Mecanismos de Defensa para Lidiar con un(a) Narcisista

El comportamiento disfuncional se aplica a todo el mundo. No es solamente el/la Narcisista y las personas que le rodean los que tienen problemas con su percepción de la realidad y sus respuestas. Todxs utilizamos mecanismos de defensa (o mecanismos neuróticos) en mayor o menor medida.

Se trata de mecanismos mentales para defendernos de lo que nos ocurre y que están relacionados con experiencias que hemos relegado al inconsciente en la época de la infancia porque las hemos considerado traumáticas. El primero en acuñar los mecanismos de defensa fue el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud y después han sido matizados o ligeramente modificados por otras terapias humanistas, como la terapia Gestalt.

En este artículo voy a hablar de los mecanismos más utilizados por las personas cercanas al/a la Narcisista, es decir, su pareja, familia, amigos/amigas, compañeros/compañeras de trabajo.

Mecanismos de Defensa para Lidiar con un(a) Narcisista

    1. Acting out

      Supone tener una reacción frente a una situación con la que tenemos que lidiar y que nos provoca una serie de emociones. Por ejemplo, tenemos una discusión con alguien en el bus y le «vomitamos» rabia. Rabia que en realidad ya sentíamos por una discusión con nuestra pareja narcisista. «Act out» consiste en dejar salir la emoción sin control, para liberarnos nosotrxs mismxs de la tensión que sentimos dentro. Reaccionar, no responder con madurez emocional. Es como ser un)a) niñx sin control sobre sus propias emociones.

    2. Negación

      Este mecanismo es muy común. Supone justificar y excusar de una forma muy patente y flagrante el comportamiento abusivo del/de la narcisista por no querer afrontar con las consecuencias de lo que supondría reconocer a la persona que realmente se tiene delante. Por ejemplo, supondría buscarse otro trabajo porque su jefx les hace mobbing o dejar una relación en la que su pareja les es infiel y miente constantemente.

    3. Disociación

      La disociación es un mecanismo de defensa que se utiliza para no estar presente en el “aquí y ahora”, en el momento presente. La situación que se está viviendo es percibida como demasiado dura por la persona que disocia. Un ejemplo típico de esto es la de una pareja/hijo/hija de un(a) narcisista que tiene un ataque de rabia y se pone a gritar y a insultar de un modo desproporcionado y abusivo. La persona que sufre esa rabieta disociará, por ejemplo, se pondrá a pensar en la película que va a ver en un rato, para pasar esa situación tan estresante y dañina emocionalmente de la mejor manera posible. Lo que, inconscientemente, dice una persona que disocia es «Mi cuerpo está aquí pero mi mente no».

    4. Idealización

      Supone una negación de las características negativas del/de la narcisista y hacer hincapié en sus virtudes o logros. La persona que le da este apoyo al/a la narcisista se convierte en su favoritx, lo cual le convierte en inmune a posibles ataques.

    5. Splitting

      Muchxs supervivientes de narcisismo tienen entre sus mecanismos de defensa, el pensamiento blanco/negro. Ven a las personas en términos absolutos, son ángeles o demonios, están con ellxs o contra ellxs. Esto también ocurre con el/la Narcisista. Si tienen una relación cercana con él/ella, verán a la persona como alguien (a pesar de todo) bueno/buena “per se”. Cuando hayan tenido muchas experiencias negativas con él/ella que les hayan hecho sufrir demasiado y decidan terminar la relación, tenderán a verlx como el demonio en persona.

    6. Comparación distorsionada

      Lxs narcisistas se ven a sí mismxs como mejores que los demás y destacan los defectos o errores de las personas a las que tienen cerca y que consideran inferiores para mantener esta fantasía. Esta constante comparación alimenta su ego. Aquellas personas que apoyan este comportamiento, se suelen sentir realmente inferiores al/a la narcisista de una forma también distorsionada, colaborando a esa fantasía y justificando así en muchas ocasiones un trato abusivo.

Estos mecanismos de defensa hacen que una persona no tenga que lidiar con la realidad del narcisismo y sus efectos tóxicos. En realidad son parches que sirven a una persona para “ir tirando” en su vida, pero más en el modo superviviente que viviendo de forma plena y teniendo una autoestima sana. Cuando estamos preparadxs para lidiar con todo esto (este momento para cada persona es diferente y para algunas no llega nunca) las experiencias traumáticas del subconsciente empiezan a aflorar. Es cuando nuestro cerebro entiende que estamos preparadxs para afrontar la realidad de forma verdadera. Es entonces cuando empezaremos a cambiar nuestros comportamientos. Ya no necesitaremos los mecanismos de defensa para justificar comportamientos que en realidad son respuestas antiguas de un(a) niñx interior heridx a situaciones del momento presente.

Fuente: psychcentral.com

¿Has sido criado por un(a) Narcisista? No puedes permitirte un(a) Terapeuta inadecuado

Si has tenido la mala suerte de haber sido criada por un(a) narcisista o más de una, es más que probable que hayas oído clásicos como éste por parte de un(a) terapeuta o psicóloga:

“Eres demasiado sensible/especial/difícil”

”Tienes que aprender a soltar”

“¿Hasta cuándo le vas a dar vueltas al pasado?”

Una Buena Ayuda no es fácil de Encontrar

Negación, proyección, culpa, ira, hacer de menos, utilizarte como chivo expiatorio,.. están entre las armas que utiliza normalmente un(a) narcisista, por lo que si has crecido en una familia en la que los adultos que te han criado y que te decían que te querían, en realidad te utilizaban, eres especialmente vulnerable a que te traten así como adulto. Desafortunadamente, para muchos adultos que han sufrido un trauma por abuso narcisista, buscar(a) un terapeuta que les ayude, puede resultar un terreno peligroso.

Es muy frecuente que al buscar ayuda estos adultos no encuentren terapeutas familiarizados con el tema del narcisismo, con pocas herramientas para darles lo que necesitan y una casi total inconsciencia de por lo que esa persona ha pasado. Es importante que la terapia no se reduzca únicamente a “hablar” y que el/la terapeuta tenga empatía, sepa acompañar emocionalmente a una persona que ha sufrido maltrato psicológico y/o emocional y bajo ninguna premisa diga frases como “tu problema”, “estás exagerando” u “olvídalo”.

Reactivando el Trauma Pasado

Muchos supervivientes acaban siendo retraumatizados por terapeutas que no entienden el narcisismo o las dinámicas de la Familia Narcisista. Es muy frecuente que las experiencias de los supervivientes sean cuestionadas o negadas de plano por psicólogos o terapeutas que no entienden los patrones de comportamiento narcisista. Esta invalidación por parte de alguien que se supone que tiene que ser un refugio seguro y de fiar, lo que hace es repetir el gaslighting ya sufrido, haciendo sentir a los supervivientes exactamente igual que entonces, que están “locos”, que «hay algo malo en mí”, re-experimentando el trauma ya vivido con la familia de origen.

Hay muchas responsables de la salud mental que insisten en el potencialmente devastador “Perdona y olvida”, minimizando el daño sufrido, alentando a las supervivientes a que pasen página sin más y a que mantengan el contacto con su familia. Sobre esto..

  1. No se puede pasar página sin más de unas experiencias traumáticas que han causado Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo. El proceso terapéutico de recuperación es largo y requiere de enfadarse y llorar por lo perdido antes siquiera de valorar un perdón.
  2. El tema del contacto lo tiene que decidir el/la superviviente, y determinar qué grado de contacto (si es que lo quiere) con su familia de origen le hace sentirse segura.
  3. En nuestra sociedad hay un tabú con el tema de los padres, si se les culpa, se les critica o se les cuestiona está mal visto, parece que hay que respetarles y venerarles hagan lo que hagan, incluso si hay maltrato y/o abuso. Un(a) superviviente tiene que poder expresarse espontáneamente sobre su familia narcisista y contar su realidad, sólo así podrá empezar a sanar.

Normalmente, los supervivientes que llegan a un(a) terapeuta que sí sabe tratar el abuso narcisista, lo que se encuentra éste es que los anteriores terapeutas por los que ha pasado el/la superviviente, han agravado la herida sin saberlo. El daño de una terapia que no es adecuada no sólo es susceptible de repetir y agravar el viejo trauma. Las supervivientes manifiestan vergüenza tóxica, culpa, auto-abandono, falta de autoestima, ideas o acciones autolesivas, ansiedad (severa o no) y síntomas físicos del trauma.

Necesitan un testigo que sea sensible y no crítico ni evasivo. Alguien que no reproduzca la respuesta narcisista y los hunda más del pozo del que tratan de salir. Que validen sus sentimientos y les dejen quejarse, enfadarse y llorar todo lo que necesiten por lo vivido en la infancia, hasta que sea el/la propio superviviente la que decida que ha tocado fondo y ya puede empezar a subir y avanzar.

Busca un(a) Terapeuta Adecuada para Ti

Intenta que sea una persona que cuando oye la palabra narcisismo no le suene a chino, por muchos títulos en psicología, psiquiatría o espiritualidad tenga. Alguien que esté familiarizado con las dinámicas de una familia narcisista y que entienda que tu proceso personal pasa por validar tus emociones y tu historia sin cuestionarla. Simplemente escuchándote con compasión y haciéndote de espejo. Poco a poco, verás que ese espejo que te devuelve el/la terapeuta, es el de una persona que no tiene nada que ver con quien creías que eras.

No sólo la terapia individual ayuda. También el teatro terapéutico, grupos como el CoDA o simplemente reunirte con más supervivientes como tú, que han tenido experiencias similares y compartirlo.

Fuente: narcissisticfamilies.com

¿Qué les pasa a las Personas Complacientes?

Lxs narcisistas pueden tomar a cualquiera como objetivo, pero muchos supervivientes se definen a sí mismos como personas complacientes. Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que resuenen con este concepto.

Características de las Personas Complacientes

  • Centradas en las Necesidades de los demás. Las personas complacientes tienden a tener una consciencia elevada de las emociones de los otros. No me refiero a lo que se conoce como “empath” ni nada de eso. Simplemente que siempre son conscientes del estado de ánimo y emociones de las personas a las que tienen alrededor.
  • Evitan el Conflicto. Se dan cuenta de los potenciales conflictos y apagan las llamas antes de que las cosas puedan llegar a explotar. Se dan cuenta de cuándo lxs otrxs se disgustan y hacen todo lo que pueden por evitarlo. Ceden todo lo que haga falta para evitar que la situación se ponga tensa.
  • Culpa. Tienden a sentirse demasiado culpables por todo, incluso por cosas que ni siquiera han hecho. Se sienten especialmente culpables cuando reclaman sus necesidades.
  • Dudan sobre sí Mismxs. La mayoría de las veces dudan sobre sus propios sentimientos e intuiciones, especialmente si esto les lleva a decir algo “negativo”, por ejemplo, si alguien les hace daño e intentan poner un límite, se pasarán días decidiendo si lo ponen o no un límite y una vez hecho, le darán vueltas al hecho de si han demasiado durxs o han actuado incorrectamente. Anteponen las necesidades de los demás a las propias.
  • Perfeccionistas. Tienden a pensar que todo lo que hacen, lo tienen que hacer “perfecto”. Cometer errores les hace sentir que eso significa que ellxs mismxs son defectuosxs como personas en general.
  • Baja Autoestima. Se apoyan demasiado en la validación externa para sentir que son lo “suficientemente buenxs”. Esto les hace demasiado dependientes de las relaciones que tienen y muy vulnerables cuando intentan cosas nuevas.

El Origen del Comportamiento de las Personas Complacientes

Las personas complacientes en su mayoría provienen de familias en las que había mucho conflicto emocional, con al menos un padre o madre narcisista que anteponía sus necesidades a las de sus hijxs y el otro padre o madre coadyuvaba a este comportamiento.

  • Un padre y/o madre narcisista tenía mucha tendencia a discutir y a tener siempre la razón. El/la hijx complaciente aprende a sacrificar sus propias opiniones (porque las tiene) para que haya paz.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un tema no resuelto con su propia rabia. El/la hijx complaciente aprende a anticipar el mal humor y calmarle antes de que la rabia escale. Puede haber episodios en los que no aguante más, explotando y entonces la situación escala en tensión y explota.
  • Un padre y/o madre narcisista que tiene un problema de adicción de sustancias. El/la hijx complaciente aprende a gestionar su enfermedad y a cuidarle.
  • Un padre y/o madre narcisista con Personalidad Histriónica o Borderline. El/la hijx complaciente aprende a ofrecer consuelo y confort en casos de crisis dramáticas inapropiadas y de historias lacrimógenas
  • Un padre y/o madre narcisista que pone reglas muy rígidas y que es excesivamente controlador(a). El/la hijx complaciente aprende a hacer lo que se espera de él/ella para evitar reacciones desagradables. Esto se traduce en que crecen en un ambiente de muy poca libertad y que no les permite poner prácticamente ningún límite.
  • Un padre y/o madre narcisista con depresión/ansiedad. El/la hijx complaciente siente pena por él/ella y se siente responsable de estar siempre feliz y animarle(s).
  • Padres que discuten constantemente. El/la hijx complaciente aprende a detectar cuándo se cuece una pelea y se apura a pacificar la situación antes de que empiece una discusión.

El subtexto de todo esto es que las personas complacientes se sienten responsables por el bienestar emocional y mental de otrxs. Si eres una persona complaciente, es probable que te identifiques rápidamente con los ejemplos de la lista más arriba y te sientas culpable la mayor parte del tiempo. Esto es porque las dinámicas que se mencionan establecen una relación de ansiedad e insana de la persona consigo misma, con conversaciones circulares obsesivas que no tienen fin del tipo de:

¿De qué tengo la culpa? ¿Qué he hecho mal? Quizás no he hecho lo suficiente. ¿Puedo fiarme de mi propio criterio? Podría haberme esforzado más.

Las dinámicas parentales más sanas dan lugar a conversaciones interiores más tranquilas y más equilibradas, como éstas:

“Mis elecciones y mis sentimientos están bien”. “Me van a querer igual aunque cometa un error”. “Me quiero tal y como soy”.

Es posible cambiar ese diálogo interior. Creer en unx mismx y tener confianza y seguridad es la parte más difícil. Las personas complacientes normalmente ofrecen resistencia a la idea de que se les puede querer tal cual son (sin tener que hacer nada).

Qué hacer para cambiar estas Dinámicas

Esas resistencias no sólo son cognitivas y emocionales sino que también son corporales. El trabajo corporal puede ayudar mucho a localizar estas resistencias en el cuerpo y ayudar a liberarlas.

Las personas complacientes muchas veces no tienen ni idea de lo que quieren, de cuáles son sus necesidades y de cuáles son sus límites. Esto es porque todo gira en torno a asegurarse de que son los demás los que están felices. Siempre pueden ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona, excusando a lxs otrxs sin ofrecerse a sí mismoxs esa mirada compasiva. Son expertxs en ser muy rígidxs consigo mismxs y en juzgarse a sí mismxs.

En muchas ocasiones, una relación con una persona con una psicopatología encuadrada dentro del Grupo B del DSM, son llamadas de atención de la vida de que esta mentalidad no funciona y es muy tóxica, haciendo que el mundo interior de la persona complaciente se vuelva tan incómodo y doloroso que ya no le queda más remedio que prestarle atención.

A pesar de lo que has aprendido, no es tu trabajo en la vida gestionar las emociones de los demás ni arreglarles la suya. Es un papel agotador que puede que ofrezca recompensas temporales pero a la larga lo que hace es drenarte y dejarte sin vida a ti. A la vez que aprendemos que nosotros somos responsables de nuestras propias emociones, nos sentimos más cómodxs con la idea de que los demás también son responsables de las suyas.

Con esto en mente, finalmente nos podemos relajar y querernos y cuidarnos más.

Si quieres dejar de ser una persona complaciente, puede servir de mucha ayuda el acompañamiento de una terapeuta en este proceso.

Fuente: psycopathfree.com

El «Perspecticidio», una forma de Lavado de Cerebro

“Vivir con una pareja controladora y abusiva puede hacer que la persona se sienta como lxs que están dentro de una secta, excepto que más sola. Los puntos de vista de la víctima, deseos y opiniones pueden desvanecerse a causa de la acción de lxs abusadorxs. Con el tiempo, es posible que pierdan la noción de que tienen derecho a tener sus propias perspectivas. Esto es lo que se llama “perspecticidio”, la incapacidad de saber qué es lo que sabes”. Evan Stark, del libro “Control Coercitivo: Cómo los Hombres Atrapan a las Mujeres en la Vida Personal (Violencia Interpersonal).

Qué es el Perspecticidio

El “perspecticidio” es parte de una estrategia de control coercitivo que puede incluir manipulación, acoso, gaslighting y/o abuso.

El término fue acuñado en la literatura, para referirse al lavado de cerebro de prisioneros de guerra y se aplica también para los miembros de cultos o sectas.

“En una relación abusiva o controladora, con el paso del tiempo la pareja dominante cambia el modo en el que piensa la víctima”,  ha dicho Lisa Aronson Fontes, una investigadora de psicología, autora del libro «Cadenas Invisibles: Cómo Superar el Control Coertcitivo en tu Relación de Pareja”. “El/la abusador(a) define qué es el amor. El/la abusador(a) define qué es lo apropiado en términos de monitorear a su pareja. El/la abusador(a) define qué es lo que está mal en la víctima, y qué es lo que tiene que hacer para cambiarlo”.

Con el paso del tiempo, la víctima pierde la noción de sus propias ideas, metas y pensamientos. En lugar de los suyos propios, empieza a adoptar los de la pareja dominante como propios. “A través del perspecticidio, las personas renuncian a sus propias opiniones, afiliaciones religiosas, metas en la vida” añade Fontes. “No estoy hablando sobre la influencia mutua natural que se da en todas las relaciones íntimas- esto es mucho más perverso y unilateral”.

Porqué las víctimas caen en una relación tan tóxica en muchas ocasiones tiene que ver con un patrón de familia que se repite por no ser conscientes de que existe tal patrón. Una vez que la víctima ha sido “atrapada”, tras una fase de idealización, ambas personas tendrán un vínculo basado en su trauma de infancia (lo que se conoce como trauma bonding) y llamarán amor al abuso e intensidad al dolor y al sufrimiento.

Cada persona que forma la pareja está en un extremo de ese vínculo, una persona ejerciendo el abuso y el control y la otra permitiéndolo y justificándolo. En la relación el abuso aumentará con el paso del tiempo, dejando cada vez intervalos más cortos de tiempo en los que el/la abusador(a) tendrá gestos de cariño y de cercanía hacia su pareja.

Cómo se llega al Perspecticidio

  • El/la abusador(a) decide cómo su pareja debe pasar su tiempo libre, por ejemplo, mirando mientras él/ella juega a videojuegos.
  • Controlando hasta cada minuto del día de su pareja, por ejemplo, asegurándose de que cumple a rajatabla una dieta hecha por el/la abusador(a).
  • Definiendo a su pareja. El/la abusador(a) le dice constantemente a la víctima que “está gordx”, que “no es interesante”, que “tiene mal gusto”,… a veces de una forma obvia y otras no tan obvia pero el mensaje subyacente siempre es el mismo “No eres suficiente” “Haces las cosas mal” “No eres dignx de estar conmigo” Esto acaba haciendo sentirse muy mal a la víctima y empieza a minar seriamente su autoestima.

    No eres suficiente. Haces las cosas mal. No eres dignx de estar conmigo

  • El/la abusador(a) establece los términos de lo que es “una pareja que se quiere”. Crea unas expectativas de lo que tiene que ser y poco a poco va doblegando la voluntad de su pareja con “Si me quisieras…” y a continuación una demanda desproporcionada y abusiva “no saldrías esta noche con tus amigos y me dejarías aquí haciéndome sentir solo/sola”.
  • El/la abusador(a) decide cómo tiene que vestirse, qué trabajo ha de tener o cómo tiene que comportarse su pareja, por ejemplo, con frases como “Tú te mereces un trabajo mejor que ése, tienes que buscar otro”, cuando en realidad el/la abusador(a) tiene celos de la relación cercana que hay entre la víctima y su jefx y prefiere que se termine.

Las personas sometidas al perspecticidio suelen culparse a sí mismas, ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Puede ser difícil para ellas determinar con exactitud qué es lo que está mal.

Las parejas controladoras actúan como un filtro hacia el mundo exterior, forzando de forma gradual a las víctimas a perder el apoyo de su familia, amigxs, compañerxs de trabajo,… Aisladas y controladas de esta forma tan férrea, las víctimas pierden su autoestima y tienen problemas para recordar cuáles eran los pensamientos, creencias y sentimientos que conformaban su identidad.

Una persona que está siendo controlada coercitivamente – incluso sin que haya violencia física – no se siente libre para vivir su propia vida en sus propios términos.

Si crees que puedes estar siendo víctima de abuso de cualquier tipo, puedes contactar con organizaciones como Fundación Ana Bella o Mentes Abiertas.

Fuente: domesticshelters.org

 

6 Afirmaciones Sanadoras si has sido Víctima de Abuso Narcisista

“Tener reveses es algo normal que forma parte de la vida. No es un fracaso”

Es importante que te recuerdes a ti mismx que el proceso de sanación es continuo en el tiempo. Dependiendo de cuánto tiempo has estado expuestx al abuso a lo largo de tu vida, y especialmente si lo sufriste en la infancia de la mano de un padre y/o madre narcisista(s), puede llevarte meses, años o incluso toda una vida sanarte por completo.

El camino no es siempre recto, es más que posible que por cada dos pasos que hagas hacia adelante, des uno hacia atrás. Sólo recuerda que cada paso es parte del camino y que no es un fracaso encontrarte con reveses a lo largo de ese camino.

La simple confirmación a ti mismx de que estás sanando, te dará la energía y la fuerza necesarias para superar los retos con los que te vayas encontrando.

“No soy lo que me ha pasado. Soy aquéllo en lo que decido convertirme”

Es muy probable que tu mente, de forma automática, se vaya hacia sucesos que ya han pasado o que crees que pueden suceder en el futuro, dándoles vueltas en tu cabeza de forma obsesiva. La obsesión es una de las secuelas que deja el abuso narcisista.

Céntrate en el “Aquí” y el “Ahora”, y si estás triste, llora, y si estás enfadadx, grita. Sólo una emoción completamente expresada nos libera por fin de ella para dejar el espacio a otras nuevas.

Si te cuesta centrarte en el presente, medita unos de minutos al día o practica mindfulness. En poco tiempo notarás los efectos. Haz unas cuantas respiraciones profundas, desde la barriga, esto hará que se expandan no sólo tus pulmones sino tu visión de las cosas.

Soy una persona que merece amor, respeto y cariño. Igual que cualquier otra”

Si llevas mucho tiempo en una relación con un(a) narcisista o has tenido un padre y/o una madre narcisista, has tenido una relación en la que se le llamaba amor y respeto al control y la dominación. Por eso estás tan confundidx y crees que no eres dignx de ellos.

Pasar un tiempo prolongado en una situación de privación con una persona que en realidad no te da ni amor, ni cariño, ni respeto hace que llegues a pensar que tú eres el/la culpable de eso, que hay algo malo en ti, que eres “defectusx” y por eso no dignx de amor.

Nada más lejos de eso. Es más. Si has estado mucho tiempo AGUANTANDO en una relación con un(a) narcisista, es más que probable que seas una persona empática, sensible, cariñosa, en fin, una  de esas personas cálidas que todo el mundo quiere tener cerca.

Esa culpa insana e ilógica que sientes, la ha sembrado el/la narcisista con sus proyecciones, porque necesita justificar de alguna manera su comportamiento abusivo. Eso sí, tú has permitido ese abuso, siendo consciente de él o no. Esto es de lo que tienes que hacerte responsable, perdonarte y comprometerte contigo mismx a no dejarte tratar así nunca más.

“Cuidar de mí es una prioridad absoluta”

Si has estado tiempo en una relación narcisista, ya no sabes muy bien qué es cuidar de ti. Es hora de que vuelvas a hacerlo. Desde cosas tan básicas como pegarte un buen baño con sales hasta tan complejas como replantearte tu carrera profesional.

Normalmente las parejas de narcisistas son codependientes, que confunden sus necesidades y deseos con los de su pareja y que tienen un problema para poner límites y decir que no.

Es hora de que recuperes tu autoestima y que la persona a la que más quieras seas tú mismx. Ésa es la única manera de tener una relación sana con otra persona. Si quieres más a la otra persona que a ti mismx, y crees que le “tienes” o “puedes” SALVAR, eso sólo dará lugar a una relación tóxica y dañina para ti. Nadie puede salvar a nadie. Cada unx tiene que cuidar de sí mismx y después del otro.

“Confío en mí, en lo que percibo y en lo que digo. En mi visión de las cosas y en mis opiniones”

Las personas que han estado mucho tiempo en una relación con con un(a) narcisista, han sido objeto de técnicas abusivas como el “gaslighting”, “cerrarse en banda” o el “tratamiento de silencio”. Estas técnicas están destinadas a hacer dudar a la persona de su propia percepción de las cosas.

Se trata de una conductas muy tóxicas que minan mucho la autoestima del/ de la que las padece hasta el punto de pensar que se ha “vuelto locx”, “es muy sensible” o “no sabe lo que dice”.

Las víctimas que salen de ese abuso emocional y/o psicológico dudan mucho de sí mismas, de sus conductas, de sus opiniones. Le dan muchas vueltas a las cosas y se culpan de cualquier conflicto o diferencia con otra persona.

Es hora de empezar a confiar en ti mismx, seguir tu intuición, mantenerte fiel a tus opiniones y decisiones y tener más seguridad en tu vida. No necesitas la validación de los demás. Sólo la tuya.

“Tengo derecho a decir que no y a poner límites a los demás”

Si has tenido una relación con un(a) narcisista, seguro que sabes perfectamente de lo que estoy hablando. Tanto si se trataba de un(a) narcisista descubiertx, al que le daban rabietas monumentales si les decías que no y volcaba esa rabia en ti. Como si se trataba de un(a) narcisista descubiertx, que intentaba que no dijeras nunca que no a lo que él/ella quería con todo tipo de chantajes emocionales, mentiras descaradas y amenazas solapadas.

Si has crecido en una familia narcisista, los conflictos no se trataban de una forma directa sino que se acudía a un tercero para que la información llegase (lo que se conoce como triangulación) o bien sí que se trataba de una forma directa pero entonces era a gritos y en una guerra abierta.

Poner límites y decir que no de una forma asertiva no sólo es legítimo para ti sino sano para tu relación. Es normal que surjan conflictos y lo mejor para una resolución exitosa de los mismos es que las personas involucradas tengan una comunicación directa y orientada a una solución común. 

El Chivo Expiatorio en la Familia Narcisista

La Familia Narcisista

Normalmente, la familia Narcisista está compuesta por el/la Narcisista y su pareja, que suele ser el/la codependiente (pero no en todos los casos, a veces la pareja está formada por dos personas que podrían englobarse dentro del Grupo B del DSM, alternando los papeles de abusador(a) – abusadx). En cuanto a lxs hijxs, si hay más de uno/una, el/la Narcisista asignará a uno de ellos el papel del “Chico Dorado” al que vea más similar a él/ella y que es más fácil que le siga la corriente y el al otrx el del “Chivo Expiatorio”, en el que el/la Narcisista proyecta su vergüenza tóxica, rabia y frustraciones y que escogerá para echarle la culpa, de todo, lo que sea, de forma indiscriminada.

Si has llegado a este blog y estás leyendo este artículo, es más que probable que el/la narcisista te escogiese en la infancia como el “Chivo Expiatorio”. La mala noticia es que esto ha sido injusto, te ha causado muchos problemas en la vida hasta que has sido consciente de ello y necesitarás llorar y enfadarte por todo lo perdido en el camino hasta rehacerte y pasar de “Chivo Expiatorio” o “Patito Feo” a Cisne.

La buena noticia es que si has llegado hasta este blog y estás leyendo este artículo, muy probablemente ya hayas hecho parte de ese camino. Sacarse la culpa de encima, el complejo de víctima, aprender a decir que no, realzar tu autoestima, conocerte a ti mismx, tener relaciones sanas con los demás,… son tareas difíciles pero posibles si tienes determinación. Otra vida te espera, sólo tienes que creer en ti.

 El Chivo Expiatorio Bíblico

El Levítico del Antiguo Testamento (16:8-10) habla sobre dos machos cabríos. Uno de ellos, el chivo expiatorio, fue sacrificado para el perdón de los pecados de su pueblo. El otro fue abandonado en el desierto para llevando consigo “los pecados del hombre”, ambos para liberar a la humanidad de culpa, que consiste en la celebración bíblica del Yom Kippur. William Tyndale parece haber sido el que ha acuñado el término “chivo expiatorio” en su traducción inglesa de La Biblia de la versión hebrea.

El chivo expiatorio siente la patente injusticia del rol que se le ha asignado en la familia. Es doloroso, confuso, de locos, y frecuentemente lleva consigo un daño emocional y psicológico que dura toda a una vida a menos que se trate en terapia. Pero los chivos expiatorios de la familia también tienen poder, tanto innato como aprendido. No son escogidos al azar. En realidad, tienen una fuerza especial.

El/la narcisista ya sabe inconscientemente desde que sus hijxs son muy pequeñxs, quiénes son más fácilmente manipulables y quiénes más independientes en su forma de pensar y ver las cosas, en definitiva, los que le van a dar más “guerra” para salirse con la suya. Es a estxs los que escoge para proyectar en ellos su vergüenza tóxica, sus frustraciones y su rabia.

El chivo expiatorio es el que más pelea por una justicia que ve ausente en su propio sistema familiar, defendiéndose a sí mismx y/o a otros miembros de la familia en oposición directa al/a la narcisista, confrontándole a pesar de las consecuencias que pueda tener esto.

Características del Chivo Expiatorio

  1. Con fuerza de voluntad
  2. Empáticx
  3. Buscador(a) de justicia
  4. Internaliza la culpa
  5. Emocionalmente reactivx
  6. Muy sensible
  7. Protector(a) de otrxs
  8. Cuestiona la autoridad
  9. Reflexivx
  10. Poco convencional

En qué se convierte el Chivo Expiatorio con el Tiempo

La mayoría de los chivos expiatorios, que se convierten en el/la rebelde y será algo que arrastren en la vida, acaban separándose del sistema familiar y entendiendo el porqué de todo lo que ocurría y los “papeles” que cada una de las personas desempeñaba en la familia. Es siendo libre y estando lejos de ese ambiente tóxico cuando el chivo expiatorio descubre su historia, encuentra su camino en la vida y desarrolla todas sus potencialidades.

Un chivo expiatorio que entiende su historia familiar y hace terapia para superar los efectos del Síndrome de Estrés Post-traumático Complejo bajo los que ha vivido toda su vida sin saberlo, pasa de ser un codependiente a ser una persona independiente, empática, intuitiva, generosa, fuerte y determinada.

Pasar de Chivo Expiatorio a persona que desarrolla plenamente todo su potencial es un camino enriquecedor y posible pero largo y duro. Es aconsejable que busques ayuda de un(a) terapeuta Gestalt o de un grupo terapéutico.

Fuente: narcissisticfamilies.com

5 Señales de que tu Jefe es un Narcisista

Mucha gente puede llegar a la conclusión de que su jefe no es una persona de trato fácil. Esto es simplemente parte de la estructura de las empresas y de cómo encajan las diferentes personalidades en ellas.

Un jefe narcisista es otra historia. ¿Parece que pierde los papeles, es demasiado reactivo emocionalmente, falta al respeto, critica, culpa y expresa su rabia de una forma inapropiada?

Si la respuesta es sí, es posible que sea un narcisista.

5 Rasgos de un Jefe Narcisista

      1. Trata a los empleados como si fueran completamente dispensables y no tiene Empatía

        Para conseguir sus objetivos, trata mal a sus trabajadores y tenderá a ser muy crític0 y a culpar a los demás cuando las cosas no vayan bien.

        Lo que es interesante es que esta clase de jefes verdaderamente se sorprenden cuando la gente decide irse de ese lugar de trabajo. Esta inhabilidad para ver las cosas desde fuera de su propia realidad es un signo clásico de narcisismo.

        Un jefe narcisista tiene muy poca o directamente ninguna empatía por las otras personas. Debido su distorsionada percepción de auto-importancia, los sentimientos de los demás son algo completamente ajeno para él.

        La empatía es fundamental para construir relaciones sanas. Por eso un jefe narcisista será más destructivo que constructivo.

      2. Utiliza el Miedo y las Amenazas para que los empleados trabajen más

        Muy a menudo te sentirás como si estuvieses pisando huevos en la oficina si tienes un jefe narcisista. Sus emociones la mayoría del tiempo son inestables. Puede que esté tranquilo y amigable y, al cabo de un minuto, estalle gritando con rabia.

        No tiene nada que ver contigo ni con tu trabajo. Los narcisistas no son capaces de ver a las personas como seres independientes con sus propias necesidades. Las ven de una forma distorsionada, como extensiones de sí mismos. Esto hace que piensen que la gente que trabaja para ellos está a su disposición al 100%, pudiéndoles hacer prácticamente cualquier cosa.

        Son señales de que tienes un jefe narcisista si:

        • Le parece mal si te vas a tu hora (con o sin trabajo pendiente y/o urgente).
        • Te escribe o te llama fuera de tu horario de trabajo para tratar temas laborales.
        • Te pide que abarques mucho de lo más objetivamente razonable para una sola persona.
        • Se enfada y vuelca en ti su rabia y lo ve como algo normal.
        • Te pide que te encargues de tareas que no son estrictamente laborales y que denotan que te ve como a una especie de “sirviente”: llevarle el café, hacerle un recado personal.
      3. Es un Control Freak

        Un jefe narcisista está obsesionado con controlarlo todo. Esto incluye lo que se denomina “micromanaging”, lo que incluye tareas como decirle a un empleado palabra por palabra lo que tiene que contestar en un e-mail a un cliente.

        Esto está relacionado con su propia ansiedad. Si controlan todo y a todos, se sienten más seguros. Confunden el control con la seguridad y tienen la fantasía de que son indispensables, lo que hace que no sepan delegar tareas en otros.

        Si se trata de dos socios, el narcisista controlará al otro/otra hasta el punto de que parezca un empleado más. Si son más de dos, puede llegar a triangular con uno de ellos, para asegurarse de que es él el que domina la situación.

        El micromanagement de las cosas y este control en realidad lo que hace es entorpecer el buen ritmo de una empresa y contribuye a crear un mal ambiente laboral, donde la gente se siente escrutada en exceso y sin libertad alguna para desarrollar su potencial.

      4. No asume la responsabilidad por sus errores, le echa la culpa a los demás

        El jefe narcisista protege su vulnerabilidad y fragilidad con capas defensivas. No puede admitir nunca que se ha equivocado, que ha cometido un error o que no sabe algo. Culpará siempre a los otros cuando las cosas se tuerzan o no se cumplan los objetivos.

        Sin embargo, él nunca permitirá que se le corrija nada ni que se señale un error. Básicamente su comportamiento lo que dice es “Si las cosas van bien, es mérito mío. Si van mal, es culpa tuya”, con independencia de si esto es verdad o no.                                                                                                            “

        Esta situación puede llegar a generar mucha ansiedad y miedo, ya que se convierte en un peligroso juego psicológico en el que hagas lo que hagas, no sabes si vas a pagar las consecuencias de algo que no es responsabilidad tuya. Este juego es creado a propósito por el jefe narcisista, para controlar la situación a través del miedo, le hace sentir poderoso y esto les gusta. Provoca muchas veces una reacción emocional en los empleados que alimenta su ego.

      5. Autoritarios con Puño de Hierro

        Los jefes narcisistas creen que son las personas más inteligentes en ese entorno y si alguien da muestras de lo contrario a esa idea, se sienten amenazados. Intentan tapar o mermar psicológicamente a las personas que sobresalen o aportan ideas.

        La política es “Aquí el que piensa soy yo”. Ven a sus empleados como meros ejecutores de sus ideas y se imponen con toda la fuerza necesaria para ello. Los que son descubiertos pueden llegar a gritar, insultar, manipular, vejar,..

        Si se trata de un narcisista encubierto tendrá un comportamiento menos obvio pero también muy tóxico: hablar a unos empleados de otros por la espalda, mentir, manipular, sabotear lo que hacen sus empleados. También jugadas como despedir a alguien de la forma más humillante posible, sin dejarle despedirse de los demás, en fechas como la navidad, dándole menos indemnización de la que le corresponde por ley,..

    ¿Cómo trato con un Jefe Narcisista?

    En última instancia, lo más sabio es que te busques un lugar de trabajo más sano, con un ambiente más agradable y enriquecedor.

    Si no puedes hacer esto por el momento y necesitas conservar tu puesto de trabajo, la mejor manera de tratar con un jefe narcisista es utilizar los halagos. Habla su idioma siendo consciente de ello y podrás salir airoso de muchas situaciones.

    Los narcisistas la mayoría del tiempo se rodearán de personas complacientes porque les encanta que les acaricien el ego y los reafirmen y sólo quieren oír cosas positivas acerca de sí mismos.

    El ego para los narcisistas es como su criptonita. Si aprendes a acariciarlo, de una forma que no sea muy obvia, curiosamente no detectan cuando alguien miente o manipula porque ellos también lo hacen. Simplemente funcionará para sobrevivir en ese ambiente hostil.

    Fuente: minbodygreen.com 

Qué es «Cerrarse en banda»

¿En qué consiste «Cerrarse en banda»?

“Cerrarse en banda” supone la negativa de una persona a hablar, interactuar o responder a otra con la que tiene un vínculo cercano: amigx, pareja, compañerx de trabajo, familiar,..»Cerrarse en banda» es un método o estrategia defensivo para la persona que lo usa. En general, la persona que se cierra en banda está usando un método aprendido pero que es inefectivo para expresar emociones intensas a una persona querida. Puede tratarse de sentimientos de frustración, ira, dolor, desánimo, decepción,…

El intento que subyace en las intenciones de la persona que se cierra en banda es el de expresar sentimientos de desconexión e inseguridad en la relación con el otro. La persona que se cierra en banda lo hace movida (de forma inconsciente) por sentimientos profundos de inadecuación, miedo al rechazo, al abandono,..

El término en inglés es “stonewalling”, que literalmente significa “hacerse una pared de piedra”. Y la verdad es que intentar hablar con una persona que se cierra en banda puede hacer sentir como intentar hablar con una pared. No muestran ninguna o muy poca emoción hacia el exterior y se enorgullecen de pensar que son fuertes. Se se muestran frías y calmadas, aunque en realidad por dentro son una tormenta de emociones.

Se trata de un modo inefectivo y contraproducente de lidiar con emociones difíciles, en última instancia se trata de tener miedo a sentir. La persona que se cierra en banda normalmente percibe las emociones displacenteras, las críticas, las demandas,.. como amenazas a su sensación de seguridad que asocian a tener un control férreo sobre sus propias emociones (para evitar sentirse sobrebordadas y no saber cómo gestionarlas).

Características del comportamiento de «Cerrarse en banda»

“Cerrarse en banda” incluye los siguientes patrones pasivo-defensivos:

  • Negarse a hablar o dar el tratamiento de silencio a la otra persona
  • Decir cuantas menos palabras, mejor
  • Encerrarse en unx mismx a cualquier señal de que el otro quiere hablar sobre algo o está disgustadx .
  • Rechazar contestar a preguntas
  • Pedir “espacio” al otro sin dar ninguna explicación
  • Permanecer sin mostrar emociones (parece que a esa persona le da completamente igual lo que se le está diciendo) cuando se le pide se exprese sobre el tema que se está tratando
  • No dar ninguna opinión
  • Permanecer emocionalmente desconectadx durante todo el tiempo que dura la conversación con el otro (con independencia del tema que se esté tratando, su gravedad para el otro o la evidencia de que toda la relación esté en juego).
  • Responder con frases como “No sé lo que quiero”, “No sé si te quiero” o “Necesito tiempo” cuando se le pide a esa persona que colabore a resolver la cuestión que se está tratando
  • Eludir los esfuerzos de la otra persona para resolver un tema o llegar a un acuerdo
  • Retener información que pone en riesgo enfadar o disgustar a la otra persona
  • Retención del afecto hacia la otra persona de forma intencionada

En general, el intento de “cerrarse en banda” es el de expresar sentimientos de decepción o de dolor, haciendo esto de forma indirecta, mediante la retención de cualquier tipo de comunicación en presencia de la otra persona. Es muy probable que la persona que se cierra en banda ya no quiera participar en actividades planeadas o mantener acuerdos a los que ya se habían llegado.

En muchas ocasiones, la persona que se cierra en banda lo hace de forma rápida cuando empieza a haber señales de un desacuerdo. Este comportamiento está asociado a personas que han experimentado abuso emocional y/o psicológico en la infancia. Están atrapadas en el miedo y demasiado preocupadas y obsesionadas con no cumplir con las expectativas o las demandas que la otra persona les hace.

Muchas veces, “cerrarse en banda” puede ser un medio primario de la persona para evitar a lo que más miedo le tiene – criticismo, conflicto, confrontación – basado en la creencia o la expectativa no realista, de que tiene la misión de eliminar señales de emociones negativas, feedbacks o demandas por parte de las personas cercanas a ellos/ellas.

En otros casos, “cerrarse en banda” puede ser también un modo de castigar al otro por algo que o bien no ha hecho o algo que sí ha hecho y ha sido doloroso para la persona que se cierra en banda, muchas veces con la expectativa de “deberías haber sabido esto” sin usar las palabras para clarificar lo que quieren o lo que les ha hecho daño. De una forma o de otra, la persona que se “cierra en banda” se comporta como si el otro no existiera. El que se cierra en banda envía este mensaje de forma indirecta:

«Deberías haber sabido esto»

Puede empezar como algo suave y ocasional y aumentar hasta convertirse en algo habitual, un patrón de comportamiento. Su duración puede ser de minutos, horas, días, semanas, meses o incluso más si la persona que es objeto del “cierre en banda” lo aguanta.

A veces, por razones prácticas, puede haber pequeñas interrupciones del “cierre”, por ejemplo para coordinar responsabilidades esenciales o cuando hay amigxs o familia presentes. Hay que tener en cuenta que el “cierre en banda” es una forma de abuso y éste, en muchas ocasiones se da forma encubierta, de modo tal que el/la abusadorx, para mantener una buena imagen frente a los demás, levanta el cierre en banda hasta que las dos personas están de nuevo a solas.

En palabras de Daniel Goleman, «el cierre en banda envía un mensaje poderoso e inquietante, algo como una combinación entre una fría distancia y asco.” Si se trata de una respuesta habitual, el “cierre en banda” es devastador para la salud de una relación. Corta toda posibilidad de dialogar y trabajar sobre los desacuerdos.

Similitudes y diferencias con el «Gaslighting»

La técnica de “cerrarse en banda” comparte algunas características con la de “gaslighting”. Ambas tienen el objetivo de obstaculizar una comunicación sana y directa. En particular, la sensación de seguridad emocional y conexión necesarias que ambas partes necesitan para profundizar en un conocimiento mutuo para fortalecer su relación.

El «gaslighting» es una técnica de naturaleza más severa y más ofensiva que el «cierre en banda». El “gaslighting” incluye algunos elementos del “cierre en banda”.

El intento subyacente en la persona que ejercita el “gaslighting” es el de derribar las defensas de otra persona de forma ofensiva. Se trata de un acto agresivo por el que una persona (que tiene la fantasía de que es mejor que la otra u otras sobre la que la ejerce), utiliza esta técnicas para controlar, dominar y someter mentalmente a la otra persona, socavando muy gravemente su sentido de la percepción y su autoestima.

El Poder del «No»

Lxs hijxs de padres/madres narcisistas lo tuvieron muy difícil en su infancia para decir que No porque fueron criados por personas que no admitían que les pusiesen un límite. Simplemente no era una opción.  Como adultos, piensan que si dicen que no, no lxs van a querer, van a generar un conflicto (lo cual evitan a toda costa) o algo malo les va a pasar. Están tan acostumbradxs a complacer a la gente que tienen que aprender a ser asertivxs, poner límites y decir que No. Durante toda su infancia, la forma de sobrevivir era decir que Sí, así que simplemente ni siquiera tienen registrado «No» en su vocabulario. Cambia esta dinámica. Di «No».

¿Por qué decir que No?

  • Decir que No a largo plazo compensa tanto en el plano laboral como personal. Sienta muy bien hacerte responsable de ti mismx, tomar el control y ser el/la que determina los límites. Te da energía y confianza en ti mismx.
  • «No» también testea la salud y la equidad de tus relaciones más cercanas. Si sientes que no puedes decir que No, al menos a algunas cosas, alguna parte del tiempo, entonces no se trata de amor sino de control.
  • Finalmente, la integridad personal requiere del poder del «No». Sin él, nos convertimos en personas complacientes que simplemente dicen que «Sí» de forma automática, únicamente para agradar al otro.

Situaciones en las que es Razonable Decir que No

Cuando te protege de la Explotación de otras personas

Es extraordinario la cantidad de cosas que la gente te pedirá o te exigirá, cosas que tú ni soñarías con pedirle a otrx. Protégete de las personas que se sienten legitimadas a exigirte cosas no razonables, ya sea en un contexto laboral o personal, respondiendo con un claro y firme «No».

Cuando te protege del Abuso de otras personas

Es triste pero nuestras relaciones más importantes normalmente dan lugar a las formas menos sanas de comunicarse. Esto es en parte porque las personas más cercanas son las que provocan las emociones más fuertes, porque es la gente a la que más tememos perder. El miedo puede tragarse nuestra fuerza para decir que «No» justo cuando más la necesitamos.

Cuando necesitas la fuerza para cambiar la dirección de tu Vida

Las invitaciones ya están en el buzón, pero sabes que la inminente boda es un error. El trabajo parece bueno para el resto del mundo, pero tú te pones triste cada mañana cuando sabes que tienes que ir allí. Tu familia se ha sacrificado para ayudarte, pero sabes que ser abogadx no es lo que quieres para ti. Cuando te des cuenta de que no vas en la dirección correcta en tu vida, «No» representa el poder necesario para cambiar el rumbo.

Cómo Soltarlo

«No» la mayoría de las veces no sienta bien al que lo recibe. Es difícil de transmitir, en parte porque tenemos la sensación de cómo será recibido. Muchas veces no demasiado bien.

El cerebro humano, de acuerdo con lo establecido por Neuroscience , está programado para responder a  un»No» de forma más rápida, más intensa y más persistente que a una señal positiva. «No» tiene más fuerza que «Sí».

Técnicas Para Aprender a Decir «No»

Sustituye tu habitual “Sí” por “Me lo pensaré”

Si no has usado mucho esta técnica te sorprenderán sus resultados. “Me lo pensaré” te hace tomar el control y alisa el camino para el “No”. Sugiere que estás valorando factores importantes, y lo que es más importante, te da la oportunidad de pensarte las cosas. Un “No” tras una toma de decisiones reflexiva tiene más fundamento que un “No” que viene motivado por un impulso emocional.

Me lo pensaré

Suaviza tu Lenguaje

Intenta “No me siento cómodo/cómoda con eso”, “Preferiría que no…” o “Es un plan bueno/interesante, pero no me va a ser posible…”

Esta última es una variante de la estrategia de comunicación de lo galleta de Oreo, con la cual dices algo positivo “Eres una persona encantadora”, metes en medio el relleno de un “No” con tacto “No creo que tú y yo tengamos un futuro como pareja”, y para terminar la otra galleta “He disfrutado mucho del tiempo que hemos pasado juntos”.

Es un plan bueno/interesante, pero no me va a ser posible…

Gestiona tus Sentimientos

“No” se trasmite mejor con un aire Zen de calma. Al principio te costará, porque seguramente calma no será precisamente lo que sientas. No te preocupes, cuanto más lo practicas, mejora. Una calma hacia fuera ayudará a acallar a tu tormenta interna. Lo que es más, reducirá el impacto negativo de tu “No” en el cerebro de tu intelocutor(a).

Haz referencia a tu Compromiso con otras personas

Di “No” sin parecer egoísta o despreocupadx, refiriéndote a tus compromisos u obligaciones con otras personas “Me encantaría quedar, pero ya le he dicho a mi madre/amiga/colega de trabajo que iría con él/ella”

Piensa que Representas a otras personas

Wharton’s Adam Grant sugiere que negociarás mejor y de forma más asertiva si te imaginas que estás negociando un salario en el nombre de tu familia o una venta en el nombre de tu empresa. Cuando no es sólo tu interés el que está en juego, te resultará más fácil decir que “No” a una oferta que no te convence. Imagina que estás reprensentando a un(a) amigx que aprecias y para el que quieres lo mejor.

Ensaya

Situaciones en tu vida – como la de un jefe demandante que te asigna tareas de más, una familiar que no deja de pedirte cosas o un amigo/amiga que insiste hasta que cedes a hacer el plan que él/ella quiere – pueden servirte para tu ensayo privado. Harán de conejillos de indias de tu recién estrenado “No” sin saberlo.

Puede ser diseñando un claro y respetuoso “No” y lo repites como un mantra “No puedo encargarme de otro proyecto porque mi plato ya está muy lleno”»No puedo encargarme de otro proyecto porque mi plato ya está muy lleno.” Hasta que tu jefe por fin lo oye.

También puedes practicar atajar la conversación diciendo algo como “La verdad es que no nos ponemos de acuerdo en esto, es mejor que dejemos la conversación aquí”. La otra persona continúa, tú ya permaneces en silencio.

Si practicas lo suficiente, te harás fuerte para escuchar cualquier petición inapropiada, excesiva, incómoda, abusiva y decir tranquilamente esas dos letras mágicas y sentirte en paz mientras lo haces: “No”.

Si al principio ves que te cuesta mucho, que se te hace una montaña decir que no, apúntate a un curso o un taller de teatro terapéutico. Experimentarás decir que no en un contexto seguro para luego hacerlo en la vida real.