Diferencias entre una Madre Narcisista y una Madre Controladora

El hijo/la hija de una madre emocionalmente indisponible con rasgos narcisistas siente la presión para conseguir éxito y atención, ésa es la forma que tiene de ganarse el amor de su madre.

En cambio, el hijo/la hija de una madre controladora, es constantemente empujado/empujada a hacer lo que la madre quiere y moldeado/moldeada a voluntad de la madre. El hijo/la hija controlado/controlada no tiene espacio para actuar, pensar, sentir y ser él mismo/ella misma.

La madre combativa enseña a su hijo/hija a armarse de forma defensiva, a evitar la confrontación a toda costa y a mantenerse fuera del centro de atención. Se trata de la estrategia opuesta de la de una madre emocionalmente indisponible.

Todas estas madres no aman de forma sana. Sus hijos/hijas desarrollan conductas inapropiadas para lidiar con ello, tienen distintas respuestas emocionales y son heridos/heridas de formas concretas.

Puntos en Común de las Madres Controladoras y Narcisistas

Las madres narcisistas y las controladoras ven a sus hijos/hijas como extensiones de sí mismas, no como personas independientes que deben desarrollar su propia personalidad. El grado en que son apoyados/apoyadas, se les presta atención – no estoy usando aquí el verbo amar a propósito – depende completamente en lo buenos/buenas que son cumpliendo ls expectativas de sus madres.

Estas madres proyectan sus propias necesidades en sus hijos/hijas y no se dan cuenta de que sus hijos/hijas tienen necesidades propias. Tanto las madres narcisistas como las controladoras parecen, al menos en lo que se refiere al exterior, ser muy competentes, muy seguras de sí mismas, aunque en realidad la mayoría de ambos tipos son en realidad inseguras y tienen miedo de ser “desenmascaradas” o de que se les vean carencias. Tienden a ser perfeccionistas sobre absolutamente todo, incluidos sus hijos/hijas.

Diferencias entre las Madres Controladoras y las Narcisistas

Mientras que ambas pueden parecer iguales e incluso intercambiables – las madres narcisistas pueden ser controladoras y las controladoras pueden ser narcisistas – tienen motivaciones diferentes, así como diferentes formas de justificar sus comportamientos.

El trato de un niño/una niña por una Madre Narcisista está motivado por la necesidad de la madre de ser el centro de atención a todas horas. El modo en el que trata a sus hijos/hijas no está pensado en absoluto y la verdad es que no es consciente de qué es lo que motiva su comportamiento. A sus hijos/hijas los considera o bien un reflejo perfecto de sí misma o en absoluto, sin términos medios ni grises. Sus hijos/hijas la complacerán o no, y en este último caso, ese niño/niña se convertirá en el chivo expiatorio de su madre y, por extensión, de toda la familia. Esta madre utiliza mucho los juegos y la manipulación para mantener todas las miradas sobre ella. Ésa es su meta.

La Madre Controladora también se preocupa por las apariencias, igual que la narcisista, pero a la madre controladora lo que la mueven son sus propios miedos e inseguridades, por eso no deja nada al azar. Necesita ser necesitada, halagada y valorada y no confía en los caprichos del destino o la casualidad cuando se trata de criar a sus hijos/hijas. La madre controladora cree que sin su intervención, sus hijos/hijas fracasarían en todo. Está motivada por el miedo, pero enmascara su control como si se tratase de una fortaleza. Es autoritaria, es un 24/7 de “o lo hacemos a mi manera o nada” – pero realmente cree que es necesario. El mensaje que comunica a sus hijos/hijas recalca el hecho de que sin su ayuda, el hijo/hija no sabría salir adelante solo/sola.

Lo que tienen en común los Hijos/las Hijas de las Madres Narcisistas y Controladoras

  1. Problemas en la gestión de sentimientos.

Esto, junto con la falta de inteligencia emocional, es típico de los hijos/las hijas cuyas necesidades emocionales no fueron satisfechas en la infancia, con independencia del estilo maternal. Los niños/las niñas aprenden cómo gestionar los sentimientos de tristeza y dolor a través de sus interacciones con un adulto conectado con sus emociones, normalmente su madre.

Como se explica en la teoría del apego, cuando este proceso no tiene lugar en la infancia, los niños/las niñas:

  • o bien se desentienden de sus sentimientos para evitar el estrés, tienen pareja pero en realidad no le son sinceros/sinceras ni le muestran vulnerabilidad (lo que se conoce como apego evitativo)
  • o bien a ratos se sienten conectados/conectadas a sus parejas y a ratos las rechazan por miedo ser ellos/ellas rechazados (apego desorganizado)
  • o bien se sienten sobrebordados por sus propias emociones y se vuelven muy demandantes hacia sus parejas hasta el punto del autosabotaje de la relación en una búsqueda idealizada de fusión perfecta con el otro.

     2. Incapacidad para verse a sí mismos/mismas de forma clara.

Como ambos tipos de estilos de maternidad se centran en lo externo – el hijo/la hija es definido/definida por lo que hace, no por lo que es – es fácil para el hijo/la hija perder la noción de sus propios pensamientos, sentimientos, necesidades, deseos y ambiciones. Muchos de estos hijos/hijas llegan a la adultez sabiendo muy poco acerca de sí mismos/sí mismas, confundiendo lo que sus madres quieren de ellos/ellas con quiénes son en realidad.

    3. Una noción distorsionada del amor.

Estas madres enseñan a sus hijos/hijas que el amor siempre viene con un quid pro quo o está condicionado, y esa idea puede perjudicar a su hijo/hija durante toda su vida. Es probable que él/ella se sientan atraídos por gente que los trate de una forma que les recuerde a la de su madre – todos nosotros nos sentimos atraídos por lo familiar, incluso cuando nos hace infelices – y que le llamen “amor” a lo mismo que lo hacen ellas.

El impacto de la Madre Narcisista

Como esta madre es una experimentada jugadora y una manipuladora que se esfuerza por ser siempre el centro de atención, el efecto que tiene en su hijo/hija depende de la aquiescencia de ese niño/niña. Un hijo/hija “golden boy” se adapta al “programa” de la madre, perdiendo la noción de quién es ella misma mientras lo hace. Es más que probable que este hijo/hija muestre él mismo/ella misma rasgos narcisistas. Un hijo/hija que es escogido por su madre narcisista para ejercer del “chivo expiatorio” no se somete a la voluntad de la madre porque, aunque muchas veces no de forma consciente, reconoce la toxicidad de las dinámicas. No se doblega a la dictadura de la madre narcisista pero lo acaba pagando sufriendo un trato más abusivo que su(s) hermano(s)/hermana(s).

Da igual la posición, si la de la estrella o la de que es rechazada, el hijo/la hija de una madre narcisista se verá afectada de formas muy concretas.

  1. Hábito de auto-criticismo y de cuestionarse a uno mismo/una misma.

El abuso al que es sometido/sometida el hijo/la hija de una madre narcisista, ya bien sea por gaslighting o por la constante insistencia en lo que hace mal, dejan marcas y/o secuelas. Incluso aunque tenga mucho éxito en la vida, también tiene muchas dudas sobre sí mismo/sí misma. El/la que fue asignado/asignada el papel del chivo expiatorio, consiga lo que consiga, sentirá que es un(a) fracasado/fracasada.

     2. Normalización del comportamiento narcisista.

Todos los niños/las niñas creen que esa pequeña versión del mundo que se recrea en su familia es lo que ocurre en todas las familias. Creen que lo que pasa en sus casas es “lo normal”. El hijo/la hija de una madre narcisista crecerá pensando que que lo/la menosprecien o no lo/la valoren o que tenga que hacer todo tipo de maniobras para conseguir un poco de atención, es simplemente cómo funciona el mundo. Tendrá una tendencia a unirse a amigos/amigos y parejas narcisistas y le llevará mucho tiempo entender cómo su madre narcisista le ha hecho daño tratándolo/tratándola del modo en el que lo ha hecho.

    3. Problemas con la intimidad y la conexión.

Aunque el hijo/la hija quiera tener conexiones cercanas, su falta de capacidad para gestionar sus miedos e inseguridades y su atracción hacia las personas que la/lo tratan como su madre lo hace (o lo hizo) hace de esta conexión íntima algo difícil de conseguir.

El Impacto de la Madre Controladora

El término “madre helicóptero” puede sonar mucho más benigno que “controladora” pero en realidad, no hay nada de benigno en ello. Los hijos/las hijas de una madre controladora tienen la fórmula perfecta para sentirse inadecuadas con un mensaje que no es directo pero que grita “No eres nada sin mí”.

No eres nada sin mí

Crecer de esta forma genera una serie de problemas (que se pueden tratar):

  1. Confundir el control con la fuerza.

Estar bajo la lupa de alguien que siempre quiere que hagas las cosas de una forma determinada hace que los hijos/los hijas de madres controladoras se vuelvan controladores/controladoras e hipervigilantes, pensando que “si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien” cuando en realidad esto es sólo una ilusión que no se corresponde con la realidad. Además, este hijo/hija se sentirá más cómodo/cómoda con gente que sea mandona, que le diga lo que tiene que hacer, incluso aunque esto dé lugar a que se sienta infeliz y a que se ignoren sus necesidades y pensamientos.

Si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien

   2. Falta de resiliencia.

El hábito de la auto-crítica es tan profundo y está tan arraigado que muchos de los hijos/las hijas de madres controladoras evitan el fracaso a toda costa. Por supuesto que todos sufrimos reveses y comentemos errores pero los hijas/las hijas de madres controladoras ve estos momentos en concreto como reveladores de porqué él/ella es defectuoso/defectuosa  y no tiene valía y le cuesta mucho recuperarse de momentos de este tipo. Apuntar bajo es en muchas ocasiones un patrón de vida. “No apuntes alto y así no te decepcionarás.”

No apuntes alto y así no te decepcionarás

  3. Atrapado/atrapada por la inacción.

Una madre controladora le niega a su hijo/hija espacio para que haga sus propias elecciones y para confiar en su instinto y sus pensamientos. Esto provoca que en su etapa de adultos, estos hijos/estas hijas sean miedosos/miedosas y que muchas veces se sientan incapaces de actuar en su propio nombre y terminen haciendo lo que otra persona piensa que deberían hacer. Esto hace que sean mucho más proclives a permanecer en situaciones – tanto en si vida laboral como personal – que los/las hace profundamente infelices.

Fuente: Psychologytoday.com

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La Imagen que da (y cómo es de Verdad) una Familia Narcisista

La experiencia clínica y las investigaciones muestra que a los adultos que crecieron en el seno de familias narcisistas les resulta muy difícil señalar porqué se sienten tan mal. Esto es porque la negación de lo que realmente ocurre es rampante en el sistema familiar narcisista.

“El adulto típico de una familia narcisista está lleno de rabia de la que no es consciente, se siente como una persona vacía, se siente inadecuado/inadecuada y defectuoso/defectuosa, sufre de ansiedad crónica y en muchas ocasione de depresión, y no tiene ni idea de porqué está así”- Pressman y Pressman, La Familia Narcisista.

Es común para los adultos que crecieron en familias narcissistas empezar la terapia con síntimas emocionales y problemas en sus relaciones. Además, simultáneamente muestran una falta de conciencia de cuál es la causa de todos esos problemas en su vida.

La familia narcisista esconde un profundo dolor

Estas familias tienden a operar de acuerdo con una serie de reglas de las que nunca se hablan. Los niños/las niñas aprenden a vivir bajo esas reglas, pero nunca dejan de sentirse confundidos/confundidas y de hacerse daño por culpa de estas reglas, ya que las mismas bloquean el acceso emocional a sus padres. Básicamente, se convierten invisibles – no se les oye, ve o alimenta emocionalmente. En el otro lado, estas reglas permiten a los padres no tener límites con los niños/las niñas y usarles o abusarles a su conveniencia.

Éstas son las dinámicas más comunes del sistema familiar disfuncional narcisista. Ten en cuenta que hay diferentes grados de disfunción en el espectro dependiendo del nivel de narcisismo de los padres:

  1. Hay secretos

En las familias narcisistas hay secretos que tienen que ver con temas tabú como el incesto o la adicción de uno de sus miembros. El mensaje que se da a los a los niños/las niñas que ven o señalan ese secreto es: “No se lo dogas a nadie – finge que todo va bien.”

  1. Dar una imagen

La familia narcisista se preocupa mucho por su imagen. El mensaje es “Nosotros somos mejores, no temenos problemas y debemos mostrar que somos una familia perfecta. A la familia le importa más la imagen que dan a las demás personas que lo pasa realmente entre sus miembros.

Los niños/las niñas de la familia reciben mensajes como “¿Y qué pensarían los vecinos?””¿Y qué pensarían otros familiares?””¿Y qué pensarían nuestros amigos?” Éste es un temor común en la familia narcisista: “Pon siempre una sonrisa en esa carita que tienes”.

  1. Mensajes negativos

A los niños/las niñas se les transmiten mensajes que son internalizados. Estos mensajes típicamente son:

  • Al hijo/la hija que el/la narcisista escoge como el “chivo expiatorio”: “No eres lo suficientemente bueno/buena”, “No estás a la altura”, “Lo haces mal”, ”Nunca harás gran cosa en la vida”.
  • Al hijo/la hija que el/la narcisista escoge como el “Golden boy”: “Te valoro por lo que haces, no por quién eres”, “Lo haces bien pero puedes hacerlo mejor”, “Tienes que hacer las cosas como te digo yo porque sino te equivocarás”.
  1. Falta de jerarquía parental

En familias sanas hay una jerarquía parental fuerte, donde son los padres los que están al mando y proveen de amor, luz, guía y dirección a sus hijos/hijas.

En las familias narcisistas esta jerarquía no existe. Los niños/las niñas están ahí para servir las necesidades emocionales de los padres, esto se denomina incesto emocional. En muchos casos se da la “parentificación”, en donde hay una inversión de papeles y los padres actúan como los hijos/las hijas y viceversa.

  1. Falta de conexión emocional

Los padres narcisistas no saben conectar emocionalmente con sus hijos/hijas, entre otra razones, porque tampoco saben conectarse emocionalmente consigo mismos. No pueden sentir empatía (o muy poca) ni amor incondicional. Por lo general son muy críticos y juzgan a sus hijos/hijas.

  1. Falta de comunicación directa y efectiva

El medio más común de comunicación en las familias narcisistas es la triangulación. La información no se comunica de forma directa. La información se comunica a través de una de las partes con la intención de que llegue a la parte a la que en realidad se le quiere hacer llegar un mensaje. Los miembros de la familia hablan los unos de los otros a las espaldas pero no se confrontan los unos con los otros de forma directa. Esto da lugar a un comportamiento pasivo-agresivo, tensión y desconfianza. Las pocas veces en las que la comunicación es directa, lo suele ser en la forma de rabia o ira.

  1. Límites que no están claros

En la familia narcisista no hay muchos límites. Los sentimientos de los niños/las niñas no se consideran importantes. No se respetan los límites físicos (son frecuentes las amenazas físicas, aunque no se lleguen a perpetrar o acciones como coscorrones, empujones, zarandeos,…), ni las puertas cerradas. Tampoco se respetan los límites emocionales, son frecuentes frases como “¿Y ahora por qué lloras?” o “Aquí sólo me enfado yo.”

  1. Un(a) padre/ madre narcisista y el otro/la otra orbitando alrededor de él/ella.

Si uno de los padres es narcisista, es frecuente que el otro orbite alrededor de él/ella para mantener el matrimonio intacto, éste segundo padre/madre suele ser un(a) codependiente. Con frecuencia, el que orbita tiene cualidades naturales sanas para ofrecer a los niños/las niñas pero está atado/atada cubriendo las necesidades emocionales de su pareja narcisista, sacrificando las necesidades emocionales de sus hijos/hijas, que no se cubren.

  1. A los hermanos/las hermanas se les anima a que compitan entre ellos/ellas.

En familias sanas, se anima a los niños/las niñas a ser amorosos y estar cerca los unos de los otros/las unas de las otras. En familias narcisistas, a los niños/las niñas se les pincha para que compitan y no haya armonía entre ellos/ellas. Hay una constante competición sobre quién lo hace “bien” y quién lo hace “mal” basado en el criterio subjetivo del/de la narcisista. Normalmente, a uno/una se le asignará el papel del “Golden boy”, el favorito/la favorita del/de la narcisista y al otro/otra el del “Chivo expiatorio”, sobre el que el/la narcisista proyectará sus sentimientos negativos. Los hermanos/las hermanas de familias narcisistas raramente crecen sintiéndose conectados/conectadas los unos a los otros/las unas a las otras.

  1. Negación de los sentimientos

Los sentimientos se niegan y no se habla de ellos. A los niños/ñas niñas se les obliga a guardarse y reprimir sus emociones y sentimientos y se les impone la idea de que son algo “malo” que es mejor no tener o fingir no tener. Los padres narcisistas normalmente no están conectados con sus propios sentimientos y los proyectan en otros. Esto causa una falta de responsabilidad y honestidad, por no mencionar otros desórdenes psicológicos. Si no conectamos y procesamos nuestros sentimientos acaban saliendo de otras maneras (la rabia en manifestaciones de comportamiento pasivo-agresivas, la tristeza en forma de depresión,…)

  1. Mensajes de “No eres suficiente”

Estos mensajes se emiten de forma clara y alta en la familia narcisista. A los niños/las niñas no sólo se les anima a competir entre ellos/ellas si no que reciben constantes mensajes de que “no son suficiente (bueno/buena, guapo/guapa, listo/lista)”, que son defectuosos, que siempre están cometiendo errores, que son demasiado egoístas y/o sensibles.

  1. Disfuncionalidad obvia o encubierta

En familias narcisistas las dinámicas o bien son abiertas y se ven de forma obvia o se encubren. En muchas familias narcisistas el abuso es obvio, ya que hay una agresividad que no se esconde, es más, se hace gala de ella como forma de poder y de dominación. En otras muchas, el abuso emocional y/o psicológico y/o la negación severa de los niños/las niñas se esconde y se niega, dándole la vuelta, acusándoles de “estar locos/locas”, negando lo evidente, aludiendo de forma directa o indirecta que es el niño/la niña el/la que tiene un “problema” y no el sistema familiar.

Revisando estas dinámicas, se ve fácilmente cómo estas familias parecen “bonitas” desde fuera pero en realidad son muy tóxicas en su seno. Si reconoces a tu familia en estos patrones, tienes que saber que hay esperanza y una recuperación que es posible.

No podemos cambiar el pasado, pero sí hacernos conscientes del “aquí y ahora”. No tenemos que ser definidos/definidas por las heridas de nuestra familia. Como yo lo veo ahora, es como Mark Twain define a un(a) optimista, veo al adulto que se recupera de su infancia en una familia narcisista como

Una persona que viaja sobre la nada desde ningún sitio hasta la felicidad

Podemos crear una nueva vida que nos hará fluir hacia el futuro y para el legafo de amor distorsionado y disfuncional aprendido en la familia narcisista. Si escoges la sanación, ¡una vida nueva te espera!

  • Busca ayuda, hay libros de muchos autores y autoras especializados en narcisismo: Alice Miller, Pete Walker, John Bradshow son algunos muy buenos de una larga lista.
  • Haz terapia. Individual con un(a) psicoterapeuta o un(a) terapeuta Gestalt o con un grupo CoDA (Codependientes Anónimos).
  • Habla de tu infancia y tu trauma con gente de confianza (amigos/amigas, otros miembros de la familia,…) simplemente sacarlo a la luz y hablarlo con naturalidad tiene un poder sanador.
  • Cree en ti. Si fuiste el chivo expiatorio de la familia narcisista, debes tener un ego muy pequeño, pesando siempre muy mal de ti mismo/misma y con la autoestima destrozada. Desmonta ese ego, no es verdad porque no tiene una base ni sana ni real. Descúbrete y fabrícate de nuevo, tienes un enorme potencial que espera a por tu verdadero yo.
  • Si después de leer este artículo todavía tienes dudas sobre si tu familia es narcisista o no, puedes hacer el test sobre padres y/o madres narcisistas.

 

Fuente: Psychologytoday.com

Las 5 Heridas Emocionales de la Infancia

Es muy común, desafortunadamente, que nuestra vida emocional se haya visto dañada en la infancia. Es muy común, asimismo, que vivamos desconociendo esto. No somos conscientes de los que nos bloquea, nos impide avanzar o nos da miedo.

En la mayoría de los casos, el origen de nuestras heridas más profundas y de las que no somos conscientes, está en lo que experimentamos en la infancia. Se trata de heridas causadas por algunas de nuestras primeras experiencias en el mundo.

Necesitamos que salgan del inconsciente para hacernos conscientes de ellas y dejar de ocultarlas. Cuanto más tardamos en curarlas, más profundas se vuelven. El temor a revivir el sufrimiento nos lleva a ponernos excusas de forma inconsciente para justificar nuestro comportamiento.

Esto es precisamente lo que tenemos que evitar. Hacernos conscientes de ellas y trabajarlas para sanarlas es lo que nos llevará a tener una vida más feliz y plena.

Las heridas emocionales son experiencias dolorosas de la infancia que dan lugar al carácter que desarrollamos como adultos, quiénes somos y cómo afrontamos las adversidades.

Si eres hijo/hija de unos padres y/o cuidadores narcisistas, es más que probable que tengas las cinco.

Las heridas emocionales de la Infancia son cinco: Abandono, Rechazo, Humillación, Traición e Injusticia.

1. Abandono

Las personas con esta herida se sientieron solos, aislados y no protegidos en un ambiente familiar. Tuvieron unos padres y/o cuidadores fríos y distantes, que nos les dabn mucho amor, que muchas veces no estaban disponibles para ellos/ellas.

Los adultos con esta herida tienen miedo a que otros les dejen. Dejarán ellos a su pareja o proyecto de otros tipo, antes de que les dejen a ellos.

Las personas con esta herida tienen que trabajar su miedo a estar solas y su miedo al contacto físico (abrazos, besos, contacto sexual,…). Un buen comienzo para curar esta herida es el de afrontar el miedo a estar solo/sola hasta que un diálogo positivo interior fluya.

2. Rechazo

Esta herida impide que aceptemos nuestros sentimientos, pensamientos y experiencias. Impide la creación de una autoestima sólida. Causa pensamientos de rechazo, de no ser querido/querida y de degradación de uno mismo/una misma.

La niña/el niño rechazada/rechazado se siente indigna/indigno de amor y el miedo a reexperimentar estos sentimientos dolorosos le lleva a experimentar sentimientos de soledad, provocados por un autoaislamiento.

La forma de sanar esta herida es que te preocupes por tu propio comportamiento en lugar del de los demás y que tomes decisiones por ti misma/mismo. Cada vez te dolerá menos que la gente se vaya o se aleje y no te lo tomarás como un signo de que hay algo malo en ti, de que eres defectuosa/defectuoso. Tú eres la única persona a la que necesitas para vivir tu vida.

3. Humillación

Los niños/las niñas con esta herida tuvieron padres y/o cuidadores que se metían con ellos/ellas, los ridiculizaban, les decían frases como “Ya sabía yo que la ibas a cagar”, “mira que eres feo/fea, tonto/tonta, ridículo/ridícula”.

Esto destruye la autoestima de una niña/de un niño y le hace muy difícil cultivar una autoestima sana y valorarse a sí misma/sí mismo. Esto en muchas ocasiones resulta en una personalidad dependiente, necesitando siempre la validación y la aprobación de los demás. En el otro extremo están los que se convierten en tiranos/tiranas o humillan a otras personas como mecanismo de defensa.

La forma de curar esta herida es cultivar una autoestima más sana, aceptándonos como somos y entendiendo que no tenemos que “ser perfectos” ni ninguna otra idea para ser dignas/dignos de amor.

4. Traición

Esta herida se produce en la infancia cuando los padres y/o cuidadores del niño/de la niña rompen las promesas que le hacen, llevándoles a tener sentimientos de traición y de que han sido engañados/engañadas.

Esto causa en los adultos un sentimiento de desconfianza hacia los demás que puede llevar a la envidia y a otros sentimientos negativos, como los de que la gente siempre les va a mentir o sin sentirse dignos/dignas de que las personas cumplan las promesas que les hacen.

Los adultos con esta herida se pueden convertir en personas controladoras y perfeccionistas, se vuelven rígidas y no permiten cabos sueltos, no dejando nada al azar. Todos necesitamos un cierto orden y control en nuestras vidas pero un exceso de esto puede llevar a una total falta de espontaneidad y de confianza en lo que la vida depara, estando permanentemente alerta.

Las personas con esta herida si quieren sanarla tienen que trabajar la paciencia y la tolerancia, así como aprender a estar solas y a delegar responsabilidades.

5. Injusticia

Los niños/las niñas que experimentan esta herida de adultos crecieron en un hogar con unos padres y/o cuidadores fríos y autoritarios, donde se oían mucho frases como “Porque lo digo yo”.

Esto da lugar a adultos con personalidades demandantes, que generan sentimientos de impotencia y futilidad. Albert Einstein expresó muy bien esta idea con la famosa cita

Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar por un árbol, vivirá toda su vida pensando que es un estúpido

Los adultos que experimentan esta clase de herida se vuelven rígidos y ven las cosas sólo blancas o negras. Este tipo de personas normalmente intentan hacerse importante y conseguir poder o éxito.

Para sanar esta herida estas personas deben trabajar su rigidez mental y sus continuas sospechas para alcanzar más flexibilidad en sus vidas y más confianza en los demás.

El siguiente gráfico muestra cómo estaría una persona en su versión enferma (con la herida no consciente, es decir, en su ego) y en su versión sana (con la herida consciente y trabajada, esto es, siento ella misma):

herida infancia

 

 

Normalmente nos sentimos atraídos hacias las personas que tienen la misma herida y la reactivamos. Como espejos, nos enseñamos unos a otros nuestro sufrimiento común.

Cuando conozcas a alguien que te enfada, date cuenta de lo que pasa en realidad. Es probablemente el mejor maestro/maestra que puedas tener nunca. Intenta averiguar porqué la actitud de esta persona te hace daño y a qué situación de tu pasado te recuerda su comportamiento. Cuando ya no te sientas amenazado/amenazada o enfadado/enfadada con esa persona, quiere decir que tu herida es más pequeña o está sanada. Tus padres, tu familia y las relaciones con los demás en tu infancia, tienen mucha influencia en cómo somos, nos comportamos y vemos la vida.

Si quieres averiguar más sobre las heridas emocionales de la infancia, te recomiendo el libro “Infancia, la Edad Sagrada” de Evânia Reichert.

Fuentes: steptohealth.comkayapinri.wordpress.com

 

12 Señales de que Eres Codependiente

1. Vergüenza y baja autoestima

Sentir que no eres lo suficientemente buena/bueno o compararte con otros es una señal de baja autoestima. Lo que puede ser engañoso acerca de la autoestima es que algunas personas piensan o hablan muy bien de sí mismas, pero en realidad sólo es una tapadera para los sentimientos que tiene de no ser dignas de amor o inadecuadas. Debajo de eso, normalmente a un nivel no consciente, hay sentimientos de vergüenza. Normalmente, unidos a la baja autoestima hay sentimientos de culpa y un tema con el perfeccionismo. Si todo es perfecto, esas personas no se sienten mal sobre sí mismas.

2. Agradar a los demás

Es normal querer agradar a alguien que te importa, pero los codependientes normalmente sienten que no tienen otra opción. Decir que “no” les produce ansiedad. Algunos codependientes lo pasan muy mal cuando dicen “no” a quien sea. Sacrifican sus propias necesidades para que otras personas cumplan las suyas.

3. Límites pobres

Los límites son como una línea imaginaria entre tú y los demás. Hace una división entre lo que es tuyo y de otro, esto se aplica no sólo a tu cuerpo, a tu dinero, a tus pertenencias,  sino también a tus pensamientos, sentimientos y necesidades. Los/las codependencias tiene unos límites débiles o borrosos entre ellos y los demás. Se sienten responsables por los sentimientos y problemas de los demás o culpan a otros de los suyos.

Algunos codependientes tienen límites muy rígidos. Son cerrados e inaccesibles, poniéndoselo difícil a la gente que se les acerca. Algunos codependientes oscilan entre tener límites demasiado rígidos o demasiado pobres.

4. Reactividad

Una consecuencia de tener límites pobres es que reaccionas frente a los pensamientos y sentimientos de todo el mundo. Si alguien dice algo con lo que no estás de acuerdo, o te lo crees o te pones a la defensiva. Absorbes sus palabras porque no hay límite. Con un límite, te darías cuenta de que sólo es una opinión y no un reflejo de lo que tú eres y no te sentirías amenazado/amenazada.

5. Cuidar de los demás

Otro efecto de tener límites pobres es que si alguien tiene un problema, los quieres ayudar hasta el punto de que puedes sentirte culpable si no renuncias a ti en el proceso. Es natural sentir empatía y simpatía por alguien, pero los codependientes ponen a los demás por delante de sí mismos. De hecho, necesitan ayudar y pueden sentirse rechazados si la otra persona no quiere de su ayuda. Lo que es más, siguen intentando ayudar y arreglar a la otra persona incluso cuando esa persona ha rechazado claramente su ayuda y no está siguiendo sus consejos. Para algunos/algunas codependientes, su valor esencial depende de ser necesitados/necesitadas por otras personas.

6. Control

El control ayuda a los codepnedientes a sentirse a salvo y seguros/seguras. Todo el mundo necesita algún control sobre lo que ocurre en sus vidas, nadie quiere vivir en una constante incertidumbre y caos, pero para los codependientes el control limita su habilidad para tomar riesgos y compartir sentimientos. A veces tienen una adicción que o bien les ayuda a desinhibirse, como el alcoholismo o que les ayuda a reprimir sus sentimientos, como la adicción al trabajo. Así no se sienten fuera de control en relaciones cercanas e íntimas.

Los codependientes también necesitan controlar a los que tienen cerca porque necesitan que la gente se comporte de una forma determinada con la que ellos/ellas se sienten bien. De hecho, complacer y cuidar de los demás los pueden usar para controlar y manipular a la gente. Alternativamente, pueden ser mandones/mandonas y decirles a los otros qué es lo que deberían o no hacer. Esto supone una violación del límite de alguien.

7. Comunicación disfuncional

Los/las codependientes tienen dificultades para comunicar sus pensamientos, sentimientos y necesidades. Desde luego, si no sabes lo que piensas, sientes o necesitas, esto se convierte en un problema. Otras veces lo sabes pero no quieres reconocer la verdad. Tienes miedo de ser auténtico/auténtica porque no quieres disgustar a otra persona. En lugar de decir “No me gusta eso”, fingirás que está bien para ti o le dirás a alguien lo que tiene que hacer.

La comunicación se vuelve deshonesta y confusa cuando intentamos manipular a la otra persona a causa de nuestro propio miedo.

8. Obsesiones

Los codependientes tienen una tendencia a pasar su tiempo pensando en otras personas o relaciones. Muchas veces, intentan descifrar lo que otra persona siente o piensa y porqué. Esto se debe a la dependencia de otros y por la ansiedad y el miedo a ser rechazados/rechazadas, a causa de la vergüenza. Por la misma razón, se pueden obsesionar cuando piensan que han cometido o pueden cometer un “error”.

A veces puedes fantasear sobre cómo te gustaría que fuesen las cosas o alguien a quien quieres como una forma de evitar el dolor del presente. Es una forma de mantenerte en la negación, pero no te permite vivir tu vida.

9. Dependencia

Los/las codependientes necesitan gustarle a otras perosnas para sentirse bien sobre sí mismos/mismas, y tienen miedo de ser rechazados/rechazadas o abandonados/abandonadas, a pesar de que pueden ser funcionales por sí mismos/mismas. Esto hace que les resulte muy difícil terminar una relación, incluso cuando la relación es dolorosa o abusiva. Acaban sintiéndose atrapados/atrapadas en ella.

10. Negación

Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas para buscar ayuda acerca de la codependencia es que la niegan. Esto es, no hacen frente al problema. Normalmente piensan que el problema es de la otra persona o de la situación. Se siguen quejando o intentan arreglar a la otra persona o van de una relación o trabajo en otra/otro y nunca se hacen cargo del hecho de que tienen un problema.

Los/las codependeintes tambiñen niegan sus sentimientos y necesidades. Muchas veces no saben lo que sienten y en lugar de ello se focalizan en lo que los otros sienten. Lo mismo ocurre con sus necesidades. Se centran en las necesidades de los demás en lugar de en las suyas propias. Con frecuencia, viven en la negación de su necesidad por espacio y autonomía. Algunos/algunas codependientes parecen necesitados/necesitadas. Otros se comportan como autosuficientes en lo relativo a la necesidad de ayuda. No la piden y se les hace difícil recibirla. Viven en la negación de su propia vulnerabilidad y necesidad de amor e intimidad.

11. Problemas con la intimidad

Con esto no me refiero al sexo, aunque muchas veces una disfunción sexual es un reflejo de un problema de intimidad. Se trata de ser abierto/abierta y cercano/cercana alguien en una relación íntima. A causa de la vergüenza y los límites pobres, es posible que temas que vas a ser juzgado/juzgada, rechazado/rechazada o dejado/dejada. Por otro lado, es posible que tengas miedo a mezclarte demasiado en una relación y perder tu autonomía. Es posible que niegues tu necesidad de cercanía y sientas que tu pareja quiere demasiado de tu tiempo. Tu pareja se queja de que no estás disponible, pero es posible que él/ella esté negando su necesidad de separarse a veces.

12. Emociones dolorosas

La codependencia genera estrés y lleva a emociones dolorosas. La vergüenza y la baja autoestima generan ansiedad y miedo sobre:

  • Ser juzgado/juzgada
  • Ser rechazado/rechazada o abandonado/abandonada
  • Cometer errores
  • Ser un fracaso
  • Estar sola/solo

Y todos estos síntomas llevan a sentimientos de rabia y resentimiento, depresión, desesperanza y falta de fe en uno mismo/una misma.

Si te identificas como una persona codependiente ya has dado el paso más importante porque lo más duro es dejar de negarlo. Se puede superar pero necesitas ayuda. Búscala en:

  • Un psicoterapeuta o terapeuta Gestalt.
  • En grupo CoDA de Codependientes Anónimos. Son gratuitos, los hay en muchas ciudades y tienen un programa de 12 Pasos.

Fuente: whatiscodependency.com

Qué Piensan los/las Narcisistas

En este post, en lugar de teorizar qué se considera “narcisista” o si está o no incluido en el DSM o cuáles son sus características básicas, de lo que voy a hablar es de cómo son los/las narcisistas en un día a día con ellos/ellas.

Cualquiera que haya vivido, tenido una relación o trabajado para un(a) narcisista te lo dirá: los/las narcisistas se ven a sí mismos/a sí mismas como completamente diferentes a los demás, minusvalorando a las personas que tienen a su alrededor.

La trampa es que todo gira en torno al/a la narcisista. Es normal que un niño/una niña de 2 años reclame una atención constante. Es lo apropiado en esa etapa de su desarrollo. Lo que no es normal es que una persona de 40 años pida ese nivel de atención. El tema es que cuando el/la narcisista consigue ese nivel de atención, es a expensas de alguien.

Los/las narcisistas victimizan a los/las que están a su alrededor simplemente siendo quienes son y esto no cambia. La frase puede parecer extrema pero si has estado en una de relación de cualquier tipo con un/una narcisista, estoy segura de que sabes perfectamente de lo que hablo. Estas personas son extremadamente tóxicas.

Los/las narcisistas se ven a sí mismos/mismas como tan especiales que nadie más importa. Todo empieza y termina en ellos/ellas. Tú eres sólo un/una comparsa en la obra y tienes que estar a su disposición y AGUANTAR todo lo que te hagan o digan sin dialogar, sin replicar, sin protestar. No es una relación, es una tiranía.

Cómo los/las narcisistas se ven a sí mismos/mismas

  1. Me quiero y tú también me quieres.De hecho, todo el mundo me quiere. No me puedo imaginar que alguien no me quiera.
  1. No me tengo que disculpar ni pedir perdón. Sin embargo, tú tienes que entenderme, aceptarme y tolerarme. Da igual lo que diga o haga.
  1. Tengo unos pocos iguales en este mundo y hasta el momento no he conocido a ninguno. Soy el/la mejor jefe/jefa, pareja, amante, estudiante, deportista,…
  2. La mayor parte de la gente no está a mi altura. Si yo no les guío, los demás estarían perdidos.
  3. Aprecio que haya reglas y obligaciones, pero éstas se aplican a ti, porque yo no tengo ni el tiempo ni las ganas de respetarlas.Además, las reglas son para la gente normal y yo estoy por encima de eso.
  4. Espero que aprecies todo lo que soy y lo que he conseguido para ti porque soy maravilloso/maravillosa y perfecto/perfecta.
  5. Me gustaría que fuésemos iguales pero no lo somos ni lo vamos a ser nunca. Te recordaré con mucha frecuencia que soy la persona más inteligente en la habitación y los buenos resultados que tuve en la escuela, en los negocios, como padre/madre,.. y tú tienes que dar las gracias por estar conmigo.
  6. Puede que parezca arrogante y soberbio/soberbia pero me gusta serlo porque está justificado. Soy mejor que los demás.
  7. Espero que me seas leal en todo momento, da igual lo que te haga. Sin embargo, yo puedo mentirte, traicionarte, hablar mal de ti a tus espaldas, contar secretos tuyos, serte infiel.
  8. Te voy a criticar y esperaré que lo aceptes sin más, pero si tú me criticas a mí, especialmente en público, volcaré toda mi rabia en ti. Además, nunca lo olvidaré ni te perdonará, y te lo haré pagar de un modo u otro, soy un/una colector/colectora de deudas emocionales.
  9. Esperaré que te intereses siempre en lo que he conseguido y en lo que tienes que decir. Sin embargo, me mostraré indiferente ante todos tus logros y los ignoraré como si no existieran. Simplemente no puedo soportar que tú destaques o seas mejor que yo en algo.
  10. No soy manipulador/manipuladora. Simplemente me gusta salirme con la mía y que la gente haga lo que yo quiero, no me importa si eso es lo que te conviene a ti o no, o cómo te hace sentir. No me preocupa cómo se sienten los demás, los sentimientos son cosas de gente débil.
  11. Espero tu gratitud eterna todo el tiempo, incluso por las cosas más insignificantes que hago. En cuanto a ti, espero que hagas lo que te pido sin cuestionarlo nunca o explicarte porqué te lo pido.
  12. Yo sólo me relaciono con los mejores y, sinceramente, la mayoría de tus amigos/amigas no están a la altura.
  13. Todo sería mejor si tú simplemente hicieras lo que yo te digo.

No es fácil relacionarse, trabajar o vivir con una persona que se comporta y que piensa así. Debes tener siempre presente que los/las narcisistas se sobrevaloran a sí mismos/mismas e infravaloran a los demás, es decir, A TI. Nunca te van a tratar como a un igual, ni te van a respetar, ni a valorar, es más, te devaluarán sin necesidad y sin motivo para poder sobrevalorar a su inflado y dañado ego.

Si alguna vez te dicen alguna cosa bonita, un halago, un piropo o reconocen un mérito o una cualidad tuya positiva, no lo harán desde la autenticidad y el amor sino para manipularte. Conocen tus vulnerabilidades y alimentan esa parte para que dependas de ellos en lugar de que para que te trabajes a ti mismo/misma y dejes de tener carencias emocionales o de autoestima.

Tú no puedes cambiar al/a la narcisista y lo que te hace es producto de sus heridas de infancia. No te culpes por ello porque no tienes la culpa, simplemente se comportan así con quienes se lo permiten. Porqué permites que te traten así es lo que tienes que plantearte para empezar a curarte. Busca la ayuda de un profesional, un psicoterapeuta o un terapeuta Gestalt.

Salir de las redes de un/una narcisista es difícil porque son gente tenaz que una vez enganchan a alguien, les cuesta dejarla ir (a menos que entren en la fase de descarte). Es un proceso que no será fácil pero en cuando empieces a dar pasos para apartar de tu vida a estas personas tóxicas, pronto verás que todo mejora. Tendrás más autoestima, más ganas de vivir y te sentirás por fin bien siendo tú mismo/misma.

Fuente: psychologytoday.com

“Splitting” o Pensamiento Blanco/Negro

¿Qué es el splitting?

El término psicológico en inglés es splitting pero en castellano se le conoce como pensamiento todo/nada, amor/odio, nosotros/ellos, y más comúnmente, pensamiento blanco/negro.

Pero ¿qué es el splitting? Es la inhabilidad para ver la dicotomía entre los aspectos tanto positivos como negativos de nuestros pensamientos, normalmente asociados a lo que pensamos de los demás. Todo es bueno o malo – no hay término medio. Todos los pensamientos están polarizados. Mi vida es absolutamente terrible o completamente increíble, nada en el medio de eso,..

No hay nada intencional en el splitting, es una respuesta automática a emociones intensas y/o desreguladas. Es un mecanismo natural de defensa que tienen todas las personas en su infancia.

El splitting es una de las razones por las que pasamos de una forma tan rápida de la idealización a la devaluación, y que puede dar lugar a patrones de relaciones inestables y caóticos.

No se trata sólo de los otros sino que las personas que hacen splitting también se aplican a ellos/ellas mismos/mismas estos criterios tan estrictos. Muchas veces “Soy una mala persona” es una idea sobre nosotros mismos/mismas que realmente pensamos que es real. Esto contribuye a una perturbación en la identidad y a una autoimagen pobre. El splitting también contribuye a frecuentes cambios de humor, ya que suponen bascular entre todo bueno-todo malo.

¿Cuándo se origina el splitting?

Mediante el splitting el niño/la niña ve a su madre/padre, dependiendo de su comportamiento, como completamente buena/bueno o completamente mala/malo, lo cual le permite proyectar en ella/él todo lo malo que se le hace y así defenderse emocionalmente del dolor que el padre/madre le está causando.

Hasta aquí todo es normal. Sin embargo, si el padre/la madre de un niño/una niña es disfuncional, es decir, se comporta de forma fría, tiene rabia hacia el niño/la niña, su comportamiento es impredecible, …  puede dar lugar a que el niño/la niña haga mucho más splitting que otro niño/otra niña emocionalmente sano/sana para defenderse de ese comportamiento abusivo. El problema viene cuando ese niño/niña no puede dejar atrás el splitting como mecanismo de defensa y éste se convierte en un obstáculo en el desarrollo que arrastran cuando son adultos.

Un adulto cuando hace splitting tiene una especie de clic en su cerebro que hace que en determinadas circunstancias (cuando se siente abandonado, traicionado, cuando discute con su pareja, cuando se siente rechazado, …) se “desconecta” de sus sentimientos hacia esa persona, pasando del blanco al negro en un segundo. Esto explica la falta de empatía hacia su pareja.

Hacen una disociación de sus sentimientos positivos cuando están experimentando los negativos y viceversa, viendo a su pareja (como veían de niños a su padre/su madre) como completamente buena/bueno o mala/malo. Es algo similar a cuando un niño/una niña de unos tres o cuatro años tiene una rabieta tremenda.

Se trata de un mecanismo de defensa inconsciente. Es decir, el que hace splitting frente a quien intenta defenderse sin ser consciente de ello es frente al padre/madre disfuncional que los trató mal cuando eran niños/niñas y ponen en ese lugar emocional a su pareja.

Las parejas de los/las que hacen splitting las describen como “alguien con un comportamiento a lo Jeckyll y Hyde”. En un momento concreto actúan como si todo fuera perfecto y como si su pareja fuera el amor de su vida, pero algo cambia, hay un clic y en lugar de Romeo/Julieta aparece una persona cruel, sin empatía y amenazante.

El splitting es una característica de personas con rasgos narcisistas, psicópatas o sociópatas, también de personas con trastorno borderline. Es frecuente también en personas víctimas o supervivientes de relaciones abusivas. En este último caso el splitting con seres queridos no suele consistir en una falta de empatía con su pareja a lo largo de una relación sino en dejar esa relación y desconectarse de ella de forma rápida y sin remordimientos. Se desconectan, es como encender y apagar un interruptor.

Todos ellos tienen algo en común, aunque todavía no se ha probado que ésta sea la única causa: haber sufrido abuso psicológico y/o emocional en su infancia.

Tratamientos para el splitting

  • Si sospechas que puedes padecer de splitting, obsérvate cuando pronuncias palabras como “siempre”, “nunca”, “odio” o “malo”, pueden ser señales de que estás haciendo splitting. Cuanto más consciente seas de ello, es más fácil será dejar de hacerlo.
  • Hay un tratamiento para el splitting denominado Terapia de Comportamiento Dialéctico (DBT por sus siglas en inglés). “Dialéctico” significa la integración de los opuestos, entendiendo que dos cosas aparentemente opuestas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Esta terapia y sus métodos ayudan a las personas a encontrar de forma más fácil un equilibrio entre los dos extremos.
  • La terapia Gestalt, con su trabajo sobre las polaridades, incide sobre lo mismo. La integración consiste en que la persona acepte sus dos polaridades (fuerte vs frágil, cálido vs. frío,  complejo vs. Simple) de forma natural y se acepte entendiendo que es ambas y que éstas no son contradictorias entre sí.

Fuente: themighty.com

¿Está tu Alma Cansada? 14 Cosas que te están drenando sin que te des cuenta

En esta vida las cosas con las que tememos que lidiar cada día nos pueden cansar mucho. No sólo se cansan nuestros cuerpos sino también nuestras almas.

La energía de nuestra alma es algo importante. Cuando nuestras almas están cansadas es una señal de que como seres humanos no estamos alineados/alineadas con nuestro propósito en la vida. Si tu alma está cansada, te resultará más difícil nutrir a tu cuerpo. Puedes dormir durante ocho horas y aún así sentirte por la mañana ya cansado/cansada, sin fuerzas ni energía.

Si te sientes así, con el alma cansada, estaría bien que supieses a qué se debe. Mucha gente no se da cuenta de que muchas de las cosas que hacemos tienen un efecto directo no sólo en nuestros cuerpos sino también en nuestro alma y psique, de una forma holística.

Mira la siguiente lista. Si estás haciendo algunas o muchas de estas cosas, ¡es hora de cambiar! Hacerlas te lleva a fatigar a tu alma.

  1. No quererte.
  2. No deshacerte de gente tóxica que hay en tu vida.
  3. Seguir agarrándote a algo que ya no te beneficia.
  4. Decir que sí cuando en realidad quieres decir que no.
  5. Permitir que los otros se aprovechen de ti.
  6. No ser honesto/honesta contigo mismo/misma.
  7. Hacer cosas que no están en alineamiento con tus propósitos.
  8. Permitir que otros abusen de tu amabilidad.
  9. Hablar contigo mismo/misma de forma negativa.
  10. Aferrarte al pasado.
  11. Tener miedo del futuro.
  12. Rodearte de caos.
  13. Poner excusas para las cosas que haces mal.
  14. No aprender de tus errores.

Estas acciones y pensamientos pueden tener un enorme impacto sobre tu alma y se pueden acabar manifestando en la forma de depresión. Si tu alma está cansada, déjala descansar. Una vez identifiques lo que es bueno cambiar para ti, puedes hacer un gran cambio a mejor y recargar tu ser desde el interior. Esto es lo que hará que se produzcan los cambios en el exterior. Siempre es así, del interior al exterior y no al revés, como mucha gente cree. ¡Muévete y el Universo se moverá contigo!

Fuente: awarenessact.com