Cómo NO tratar con un(a) Narcisista

El comportamiento disfuncional se aplica a todo el mundo. No es solamente el/la Narcisista y las personas que le rodean los tienen problemas con su percepción de la realidad y sus respuestas. Todos utilizamos mecanismos de defensa (o mecanismos neuróticos) en mayor o menor medida.

Se trata de mecanismos mentales para defendernos de lo que nos ocurre y que están relacionados con experiencias que hemos relegado al inconsciente en la época de la infancia porque las hemos considerado traumáticas. El primero en acuñar los mecanismos de defensa fue el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud y después han sido matizados o ligeramente modificados por otras terapias humanistas, como la terapia Gestalt.

En este post vamos a hablar de los mecanismos más utilizados por las personas cercanas al/a la Narcisista, es decir, su pareja, familia, amigos/amigas, compañeros/compañeras de trabajo.

Mecanismos de Defensa para Lidiar con un(a) Narcisista

    1. Acting out.

      Se debe a la acumulación de rabia por acciones abusivas realizadas por el/la narcisista sobre otra persona. La acumulación de rabia da lugar a un momento en el que esa persona, que se siente como una olla a presión que ya no puede aguantar más, tiene un arranque de furia frente al/a la narcisista o bien otra persona que considere que le ha tratado de forma injusta/abusiva. Ese acceso de rabia puede ocurrir días, meses o incluso años después de la acción considerada injusta o abusiva, por lo que la persona que la recibe la puede recepcionar como algo desubicado, fuera de contexto y que no entiende.

    2. Negación.

      Este mecanismo es muy común. Supone justificar y excusar de una forma muy patente y flagrante todo el comportamiento abusivo del/de la narcisista por no querer afrontar con las consecuencias de lo que supondría reconocer a la persona que realmente se tiene delante. Por ejemplo, supondría  buscarse otro trabajo porque su jefe/jefa les hace mobbing o dejar una relación en la que su pareja les es infiel y miente constantemente.

    3. Disociación.

      La disociación es un mecanismo de defensa que se utiliza para no estar presente en el “aquí y ahora”, en el momento presente. La situación que se está viviendo es percibida como demasiado dura por la persona que disocia. Un ejemplo típico de esto es la de una pareja/hijo/hija de un(a) narcisista que tiene un ataque de rabia y se pone a gritar y a insultar de un modo desproporcionado y abusivo. La persona que sufre esa rabieta disociará, por ejemplo, se pondrá a pensar en la película que va a ver en un rato, para pasar esa situación tan estresante y dañina emocionalmente de la mejor manera posible. Otros ejemplos de discociación son ver mucho la tv, jugar a videojuegos,…

    4. Idealización.

      Supone una negación de las características negativas del/de la narcisista y hacer hincapié en sus virtudes o logros. La persona que le da este apoyo al/a la narcisista se convierte en su favorito/favorita, lo cual le convierte en inmune de los ataques de rabia. Se convierte en un escudo que proporciona el/la potencial atacante.

    5. Splitting.

      Muchos/muchas supervivientes de narcisismo tienen entre sus mecanismos de defensa, el pensamiento blanco/negro. Ven a las personas en términos absolutos, son ángeles o demonios, están con ellos o contra ellos. Esto también ocurre con el/la Narcisista. Si tienen una relación cercana con él/ella, verán a la persona como alguien (a pesar de todo) bueno/buena “per se”. Cuando hayan tenido muchas experiencias negativas con él/ella que les hayan hecho sufrir demasiado y decidan terminar la relación, tenderán a verlo/verla, como el demonio en persona.

    6. Comparación distorsionada.

      Los/las narcisistas se ven a sí mismos/mismas como mejores que los demás y destacan los defectos o errores de las personas a las que tienen cerca y que consideran inferiores para mantener esta fantasía. Esta constante comparación alimenta su ego. Aquellas personas que apoyan este comportamiento, se suelen sentir realmente inferiores al/a la Narcisista de una forma también distorsionada, colaborando a esa fantasía y justificando así en muchas ocasiones un trato abusivo.

Estos mecanismos de defensa hacen que una persona no tenga que lidiar con la realidad del narcisismo y sus efectos tóxicos. En realidad son parches que sirven a una persona para “ir tirando” en su vida, pero más en el modo superviviente que desarrollando su potencial de forma plena y teniendo una autoestima sana. Cuando estamos preparados/preparadas para lidiar con todo esto (este momento para cada persona es diferente y para algunas no llega nunca) las experiencias traumáticas del subconsciente empiezan a aflorar, cuando nuestro cerebro entiende que estamos preparados/preparadas para afrontar la realidad de forma verdadera. Es entonces cuando empezaremos a cambiar nuestros comportamientos. Ya no necesitaremos los mecanismos de defensa para justificar comportamientos que en realidad son respuestas antiguas (de un(a) niño/niña interior herido/herida) a situaciones del momento presente.

Fuente: psychcentral.com

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¿Has sido criado/criada por un(a) Narcisista? No puedes permitirte un(a) Terapeuta inadecuado/inadecuada

Si has tenido la mala suerte de haber sido criada/criado por uno/una narcisista o más de uno/una, es más que probable que hayas oído clásicos como éste:

“Eres demasiado sensible/especial/difícil”

”Tienes que aprender a soltar”

“¿Hasta cuándo le vas a dar vueltas al pasado?”

Una Buena Ayuda no es fácil de encontrar

Negación, proyección, culpa, ira, hacer de menos, utilizarte como chivo expiatorio,.. están entre las armas que utiliza normalmente un(a) narcisista, por lo que si has crecido en una familia en la que los adultos que te han criado y que te decían que te querían los han utilizado, eres especialmente vulnerable a que te traten así como adulto. Desafortunadamente, para muchos adultos que han sufrido un trauma por abuso narcisista, buscar un terapeuta que les ayude, puede resultar un terreno peligroso.

Es muy frecuente que al buscar ayuda estos adultos no encuentren terapeutas familiarizados con el tema del narcisismo, con pocas herramientas para darles lo que necesitan y una casi total inconsciencia de por lo que esa persona ha pasado. Es importante que la terapia no se reduzca únicamente a “hablar” y que el/la terapeuta tenga empatía, sepa acompañar emocionalmente a una persona que ha sufrido maltrato psicológico y/o emocional y bajo ninguna premisa diga frases como “tu problema”, “estás exagerando” u “olvídalo”.

Reactivando el Trauma Pasado

Muchos supervivientes acaban siendo retraumatizados/retraumatizadas por terapeutas que no entienden el narcisismo o las dinámicas de la familia narcisista. Es muy frecuente que las experiencias de los/las supervivientes sean cuestionadas o negadas de plano por psicólogos/psicólogas o terapeutas que no entienden los patrones de comportamiento narcisista. Esta invalidación por parte de alguien que se supone que tiene que ser un refugio seguro y de fiar, lo que hace es repetir el gaslighting ya sufrido, haciendo sentir a las/los supervivientes exactamente igual que entonces, que están “locos/locas”, “que hay algo malo en mí”, reexperimentando el trauma ya vivido con la familia de origen.

Hay muchos responsables de la salud mental que insisten en el potencialmente devastador “Perdona y olvida”, minimizando el daño sufrido, alentando a los/las supervivientes a que pasen página sin más y a que mantengan el contacto con su familia. Primero. No se puede pasar página sin más de unas experiencias traumáticas que han causado Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. El proceso terapéutico de recuperación es largo y requiere de enfadarse y llorar por lo perdido antes siquiera de valorar un perdón. Segundo. El tema del contacto lo tiene que decidir el/la superviviente, y determinar qué grado de contacto (si es que lo quiere) con su familia de origen le hace sentirse seguro/segura. Tercero. En nuestra sociedad hay un tabú con el tema de los padres, si se les culpa, se les critica o se les cuestiona está mal visto, parece que hay que respetarles y venerarles hagan lo que hagan, incluido si hay maltrato. Un(a) superviviente tiene que poder expresarse espontáneamente sobre su familia narcisista y contar su realidad, sólo así podrá empezar a sanar.

Normalmente, los/las supervivientes que llegan a un/una terapeuta que sí sabe tratar el abuso narcisista, lo que se encentra éste/ésta es que los/las terapeutas anteriores lo que han hecho es dañar de nuevo sin saberlo al/a la superviviente. El daño de una terapia que no es adecuada no sólo consiente en reactivar el viejo trauma sino de activar uno nuevo. Los/las supervivientes manifiestan vergüenza, culpa, auto-abandono, falta de autoestima, ideas o acciones autolíticas, ansiedad (severa o no) y síntomas físicos del trauma.

Necesitan un testigo que sea sensible y no crítico ni evasivo. Alguien que no reproduzca la respuesta narcisista y los hunda más del pozo del que tratan de salir. Que validen sus sentimientos y les dejen quejarse, enfadarse y llorar todo lo que necesiten por lo vivido en la infancia, hasta que sea el propio/la propia superviviente la que decida que ha tocado fondo y ya puede empezar a subir y avanzar.

Busca un(a) Terapeuta Adecuado/Adecuada para Ti

Intenta que sea una persona que cuando oye la palabra narcisismo no le suene a chino, por muchos títulos en psicología, psiquiatría o espiritualidad tenga. Alguien que esté familiarizado con las dinámicas de una familia narcisista y que entienda que tu proceso personal pasa por validar tus emociones, no sólo hablar sobre lo que ha pasado.

No sólo la terapia individual ayuda. También el teatro terapéutico, grupos como el CoDA o simplemente reunirte con más supervivientes como tú, que han tenido experiencias similares y compartirlo.

Fuente: narcissisticfamilies.com

¿Qué les pasa a las Personas Complacientes?

Los/las narcisistas pueden tomar a cualquiera como objetivo, pero muchos supervivientes se definen a sí mismos como personas complacientes. Este post va dirigido a todas aquellas personas que resuenen con este concepto.

Características de las Personas Complacientes

  • Centradas en las necesidades de los demás. Las personas complacientes tienden a tener una consciencia elevada de las emociones de los otros. No me refiero a lo que se conoce como “empath” ni nada de eso. Simplemente que siempre son conscientes del humor y los sentimientos de las personas a las que tienen alrededor.
  • Evitan el conflicto. Se dan cuenta de los potenciales conflictos y apagan las llamas antes de que las cosas puedan llegar a explotar. Se dan cuenta de cuándo los otros se disgustan y hacen todo lo que pueden por evitarlo. Ceden todo lo que haga falta para evitar que la situación se ponga tensa.
  • Culpa. Tienden a sentirse demasiado culpables por todo, incluso por cosas que ni siquiera han hecho o que no se la merecen en absoluto. Se sienten especialmente culpables cuando reclaman sus necesidades.
  • Dudan sobre sí mismos/mismas. La mayoría de las veces dudan sobre sus propios sentimientos e intuiciones, especialmente si esto les lleva a decir algo “negativo”, por ejemplo, si alguien les hace daño e intentan poner un límite, se pasarán días decidiendo si lo ponen o no y una vez hecho, le darán vueltas al hecho de si han demasiado duros/duras o han actuado incorrectamente.
  • Perfeccionistas. Tienden a pensar que todo lo que hacen, lo tienen que hacer “perfecto”. Cometer errores les hace sentir que eso significa que ellos mismos son defectuosos por completo.
  • Baja autoestima. Se apoyan demasiado en la validación externa para sentir que son lo “suficientemente buenos/buenas”. Esto les hace demasiado dependientes de las relaciones que tienen y muy vulnerables cuando intentan cosas nuevas.

El origen del comportamiento de las Personas Complacientes

Las personas complacientes en mayoría provienen de familias en las que había mucho conflicto emocional, con al menos un padre o madre narcisista que anteponía sus necesidades a las de sus hijos/hijas y el otro padre o madre coadyuvaba en este comportamiento.

  • Un padre y/o madre narcisista tenía mucha tendencia a discutir y a tener siempre la razón. El hijo/la hija complaciente aprende a sacrificar sus propias opiniones (porque las tiene) para que haya paz.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un tema no resuelto con su propia rabia. El hijo/la hija complaciente aprende a anticipar el mal humor y calmarle antes de que la rabia escale. Puede haber episodios en los que no aguante más, explotando y entonces la situación explota.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un problema de adicción de sustancias. El hijo/la hija complaciente aprende a gestionar su enfermedad y a cuidarle.
  • Un padre y/o madre narcisista con Personalidad Histriónica o Borderline. El hijo/la hija complaciente aprende a ofrecer consuelo y confort en casos de crisis dramáticas inapropiadas y de historias lacrimógenas
  • Un padre y/o madre narcisista que pone reglas muy rígidas y que es excesivamente controlador(a). El hijo/la hija complaciente aprende a hacer lo que se espera de él/ella para evitar reacciones desagradables. Esto se traduce en que crecen en un ambiente de muy poca libertad y que no les permite poner prácticamente ningún límite.
  • Un padre y/o madre narcisista con depresión/ansiedad. El hijo/la hija complaciente siente pena por él/ella y se siente responsable de estar siempre feliz y animarle(s).
  • Padres que discuten constantemente. El hijo/la hija complaciente aprende a detectar cuándo se cuece una pelea y se apura a pacificar la situación antes de que empiece una pelea.

El subtexto de todo esto es que las personas complacientes se sienten responsables por el bienestar emocional y mental de otros. Si eres una persona complaciente, es probable que te identifiques rápidamente con los ejemplos de la lista más arriba y te sientas culpable la mayor parte del tiempo. Esto es porque las dinámicas que se mencionan establecen una relación de ansiedad e insana de la persona consigo misma, con conversaciones circulares obsesivas que no tienen fin del tipo de :

¿De qué tengo la culpa? ¿Qué he hecho mal? Quizás no he hecho lo suficiente. ¿Puedo fiarme de mi propio criterio? Podría haberme esforzado más.

Las dinámicas parentales más sanas dan lugar a conversaciones interiores más tranquilas y más equilibradas, como éstas:

“Mis elecciones y mis sentimientos están bien”. “Me van a querer igual aunque cometa un error”. “Me quiero tal y como soy”.

Es posible cambiar ese diálogo interior. Creer en uno/una misma y tener confianza y seguridad es la parte más difícil. Las personas complacientes normalmente ofrecen resistencia a la idea de que se les puede querer tal cual son (sin tener que hacer nada).

Qué hacer para cambiar estas dinámicas

Esas resistencias no sólo son cognitivas y emocionales sino que también son corporales. El trabajo corporal puede ayudar mucho a localizar estas resistencias en el cuerpo y ayudar a liberarlas.

Las personas complacientes muchas veces no tienen ni idea de lo que quieren, de cuáles son sus necesidades y de cuáles son sus límites. Esto es porque todo gira en torno a asegurarse de que son los demás los que están felices. Siempre pueden ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona, excusando a los otros de todo sin ofrecerse a sí mismos/mismas esa mirada compasiva. Son expertos en ser muy rígidos/rígidas consigo mismos/mismas y en juzgarse a sí mismos/mismas.

En muchas ocasiones, una relación con una persona con una psicopatología encuadrada dentro del Grupo B del DSM, son llamadas de atención de la vida de que esta mentalidad no funciona y es muy tóxica, haciendo que el mundo interior de la persona complaciente se vuelva tan incómodo y doloroso que ya no le queda más remedio que prestarle atención.

A pesar de lo que has aprendido, no es tu trabajo en la vida gestionar las emociones de los demás ni arreglarles la suya. Es un papel agotador que puede que ofrezca recompensas temporales pero a la larga lo que hace es drenarte y dejarte sin vida a ti. A la vez que aprendemos que nosotros somos responsables de nuestras propias emociones, nos sentimos más cómodos/cómodas con la idea de que los demás también son responsables de sus propias emociones.

Con esto en la cabeza, finalmente nos podemos relajar.

Fuente: psycopathfree.com

El “Perspecticidio” es el lavado de cerebro que las Personas Manipuladoras hacen a sus Parejas

“Vivir con una pareja controladora y abusiva puede hacer que la persona se sienta como los que están dentro de una secta, excepto que más sola. Los puntos de vista de la víctima, deseos y opiniones pueden desvanecerse a causa de la acción de los/las abusadores/abusadoras. Con el tiempo, es posible que pierdan la noción de que tienen derecho a tener sus propias perspectivas. Esto es lo que se llama “perspecticidio”, la incapacidad de saber qué es lo que sabes”. Evan Stark, del libro “Control Coercitivo: Cómo los Hombres Atrapan a las Mujeres en la Vida Personal (Violencia Interpersonal).

El “perspecticidio” es muchas veces parte de una estrategia de control coercitivo que puede incluir manipulación, acoso, gaslighting y/o el abuso.

El término fue acuñado en la literatura, para referirse al lavado de cerebro de prisioneros de guerra y se ha aplicado también para los miembros de cultos o sectas.

“En una relación abusiva o controladora, con el paso del tiempo la pareja dominante cambia el modo en el que piensa la víctima”,  ha dicho Lisa Aronson Fontes, una investigadora de psicología, autora del libro: Cadenas Invisibles: Cómo Superar el Control Coertcitivo en tu Relación de Pareja”. “El/la abusador(a) define qué es el amor. El/la abusador(a) define qué es lo apropiado en términos de monitorear a su pareja. El/la abusador(a) define qué es lo que está mal en la víctima, y qué es lo que tiene que hacer para cambiarlo”.

Con el paso del tiempo, la víctima pierde la noción de sus propias ideas, metas y pensamientos. En lugar de esos, empiezan a adoptar los de la pareja dominante como propios. “A través del perspecticidio, las personas renuncian a sus propias opiniones, afiliaciones religiosas, metas en la vida” añade Fontes. “No estoy hablando sobre la influencia mutua natural que se da en todas las relaciones íntimas- esto es mucho más perverso y unilateral”.

Porqué las víctimas caen en una relación tan tóxica en muchas ocasiones tiene que ver con un patrón de familia que se repite por no ser conscientes de que existe tal patrón. Una vez que la víctima ha sido “atrapada”, tras una fase de idealización, ambas personas tendrán un vínculo basado en su trauma de infancia (lo que se conoce como trauma bonding), y llamarán amor al abuso e intensidad al dolor y al sufrimiento.

Cada persona que forma a pareja está en un extremo de ese vínculo, una persona ejerciendo el abuso y el control y la otra permitiéndolo y justificándolo. La relación no será únicamente abusiva sino que el abuso aumentará con el paso del tiempo, dejando cada vez intervalos más cortos de tiempo en los que el abusador/la abusadora tendrá gestos de cariño y de cercanía con su pareja.

Cómo se llega al perspecticidio:

  • El/la abusador/abusadora decide cómo su pareja debe pasar su tiempo libre, por ejemplo, mirando mientras él/ella juega a videojuegos.
  • Controlando hasta cada minuto del día de su pareja, por ejemplo, asegurándose de que cumple a rajatabla una dieta hecha por el/la abusador/abusadora.
  • Definiendo a su pareja. El/la abusador/abusadora le dice constantemente a la víctima que “está gordo/gorda”, que “no es interesante”, que “tiene mal gusto”,… a veces de una forma obvia y otras no tan obvia pero el mensaje subyacente siempre es el mismo “No eres suficiente” “Haces las cosas mal” “No eres digo/digna de estar conmigo” Esto acaba haciendo sentirse muy mal a la víctima y empieza a minar seriamente su autoestima.
  • El/la abusador/abusadora establece los términos de lo que es “una pareja que se quiere”. Crea unas expectativas de lo que tiene que ser y poco a poco va doblegando la voluntad de su pareja con “Si me quisieras…” y a continuación una demanda desproporcionada y abusiva “no saldrías esta noche con tus amigos y me dejarías aquí haciéndome sentir solo/sola”.
  • El/la abusador/abusadora decide cómo tiene que vestirse, qué trabajo ha de tener o cómo tiene que comportarse su pareja, por ejemplo, con frases como “tú te mereces un trabajo mejor que ése, tienes que buscar otro”, cuando en realidad el/la abusador/abusadora tiene celos de la relación cercana que hay entre la víctima y su jefe/jefa y prefiere que se termine.

Las personas sometidas al perspecticidio suelen culparse a sí mismas, ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Puede ser difícil para ellas determinar con exactitud qué es lo que está mal.

Las parejas controladoras actúan como un filtro hacia el mundo exterior, forzando de forma gradual a las víctimas a perder el apoyo de su familia, amigos, compañeros de trabajo,… Aisladas y controladas de esta forma tan férrea, las víctimas pierden su autoestima y tienen problemas para recordar cuáles eran los pensamientos, creencias y sentimientos que conformaban su identidad.

Una persona que está siendo controlada coercitivamente – incluso sin que haya violencia física – no se siente libre para vivir su propia vida en sus propios términos.

Si crees que puedes estar siendo víctima de abuso de cualquier tipo, puedes contactar con organizaciones como Fundación Ana Bella o Mentes Abiertas.

Fuente: domesticshelters.org

 

6 Afirmaciones Sanadoras si has sido Víctima de Abuso Narcisista

“Tener reveses es algo normal que forma parte de la vida. No es un fracaso”

Es importante que te recuerdes a ti mismo/misma que el proceso de sanación es continuo. Dependiendo de cuánto tiempo has estado expuesto/expuesta al abuso a lo largo de tu vida, y especialmente si lo sufriste en la infancia de la mano de un padre y/o madre narcisista(s), puede llevarte meses, años o incluso toda una vida curarte por completo.

El camino no es siempre recto, es más que posible que por cada dos pasos que hagas hacia adelante, dés uno para atrás. Sólo recuerda que cada paso es parte del camino y que no es un fracaso ni una pérdida encontrarte con reveses a lo largo de ese camino.

La simple confirmación a ti mismo/misma de que estás sanando, te dará la energía y la fuerza necesarias para superar los retos con los que te vas a ir encontrando.

“No soy lo que me ha pasado. Soy aquéllo en lo que decido convertirme”

Es muy probable que tu mente, de forma automática, se vaya hacia sucesos que ya han pasado, dándoles vueltas de forma obsesiva. La obsesión es una de las secuelas que deja el abuso narcisista. Como no te has curado del todo emocionalmente, esas emociones aún no expresadas a través del cuerpo, se han quedado en tu cabeza en forma de bucle.

Céntrate en el “Aquí” y el “Ahora”, y si estás triste, llora, y si estás enfadado/enfadada, grítalo. Sólo una emoción completamente expresada nos libera por fin de ella para dejar el espacio a otras nuevas.

Si te cuesta centrarte en el presente, medita un par de minutos al día. En poco tiempo notarás los efectos. Canta. Sí. Canta. Esto aleja los pensamientos negativos. Haz unas cuantas respiraciones profundas, desde la barriga, esto hará que se expandan no sólo tus pulmones sino tu visión de las cosas.

 “Soy una persona que merece amor, respeto y cariño. Igual que cualquier otra”

Si llevas mucho tiempo en una relación con un(a) narcisista o has tenido un padre y/o una madre narcisista, has tenido una relación en la que se le llamaba amor y respeto al control y la dominación. Por eso estás tan confundido/confundida y crees que no eres digno/digna de ellos.

Pasar un tiempo prolongado en una situación de privación con una persona que en realidad no te da ni amor, ni cariño no respeto hace que llegues a pensar que tú eres el/la culpable de eso, que hay algo malo en ti, que eres “defectuso/defectuosa” y por eso no digno/digna de amor.

Nada más lejos de eso. Es más. Si has estado mucho tiempo AGUANTANDO en una relación con un(a) narcisista, es más que probable que seas una persona empática, sensible, cariñosa, en fin, una  de esas personas cálidas que todo el mundo quiere tener cerca.

Esa culpa insana e ilógica que sientes la ha sembrado el/la narcisista con sus proyecciones, porque necesita justificar de alguna manera su comportamiento abusivo. Eso sí, tú has permitido ese abuso, siendo consciente de él o no. Esto es de lo que tienes que hacerte responsable, perdonarte y comprometerte contigo mismo/misma a no dejarte tratar así nunca más.

“Cuidar de mí es una prioridad absoluta”

Si has estado tiempo en una relación narcisista, ya no sabes muy bien qué es cuidar de ti. Es hora de que vuelvas a hacerlo. Desde cosas tan básicas como pegarte un buen baño con sales hasta tan complejas como replantearte tu carrera profesional.

Normalmente las parejas de narcisistas son codependientes, que confunden sus necesidades y deseos con los de su pareja y que tienen un problema para poner límites.

Es hora de que recuperes tu autoestima y que la persona a la que más quieras seas tú mismo/misma. Ésa es la única manera de tener una relación sana con otra persona. Si quieres más a la otra persona que a ti mismo/misma, y crees que le “tienes” o “puedes” SALVAR, eso sólo dará lugar a una relación tóxica y dañina para ti. Nadie puede salvar a nadie. Cada uno/una tiene que cuidar de sí mismo/misma y después del otro.

 “Confío en mí, en lo que percibo y en lo que digo. En mi visión de las cosas y en mis opiniones”

Las personas que han estado mucho tiempo en una relación con con un(a) narcisista, han sido objeto de técnicas abusivas como el “gaslighting”, “cerrarse en banda” o el “tratamiento de silencio”. Estas técnicas están destinadas a hacer dudar a la persona de su propia percepción de las cosas.

Se trata de una conductas muy tóxicas que minan mucho la autoestima del/ de la que las padece hasta el punto de pensar que se ha “vuelto loco/loca”, “es muy sensible” o “no sabe lo que dice”.

Las víctimas que salen de ese abuso emocional y/o psicológico dudan mucho de sí mismas, de sus conductas, de sus opiniones. Le dan muchas vueltas a las cosas y se culpan de cualquier conflicto o diferencia con otra persona.

Es hora de empezar a confiar en ti mismo/misma, seguir tu intuición, mantenerte fiel a tus opiniones y decisiones y tener más seguridad en tu vida. No necesitas la validación de los demás. Sólo la tuya.

 “Tengo derecho a decir que no y a poner límites a los demás”

 Si has tenido una relación con un(a) narcisista, seguro que sabes perfectamente de lo que estoy hablando. Tanto si se trataba de un(a) narcisista descubierto/descubierta, al que le daban rabietas monumentales si les decías que no y volcaba esa rabia en ti. Como si se trataba de un(a) descubierto/descubierta, que intentaba que no dijeras nunca que no a lo que él/ella quería con todo tipo de chantajes emocionales, mentiras descaradas y amenazas solapadas.

Si has crecido en una familia narcisista, los conflictos no se trataban de una forma directa sino que se acudía a un tercero para que la información llegase (lo que se conoce como triangulación) o bien sí que se trataba de una forma directa pero entonces era a gritos y en una guerra abierta.

Poner límites y decir que no de una forma asertiva no sólo es legítimo para ti sino sano para tu relación. Es normal que surjan conflictos y lo mejor para una resolución exitosa de los mismos es que las personas involucradas tengan una comunicación directa y orientada a una solución común. 

El Chivo Expiatorio en la Familia Narcisista

La Familia Narcisista

Normalmente, la familia Narcisista está compuesta por el/la Narcisista y su pareja, que suele ser el/la codependiente (pero no en todos los casos, a veces la pareja está formada por dos personas que podrían englobarse dentro del Grupo B del DSM, alternando los papeles de abusador(a) – abusado/abusada). En cuanto a los hijos/las hijas, si hay más de uno/una, el/la Narcisista probablemente asignará a uno de ellos el papel del “Golden Boy” (al que vea más similar a él/ella o más fácil de manipular) y el “Chivo Expiatorio”, en el que el/la Narcisista proyecta su rabia y frustraciones y que escogerá para echarle la culpa, de todo, lo que sea, de forma indiscriminada.

Si has llegado hasta aquí y estás leyendo este post, es más que probable que el/la narcisista te escogiese en la infancia como el “Chivo Expiatorio”. La mala noticia es que esto ha sido injusto, te ha causado muchos problemas en la vida hasta que has sido consciente de ello y necesitarás llorar y enfadarte por todo lo perdido en el camino hasta rehacerte y pasar de “Chivo Expiatorio” o “Patito Feo” a Cisne.

La buena noticia es que si has llegado hasta aquí y estás leyendo este post, muy probablemente ya hayas hecho parte de ese camino. Sacarse la culpa de encima, el complejo de víctima, aprender a decir que no, realzar tu autoestima, conocerte a ti mismo/misma, tener relaciones sanas con los demás,… son tareas difíciles pero posibles si tienes determinación. Otra vida te espera, sólo tienes que creer en ti.

 El Chivo Expiatorio Bíblico

El Levítico del Antiguo Testamento (16:8-10) habla sobre dos machos cabríos. Uno de ellos, el chivo expiatorio, fue sacrificado para el perdón de los pecados de su pueblo. El otro fue abandonado en el desierto para llevando consigo “los pecados del hombre”, ambos para liberar a la humanidad de culpa, que consiste en la celebración bíblica del Yom Kippur. William Tyndale parece haber sido el que ha acuñado el término “chivo expiatorio” en su traducción inglesa de La Biblia de la versión hebrea.

El chivo expiatorio siente la patente injusticia del rol que se le ha asignado en la familia. Es doloroso, confuso, de locos, y frecuentemente lleva consigo un daño emocional y psicológico que dura toda a una vida a menos que se trate en terapia. Pero los chivos expiatorios de la familia también tienen poder, tanto innato como aprendido. No son escogidos al azar. En realidad, tienen una fuerza especial, por eso se les machaca.

El/la narcisista ya sabe inconscientemente desde que sus hijos/hijas son muy pequeños/pequeñas, quiénes son más fácilmente manipulables y quiénes más independientes en su forma de pensar y ver las cosas, en definitiva, los que le van a dar más “guerra” para salirse con la suya. Es a estos/estas los que escoge para proyectar en ellos sus frustraciones y su rabia.

El chivo expiatorio es el que más pelea por una justicia que ve ausente en su propio sistema familiar narcisista, defendiéndose a sí mismo/misma y/o a otros miembros de la familia en oposición directa al/a la narcisista, confrontándole a pesar de las consecuencias que pueda tener esto.

Características del Chivo Expiatorio

  1. Con fuerza de voluntad
  2. Empático/empática
  3. Buscador/buscadora de justicia
  4. Internaliza la culpa
  5. Emocionalmente reactivo/reactiva
  6. Muy sensible
  7. Protector/protectora de otros
  8. Cuestiona la autoridad
  9. Reflexivo/reflexiva
  10. Poco convencional

En qué se convierte el Chivo Expiatorio con el tiempo

La mayoría de los chivos expiatorios, que se convierten en el/la rebelde y será algo que arrastre en la vida, acaban separándose del sistema familiar y entendiendo el porqué de todo lo que ocurría y los “papeles” que cada una de las personas desempeña en la familia. Es siendo libre y estando lejos de ese ambiente tóxico cuando el chivo expiatorio descubre su historia, encuentra su camino en la vida y desarrolla todas sus potencialidades.

Un chivo expiatorio que entiende su historia familiar y hace terapia para superar los efectos del Síndrome de Estrés Post-traumático Complejo que ha vivido toda su vida sin saberlo, pasa de ser un codependiente a ser una persona independiente, empática, intuitiva, generosa, fuerte y determinada.

Pasar de Chivo Expiatorio a persona que desarrolla plenamente todo su potencial es un camino enriquecedor y posible pero largo y duro. Es aconsejable que busques ayuda de un terapeuta Gestalt o de un grupo terapéutico.

Fuente: narcissisticfamilies.com

5 Señales de que tu Jefe/Jefa es un(a) Narcisista

Mucha gente puede llegar a la conclusión de que su jefe/jefa no es una persona de trato fácil. Esto es simplemente parte de la estructura de las empresas y de cómo encajan las diferentes personalidades en ellas.

Un jefe/jefa narcisista es otra historia. ¿Parece que pierde los papeles, es demasiado reactivo/reactiva emocionalmente, falta al respeto, critica, culpa y expresa su rabia de una forma inapropiada?

Si la respuesta es sí, es posible que sea un(a) narcisista.

  1. Trata a los/las empleados/empleadas como si fueran completamente dispensables y no tiene ningún tipo de empatía.

Un(a) jefe/jefa narcisista utilizará a la gente para sus propios propósitos (materiales o emocionales) y después se deshará de ellos.

Para conseguir sus objetivos, tratará mal a su personal y tenderá a ser muy crítico/crítica y a culpar a los demás cuando las cosas no vayan bien.

Lo que es interesante es que esta clase de jefes/jefas verdaderamente se sorprenden cuando la gente decide irse de ese lugar de trabajo. Esta inhabilidad para ver las cosas desde fuera de su propia realidad es un signo clásico de narcisismo.

Un/a jefe/jefa narcisista tiene muy poca o directamente ninguna empatía por las otras personas. Debido su distorsionada percepción de auto-importancia, los sentimientos de los demás son algo completamente ajeno para él/ella.

La empatía es fundamental para construir relaciones sanas. Por es un(a) jefe/jefa narcisista será más destructor(a) de relaciones que constructor(a).

  1. Utiliza el miedo y las amenazas para hacer que la gente trabaje más.

Muy a menudo te sentirás como si estuvieses pisando huevos en la oficina si tienes un(a) jefe/jefa narcisista. Sus emociones la mayoría del tiempo son inestables. Puede que esté tranquilo/tranquila y amigable y, al cabo de un minuto, estalle gritando con rabia.

No tiene nada que ver contigo ni con tu trabajo. Los/las narcisistas no son capaces de ver a las personas como seres independientes con sus propias necesidades. Las ven de una forma distorsionada, como extensiones de sí mismos/mismas. Esto hace que piensen que la gente que trabaja para ellos/ellas esté a su disposición 100%, pudiéndoles hacer prácticamente cualquier cosa.

Son señales de que tienes un(a) jefe/jefa narcisista si:

  • Le parece mal si te vas a tu hora (con o sin trabajo pendiente y/0 urgente).
  • Te escribe o te llama fuera de tu horario de trabajo para tratar temas laborales.
  • Te pide que abarquen mucho de lo más objetivamente razonable para una sola persona.
  • Se enfada y vuelca en ti su rabia y lo ve como algo normal.
  • Te pide que te encargues de tareas que no son estrictamente laborales y que denotan que te ve como a una especie de “sirviente”: llevarle el café, hacerle un recado personal.
  1. Un(a) jefe/jefa narcisista es un(a) control freak.

Un(a) jefe/jefa narcisista estará obesionado/obsesionada con controlarlo todo. Esto incluirá lo que se denomina “micromanaging”, lo que incluye tareas como decirle a un empleado palabra por palabra lo que tiene que contestar en un e-mail a un cliente.

Esto está relacionado con su propia ansiedad, si controlan todo y a todos, se sienten más seguros. Confunden el control con la seguridad y tienen la fantasía de que son indispensables, lo que hace que no sepan delegar tareas en otros.

Si se trata de dos socios, el/la narcisista controlará al otro/otra hasta el punto de que parezca un empleado más. Si son más de dos, puede llegar a triangular con uno de ellos, para asegurarse de que es él el que domina la situación.

Este micromanagement de las cosas y este control en realidad lo que hace es entorpecer el ritmo bueno de una empresa y contribuye a crear un mal ambiente laboral, donde la gente se siente escrutada en exceso y sin libertad alguna para desarrollar su potencial

4. Un(a) jefe/jefa narcisista rara vez asume la responsabilidad por sus errores, les echa la culpa a los demás.

El jefe/jefa narcisista protege su vulnerabilidad y fragilidad con capas defensivas. No puede admitir nunca que se ha equivocado, que ha cometido un error o que no sabe algo. Culpará siempre a los otros cuando las cosas se tuerzan o no se cumplan los objetivos.

Sin embargo, él/ella nunca permitirá que se le corrija nada ni que se señale un error. Básicamente su comportamiento lo que dice es “Si las cosas van bien, es mérito mío. Si van mal, es culpa tuya”, con independencia de si esto es verdad o no.

Esta situación puede llegar a generar mucha ansiedad y miedo, ya que se convierte en un peligroso juego psicológico en el que hagas lo que hagas, no sabes si vas a pagar las consecuencias de algo que no es responsabilidad tuya. Este juego es creado a propósito por el/la jefe/jefa narcisista, para controlar la situación a través del miedo, les hace sentir poderosos/poderosas y esto les gusta. Provoca muchas veces una reacción emocional en los/las empleados/empleadas que alimenta su ego.

  1. Autoritarios/autoritarias con puño de hierro.

Los/las jefes/jefas narcisistas creen que son los/las personas más inteligentes en ese entorno y si alguien da muestras de lo contrario a esa idea, se sienten amenazados/amenazadas. Intentan tapar o mermar psicológicamente a las personas que sobresalen o aportan ideas.

La política es “a mi manera o nada”. Ven a sus empleados/empleadas como meros ejecutores/ejecutoras de sus ideas y se imponen con toda la fuerza necesaria para ello. Los/las que son descubiertos/descubiertas pueden llegar a gritar, insultar, manipular, vejar,..

Si se trata de un(a) narcisista encubierto/encubierta tendrán un comportamiento menos obvio pero también muy tóxico: hablar a unos empleados de otros por la espalda, mentir, manipular, sabotear lo que hacen sus empleados. También jugadas como despedir a alguien de la forma más humillante posible, sin dejarle despedirse de los demás, en fechas como la navidad, dándole menos indemnización de la que le corresponde por ley,..

¿Cómo trato con un(a) jefe/jefa narcisista?

En última instancia lo más sabio es que te busques un lugar de trabajo más sano, con un ambiente más agradable y enriquecedor.

Si no puedes hacer esto por el momento, aunque te cueste, si lo que quieres es conservar tu puesto de trabajo, la mejor manera de tratar con un(a) jefe/fefa narcisista es utilizar los halagos. Habla su idioma siendo consciente de ello y podrás salir airoso/airosa de muchas situaciones.

Los/las narcisistas la mayoría del tiempo se rodearán de personas complacientes porque les encanta que les acaricien el ego y los/las reafirmen y sólo quieren oir cosas positivas acerca de sí mismos/mismas.

El ego para los/las narcisistas es como su criptonita. Si aprendes a acariciárselo, de una forma que no sea muy obvia, curiosamente no detectan cuando alguien miente o manipula porque ellos/ellas también lo hacen. Simplemente funcionará para sobrevivir en ese ambiente hostil.

Fuente: minbodygreen.com