nadie puede controlar a los demás, el único control que tenemos es sobre nosotros mismos.
  • Confianza. Debido a crecer en un ambiente tóxico en el que las mentiras, el gaslighting, la negación,… era lo normal, las supervivientes tienen problemas para confiar en los demás y en sí misma, en sus capacidades, potencial, percepciones,…porque cuando eran niñas se les obligaba a dudar para que contribuyesen a las dinámicas tóxicas de la familia. El trabajo con la confianza consiste en dejar las dudas a un lado y confiar en la naturaleza, el Universo, las otras personas y en una misma.
  • Sentimientos. En las familias disfuncionales expresar y mostrar sentimientos es algo que está penalizado, se considera de “débiles” y no se permite. Por eso, muchos supervivientes llegan a adultos, habiendo anestesiado, reprimido y/o negado sus propios sentimientos. El trabajo con los sentimientos consiste en, poco a poco, reconocerlos, no avergonzarse de ellos y expresarlos como una parte fundamental de la experiencia humana.
  • Exceso de responsabilidad. Este tema en muchos casos tiene que ver con la respuesta flight o fight al trauma. Algunas niñas adultas se convierten en personas hiper responsables en relación a su trabajo, su familia,… con esto crean la fantasía de evitar los sentimientos que tenían cuando eran niñas. Se trata de un mecanismo de defensa, evitan las emociones. Aquí el trabajo terapéutico consiste en reapropiarse de las emociones y dejar de tener miedo a sentir. Entender que las podemos controlar y gestionar y que si las suprimimos vivimos una vida menos plena.
  • Negación de las propias necesidades. En las familias disfuncionales el padre, la madre o ambos (narcisistas en muchos casos) no vieron sus necesidades satisfechas cuando fueron niños porque lo que, de forma inconsciente, utilizan a sus hijos como extensiones de sí mismos para satisfacerlas. Por esta razón, los supervivientes no saben reconocer sus propias necesidades o las niegan, porque de niños se acostumbraron a sustituirlas por las de sus padres. El trabajo con el reconocimiento de las necesidades y su satisfacción tiene que ver con el autodescubrimiento, para lo cual actividades como el teatro terapéutico o la terapia grupal pueden ayudar mucho.
  • Pensamiento y comportamiento blanco/negro. Las niñas adultas tienen una tendencia a ver todo de una forma extrema, radical, todo es blanco o negro, las personas son buenas o malas, estás conmigo o contra mí. Esto tiene que ver con una etapa del desarrollo de la niña que no fue superada, que en inglés se denomina “objectification”, una niña ve a su madre/padre de una forma básica, es bueno/buena cuando le da cariño y malo/mala cuando le riñe. Las supervivientes se han quedado ancladas en esta fase del desarrollo. El trabajo en este tema consiste en ampliar la conciencia sobre las demás personas y una misma, entender y experimentar esa gama de grises en los sentimientos que permiten manejarse y gestionar mejor situaciones cotidianas de la vida.
  • Alta tolerancia para el comportamiento inapropiado. Esto incluye dificultades para ser asertivo, para decir que no, para poner límites. Los niños adultos crecieron en un entorno en el que se les obligaba a aguantar un comportamiento que era perjudicial para ellos. Como no tenían otra referencia, crecieron pensando que eso era lo normal. El trabajo terapéutico cosiste en practicar una comunicación asertiva y poner límites y decir que no cuando se quiera o se considere necesario.
  • Baja Autoestima. Todas las niñas adultas sufren de baja autoestima porque no fueron valoradas, ni vistas, ni reconocidas, ni respetadas en sus familias disfuncionales de origen. El trabajo en este área consiste en empoderar a la niña interior que en gran medida todavía dirige sus vidas porque sus necesidades no fueron satisfechas en el momento del desarrollo en el que correspondía.
  • Ser Auténtico. En sus familias de origen narcisistas, los supervivientes no pudieron desarrollar su Verdadero Yo, éste fue asfixiado y en su lugar crearon una Auto-imagen distorsionada de sí mismos que no es verdad, que respondía a las necesidades narcisistas de su padre, su madre o ambos. La tarea aquí consiste en hacer terapia individual con un terapeuta que haga el “mirroring” que los padres del superviviente no pudieron hacer. Esto es, que le haga de espejo y le diga quién es la persona a la que ve, en lugar de la Auto-imagen que el superviviente tiene de sí mismo, que se corresponde con su ego y que en realidad es un personaje creado en la infancia para sobrevivir y después repetido ya de forma inconsciente hasta llegar a la adultez.
  • Llorar las pérdidas. Aquí el trabajo terapéutico es el de hacer el duelo por lo perdido y que ya no se puede recuperar para poder cerrar esa etapa y empezar otra en la que dejar de ser supervivientes y florecer en la vida. Las pérdidas son muchas y la tarea profunda y dolorosa. Busca la ayuda de un terapeuta o un grupo que te acompañen para llorar por lo perdido, para profundizar en el dolor y dejarlo por fin atrás en tu día a día. Te seguirás doliendo, pero de una manera más sana, cuando toque, no estará ahí de fondo todo el tiempo.
  • Miedo al abandono. El abandono es una de las heridas emocionales de la infancia. Todas las hijas de narcisistas la tienen. Trabajar esta herida consiste en tratarla en terapia, entendiendo que sufrimos por un dolor que ya pasó y que muchas veces provocamos de nuevo de una forma inconsciente, por ejemplo, dejando a la pareja o provocando que nos deje ella por temor a que nos abandone. El abandono es algo que la mayoría de los seres humanos sufren a lo largo de su vida, el tema está en entender que como adultos disponemos de los recursos emocionales necesarios para gestionarlo, que ya no es una cuestión de vida o muerte cuando nos sentíamos abandonados por nuestros padres/madres.
  • Dificultad para resolver conflictos. La mayoría de los niños adultos son personas complacientes, se les obligaba a ello en la infancia para que “todo fuese bien”. Por eso, como adultos y hasta que empiezan terapia evitan el conflicto a toda costa, al que temen mucho, dejándose abusar (emocionalmente, físicamente, psicológicamente, financieramente, sexualmente y/o espiritualmente) por otras personas con facilidad. Como tienen mucha capacidad para aguantar, la otra cara de la moneda es que cuando por fin se hartan y explotan, son como ollas a presión, sacando la rabia de una forma descontrolada y desproporcionada, agravando el conflicto. Aquí el trabajo consiste en aprender a ser asertivos, poner límites y decir que no.
  • Dificultad para dar y recibir amor. En su infancia, a lo que su padre, su madre o ambos llamaban amor, en muchas ocasiones en realidad era dominación y control. El amor que daban ellas a sus padres/madres nunca era suficiente, porque sus padres tenían “agujeros emocionales” que eran imposibles de saciar. Como adultos, tienen problemas para mostrarse vulnerables. Para que haya intimidad con una pareja, es necesario que haya vulnerabilidad. Aquí el trabajo consiste en desarrollar la vulnerabilidad, en terapia individual y/o grupal. La vulnerabilidad consiste en mostrarnos tal cual somos, con nuestras emociones, sin intentar ser perfectas.

El Atajo Espiritual

El Atajo Espiritual es un mecanismo de defensa. Aunque ésta pueda parecer más chula que otras defensas, su propósito es el mismo. El Atajo Espiritual (también llamado Desvío Espiritual) se convierte en un escudo que nos protege de la verdad, nos desconecta de nuestros sentimientos, y nos ayuda a evitar tener una perspectiva más amplia. Normalmente tiene más que ver con estar fuera de nosotros que dentro y la diferencia es tan sutil que muchas veces ni nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.

El atajo que proporciona el Desvío Espiritual es coger en lugar de agradecer, llegar en lugar de ser, evitar en lugar de aceptar. Se trata de una práctica espiritual en servicio de la represión, normalmente porque no podemos (o creemos que no podemos) tolerar lo que estamos sintiendo, o pensamos que no deberíamos sentirlo.

Hay un “lado oscuro” en casi todas las cosas positivas que hacemos para ayudarnos, incluyendo la práctica espiritual. Todas las herramientas psicológicas y espirituales pueden utilizarse de una forma intencional. Por ejemplo, a veces el autocuidado es realmente eso, cuidar más de nosotras mismas, por ejemplo, no dedicar tantas horas a trabajar y sí más tiempo a practicar yoga. Sin embargo, a veces, bajo el disfraz del autocuidado, simplemente lo que hacemos es desconectarnos, negar lo que está pasando y no sentir el miedo que produce a veces estar simplemente en el “aquí y ahora” de la vida. Por ejemplo, utilizar el autocuidado como una excusa para ver una película que vamos a disfrutar pero con la que en realidad lo que hacemos es disociar.

El tema con la práctica espiritual es que precisamente acudimos a ella porque sufrimos pero por esto mismo podemos acabar utilizándola como sustituto para no afrontar temas psicológicos. Irónicamente, cuando hacemos eso, nuestra progresión espiritual se ve interrumpida.

No podemos avanzar en nuestro camino de espiritualidad mintiéndonos a nosotros mismos/nosotras mismas, del mismo modo que no podemos llegar nuestro destino utilizando un mapa si no estamos dispuestos a señalar en ese mapa cuál es nuestro punto de partida. Por eso es necesario que afrontemos nuestras heridas emocionales y trabajamos en nuestro desarrollo espiritual pero no utilizando lo segundo para tapar lo primero. Si quieres sentirte mejor y disfrutar más de la vida, tienes que atreverte a sentir tu dolor, atravesarlo.

“La única manera de superar el dolor es atravesarlo”

Esto es lo que dice John Bradshow, autor del libro “Volviendo a casa”.

Señales de que estás haciendo el Atajo Espiritual

  • Síndrome de evitación emocional: represión, desapego o anestesiarte para no sentir.
  • Síndrome de la ignorancia emocional: negación, falta de interés y juicios sobre tus propia emociones.
  • Sobre-énfasis de lo positivo negando o evitando cualquier cuestión negativa en tu vida.
  • Síndrome de la devaluación del instinto: fobia a sentir rabia o deseo.
  • Síndrome de la disociación: creer que “trascendemos el cuerpo” cuando en realidad lo que creamos es una “armadura corporal” que nos impide sentir.
  • Síndrome del Mesías: ser compasivo de forma ciega y querer rescatar siempre a los demás.
  • Síndrome de la Niña adulta: Excesivo “amor” a un gurú espiritual en el que se tiene una fe ciega y desmesurada.
  • Síndrome de la Lotería Divina: “Me lo merezco porque soy espiritual”.
  • Síndrome del Ego Demonizado: exceso de uso de la palabra “ego” en un intento de generar distancia de la propia vergüenza  o la sombra (entendida ésta como esos rasgos que todas tenemos que consideramos negativos y que sólo enseñamos en la intimidad).
  • Racionalizarlo todo en lugar de experimentarlo. Acción vs inacción.
  • Negar la necesidad que tenemos todos de ser vistos/vistas como alguien especial, único e irrepetible. Frases tipo “todos somos iguales”.

El Antídoto al Atajo Espiritual

  • El trabajo psicológico. Busca a una terapeuta que haya hecho ella su propio trabajo personal, que no sea rígida ni que juzgue sino que sea compasiva, que te haga de espejo y que no te haga avergonzarte de quién eres ni de tus emociones, que no intente cambiarte sino descubrirte y aceptarte, que te apoye en el empoderamiento de tu niña interior.
  • El trabajo corporal. Las emociones que sentimos en el cerebro (concretamente en el sistema límbico) tienen su equivalente en el cuerpo. Por ejemplo, en la mandíbula sentimos la tristeza y la rabia que no han sido manifestadas ni expresadas en el momento que emergían. Muchos niños adultos se han ido anestesiando a sí mismos para no sentir. El trabajo corporal ayuda a recuperar las emociones, las sensaciones de estar vivo, de expresarnos pleanamente, de habitar nuestro propio cuerpo.
  • El trabajo espiritual. Supone trabajar en nuestra espiritualidad y en reconocer los seres humanos únicos e irrepetibles que somos cada una de nosotras. El yoga y la meditación son muy buenas herramientas para esto.

Este artículo no está en contra de la práctica espiritual, al contrario, es una parte fundamental para una recuperación completa de los supervivientes. El artículo alerta de utilizarlo en exceso para evitar hacer el resto del trabajo psicológico y corporal, que es duro pero necesario. Cualquiera con la voluntad adecuada puede hacerlo, sólo hay que ser constante y tener claro el objetivo: la sanación y florecer en la vida.

Funte: danielharner.com