Diferencias entre una Madre Narcisista y una Madre Controladora

El hijo de una madre emocionalmente indisponible con rasgos narcisistas siente la presión para conseguir éxito y atención, ésa es la forma que tiene de ganarse el amor de su madre.

En cambio, la hija de una madre controladora, es constantemente empujada a hacer lo que la madre quiere y moldeada a voluntad de la madre. La hija controlada no tiene espacio para actuar, pensar, sentir y ser ella misma.

La madre combativa enseña a su hijo a armarse de forma defensiva, a evitar la confrontación a toda costa y a mantenerse fuera del centro de atención. Se trata de la estrategia opuesta de la de una madre emocionalmente indisponible.

Todas estas madres no aman de forma sana. Sus hijas desarrollan conductas inapropiadas para lidiar con ello, tienen distintas respuestas emocionales y son heridas de formas concretas.

Puntos en Común de las Madres Controladoras y Narcisistas

Las madres narcisistas y las controladoras ven a sus hijos como extensiones de sí mismas, no como personas independientes que deben desarrollar su propia personalidad. El grado en que son apoyados, se les presta atención – no estoy usando aquí el verbo amar a propósito – depende completamente en lo buenos que son cumpliendo las expectativas de sus madres.

Estas madres proyectan sus propias necesidades en sus hijas y no se dan cuenta de que sus hijas tienen necesidades propias. Tanto las madres narcisistas como las controladoras parecen, al menos en lo que se refiere al exterior, ser muy competentes, muy seguras de sí mismas, aunque en realidad la mayoría de ambos tipos son en realidad inseguras y tienen miedo de ser “desenmascaradas” o de que se les vean carencias. Tienden a ser perfeccionistas sobre absolutamente todo, incluidas sus hijas.

Diferencias entre las Madres Controladoras y las Narcisistas

Mientras que ambas pueden parecer iguales e incluso intercambiables – las madres narcisistas pueden ser controladoras y las controladoras pueden ser narcisistas – tienen motivaciones diferentes, así como diferentes formas de justificar sus comportamientos.

El trato a un niño por una Madre Narcisista está motivado por la necesidad de la madre de ser el centro de atención a todas horas. El modo en el que trata a sus hijos no está reflexionado en absoluto y la verdad es que no es consciente de qué es lo que motiva su comportamiento. A sus hijos los considera o bien un reflejo perfecto de sí misma o bien lo opuesto a ellas, sin términos medios ni grises. Sus hijos la complacerán o no, y en este último caso, ese niño se convertirá en el chivo expiatorio de su madre y, por extensión, de toda la familia. Esta madre utiliza mucho los juegos y la manipulación para mantener todas las miradas sobre ella. Ése es su objetivo. 

La Madre Controladora también se preocupa por las apariencias, igual que la narcisista, pero a la madre controladora lo que la mueven son sus propios miedos e inseguridades, por eso no deja nada al azar. Necesita ser necesitada, halagada y valorada y no confía en los caprichos del destino o la casualidad cuando se trata de criar a sus hijos. La madre controladora cree que sin su intervención, sus hijos fracasarían en todo. Está motivada por el miedo, pero enmascara su control como si se tratase de una fortaleza. Es autoritaria, es un 24/7 de “o lo hacemos a mi manera o nada” – pero realmente cree que es necesario. El mensaje que comunica a sus hijos recalca el hecho de que sin su ayuda, el hijo no sabría salir adelante solo.

Lo que tienen en común las Hijas de las Madres Narcisistas y Controladoras

  1. Problemas en la gestión de Sentimientos

    Esto, junto con la falta de inteligencia emocional, es típico de las hijas cuyas necesidades emocionales no fueron satisfechas en la infancia, con independencia del estilo maternal. Las niñas aprenden cómo gestionar sus emociones y sentimientos a través de sus interacciones con un adulto conectado con sus emociones, normalmente su madre.

    Como se explica en la teoría del apego, cuando este proceso no tiene lugar en la infancia, los niños:

    • o bien se desentienden de sus sentimientos para evitar el estrés, tienen pareja pero en realidad no son sinceros ni muestran su vulnerabilidad (lo que se conoce como apego evitativo)
    • o bien a ratos se sienten conectados con sus parejas y a ratos las rechazan por miedo ser ellos rechazados (apego desorganizado)
    • o bien se sienten sobrebordados por sus propias emociones y se vuelven muy demandantes hacia sus parejas hasta el punto del autosabotaje de la relación en una búsqueda idealizada de fusión perfecta con el otro. (apego ansioso)
  2.  Incapacidad para verse a sí Mismas de forma clara

    Como ambos tipos de estilos de maternidad se centran en lo externo – la hija es definida por lo que hace, no por lo que es – es fácil para la hija perder la noción de sus propios pensamientos, sentimientos, necesidades, deseos y ambiciones. Muchos de estas hijas llegan a la etapa de adultas sabiendo muy poco acerca de sí mismas, confundiendo lo que sus madres quieren de ellas con quiénes son en realidad.

  3. Una noción Distorsionada del Amor

    Estas madres enseñan a sus hijos que el amor siempre viene con un quid pro quo o está condicionado, y esa idea puede perjudicar a su hijo durante toda su vida. Es probable que ellos se sienta atraídos por gente que los trate de una forma que les recuerde a la de su madre – todos nosotros nos sentimos atraídos por lo familiar, incluso cuando nos hace infelices – y que le llamen “amor” a lo mismo que les hacían ellas en la infancia.

El Impacto de la Madre Narcisista

Como esta madre es una experimentada jugadora y una manipuladora que se esfuerza por ser siempre el centro de atención, el efecto que tiene en su hija depende de la aquiescencia de esa niña. Una hija “golden boy” se adapta al “programa” de la madre, perdiendo la noción de quién es ella misma mientras lo hace. Es más que probable que esta hija muestre ella misma rasgos narcisistas. Una hija al que la madre narcisista para le asigna el rol del “chivo expiatorio” no se somete a la voluntad de la madre porque, aunque muchas veces, de forma inconsciente, reconoce la toxicidad de las dinámicas. No se doblega a la dictadura de la madre narcisista pero lo acaba pagando sufriendo un trato más abusivo que su(s) hermana(s)/hermana(s).

    1. Hábito de Auto-criticismo y de Cuestionarse a uno mismo

      El abuso al que es sometido el hijo de una madre narcisista, ya sea bien por gaslighting o por la constante insistencia en lo que hace mal, deja secuelas. Incluso aunque tenga mucho éxito en la vida, sigue arrastrando muchas dudas sobre sí mismo. Al que le fue asignado el papel del chivo expiatorio, consiga lo que consiga, hasta que empiece a hacer terapia para sanar, sentirá que es un(a) fracasado.

    2.  Normalización del comportamiento Narcisista

      Todos las niñas creen que lo ocurre en sus familias, como no tienen otro referente para compararlo, es lo que ocurre en todas las familias. Creen que lo que pasa en sus casas es “lo normal”. La hija de una madre narcisista crecerá pensando que el hecho de que la menosprecien o no la valoren o que tenga que hacer todo tipo de maniobras para conseguir un poco de atención, es simplemente cómo funciona el mundo. Tendrá una tendencia a unirse a amigas y parejas narcisistas con las que las dinámicas son similares a las de su infancia.

    3. Problemas con la Intimidad y la Conexión

      Aunque la hija quiera tener conexiones cercanas, su falta de capacidad para gestionar sus miedos e inseguridades y su atracción hacia las personas que la tratan como su madre lo hace (o lo hizo) hace de esta conexión íntima algo difícil de conseguir.

El Impacto de la Madre Controladora

Los hijos de una madre controladora tienen la fórmula perfecta para sentirse inadecuadas con un mensaje que no es directo pero que grita “No eres nada sin mí”.

No eres nada sin mí

Crecer de esta forma genera una serie de problemas (que se pueden tratar):

      1. Confundir el Control con la Fuerza

        Estar bajo la lupa de alguien que siempre quiere que hagas las cosas de una forma determinada hace que los hijos de madres controladoras se vuelvan ellos mismos controladores e hipervigilantes, pensando que “si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien” cuando en realidad esto es sólo una ilusión que no se corresponde con la realidad. Además, este hijo se sentirá más cómodo con gente que sea mandona, que le diga lo que tiene que hacer, incluso aunque esto dé lugar a que se sienta infeliz y a que se ignoren sus necesidades y pensamientos.

        Si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien

      2. Falta de Resiliencia

        El hábito de la auto-crítica es tan profundo y está tan arraigado que muchas de las hijas de madres controladoras, evitan el fracaso a toda costa. Todas sufrimos reveses y comentemos errores en la vida, pero las hijas de madres controladoras ven estos momentos en concreto como reveladores de que ella es defectuosa y no tiene valía. Le cuesta mucho recuperarse de momentos de este tipo porque cree que son los que le definen en profundidad como persona. Apuntar bajo es en muchas ocasiones un patrón de vida. “No apuntes alto y así no te decepcionarás.”

        No apuntes alto y así no te decepcionarás

      3. Atrapado por la Inacción

        Una madre controladora le niega a su hijo espacio para que haga sus propias elecciones y para confiar en su instinto y sus pensamientos. Esto provoca que en su etapa de adultos, estos hijos sean miedosos y que muchas veces se sientan incapaces de actuar en su propio nombre y terminen haciendo lo que otra persona piensa que deberían hacer. Esto hace que sean mucho más proclives a permanecer en situaciones – tanto en si vida laboral como personal – que los hace profundamente infelices.

Fuente: Psychologytoday.com

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La Imagen que Da (y cómo es de Verdad) una Familia Narcisista

La experiencia clínica y las investigaciones muestran que a los adultos que han crecido en el seno de familias narcisistas les resulta muy difícil señalar porqué se sienten tan mal. Esto es porque la negación de lo que realmente ocurre es rampante en el sistema familiar narcisista.

“El adulto típico de una familia narcisista está lleno de rabia de la que no es consciente, se siente como una persona vacía, se siente inadecuado/inadecuada y defectuoso/defectuosa, sufre de ansiedad crónica y en muchas ocasione de depresión, y no tiene ni idea de porqué está así”- Pressman y Pressman, La Familia Narcisista.

Es común para los adultos que han crecido en familias narcisistas empezar la terapia con síntomas emocionales y problemas en sus relaciones. Además, simultáneamente muestran una falta de conciencia de cuál es la causa de todos esos problemas en sus vidas.

La Familia Narcisista esconde un profundo dolor

Estas familias tienden a operar de acuerdo con una serie de reglas de las que nunca se habla. Los niños aprenden a vivir bajo esas reglas, pero nunca dejan de sentirse confundidos y de hacerse daño por culpa de estas reglas, ya que las mismas bloquean el acceso emocional a sus padres. Básicamente, se convierten invisibles. No se les oye, ve o alimenta emocionalmente. En el otro lado, estas reglas permiten a los padres no tener límites con los niños y usarles o abusarles a su conveniencia.

Éstas son las dinámicas más comunes del sistema familiar disfuncional narcisista. Ten en cuenta que hay diferentes grados de disfunción en el espectro dependiendo del nivel de narcisismo de los padres:

  1. Hay Secretos

En las Familias Narcisistas hay secretos que tienen que ver con temas tabú como el incesto o la adicción de uno de sus miembros. El mensaje que se da a los a las niñas que ven o señalan ese secreto es: “No se lo digas a nadie. Finge que todo va bien.”

No se lo digas a nadie. Finge que todo va bien.

  1. Dar una Imagen

La familia narcisista se preocupa mucho por su imagen. El mensaje es “Nosotros somos mejores, no temenos problemas y debemos mostrar que somos una familia perfecta.” A la familia le importa más la imagen que dan a las demás personas que lo pasa realmente entre sus miembros.

Los niños de la familia reciben mensajes como “¿Y qué pensarían los vecinos?””¿Y qué pensarían otros familiares?””¿Y qué pensarían nuestros amigos?” Éste es un temor común en la familia narcisista: “Pon siempre una sonrisa en esa carita que tienes”.

Pon siempre una sonrisa en esa carita que tienes.

  1. Mensajes Negativos

A las niñas se les transmiten mensajes que son internalizados. Estos mensajes, típicamente, son:

  • Al/a la hija que el/la narcisista escoge como el “Chivo Expiatorio”: “No eres lo suficientemente buena”, “No estás a la altura”, “Lo haces mal”, ”Nunca harás gran cosa en la vida”.
  • Al/a la hija que el/la narcisista escoge como el “Golden Boy”: “Te valoro por lo que haces, no por quién eres”, “Lo haces bien pero puedes hacerlo mejor”, “Tienes que hacer las cosas como te digo yo porque sino te equivocarás”.

No eres lo suficientemente buena. No estás a la altura. Lo haces mal.

  1. Falta de Jerarquía Parental

En familias sanas hay una jerarquía parental fuerte, donde son los padres los que están al mando y proveen de amor, luz, guía y dirección a sus hijos.

En las Familias Narcisistas esta jerarquía no existe. Los niños están ahí para servir las necesidades emocionales de los padres, esto se denomina incesto emocional. En muchos casos se da la “parentificación”, en donde hay una inversión de papeles y los padres actúan como los hijos y viceversa. En otros casos, a los hijos se les “infantiliza” para cubrir necesidades emocionales de los padres/madres, tratándolos ya de adultos, como si todavía fuesen niños. Sin dejarles crecer e independizarse emocional y psicológicamente de una forma sana.

  1. Falta de Conexión Emocional

Los padres narcisistas no saben conectar emocionalmente con sus hijas, entre otra razones, porque tampoco saben conectarse emocionalmente consigo mismos. No pueden sentir empatía (o muy poca) ni amor incondicional. Por lo general son muy críticos y juzgan a sus hijas, les tratan de forma muy dura. No saben querer ni tener compasión. Tampoco apoyan a sus hijas ni les hacen de espejo. Más bien compiten con ellas y las consideran extensiones de sí mismas.

  1. Falta de Comunicación directa y efectiva

El medio más común de comunicación en las Familias Narcisistas es la triangulación. La información no se comunica de forma directa sino a través de una de las partes con la intención de que llegue a una tercera parte (la que en realidad es el objetivo del mensaje). Los miembros de la familia hablan los unos de los otros a las espaldas, sin ser directos. Esto da lugar a un comportamiento pasivo-agresivo, tensión y desconfianza. Las pocas veces en las que la comunicación es directa, se confrontan de forma muy agresiva y destructiva. En una Familia Narcisista no hay una comunicación sana y orientada a soluciones que contenten a todos. Más bien la comunicación es un conjunto de técnicas confusas y donde hay la idea de que “divide y vencerás”.

  1. Límites que No están claros

En la familia narcisista no hay muchos límites. Los sentimientos de las niñas no se consideran importantes. No se respetan los límites físicos (son frecuentes las amenazas físicas, aunque no se lleguen a perpetrar o acciones como coscorrones, empujones, zarandeos,…), ni las puertas cerradas. Tampoco se respetan los límites emocionales, son frecuentes frases como “¿Y ahora por qué lloras?” o “Aquí sólo me enfado yo.” Los padres ven a las hijas como extensiones de sí mismas, por lo que creen que pueden hacer con ellos, básicamente, lo que quieran.

  1. Un(a) Padre/Madre Narcisista y el otro/la otra orbitando alrededor de él/ella

Si uno de los padres es narcisista, es frecuente que el otro orbite alrededor de él/ella para mantener el matrimonio intacto, éste segundo padre/madre suele ser un(a) codependiente. Con frecuencia, el que orbita tiene cualidades naturales sanas para ofrecer a los niños protección y cuidado emocionales pero está atado, cubriendo las necesidades emocionales de su pareja narcisista, sacrificando las necesidades emocionales de sus hijos, que no se cubren.

Inconscientemente, muchos codependientes sienten que están “atrapados” en la relación con el/la narcisista. Esto se debe a que sienten indefensión aprendida. No se sienten con los recursos suficientes para sobrevivir sin el/la narcisista. El resultado de esto es que un(a) tirano con la edad emocional de un niño de tres años es el que manda sobre todos los miembros de la familia.

  1. A las Hermanas se les enfrenta para Competir entre Ellas

En familias sanas, se anima a las niñas a ser amorosas y estar cerca las unas de las otras. En las Familias Narcisistas, a las niñas se les pincha para que compitan y no haya armonía entre ellas. Hay una constante competición sobre “quién lo hace bien” y “quién lo hace mal” basado en el criterio subjetivo del/de la narcisista. Normalmente, a una se le asignará el papel de “Golden Boy”, el/la favorita del/de la narcisista y al otro/otra el del “Chivo Expiatorio”, sobre el que el/la narcisista proyectará sus sentimientos negativos. Las hermanas de las Familias Narcisistas raramente crecen sintiéndose conectadas las unas a las otras.

  1. Negación de los Sentimientos

Los sentimientos se niegan y no se habla de ellos. A los niños se les obliga a guardarse y reprimir sus emociones y sentimientos y se les impone la idea de que son algo “malo” que es mejor no tener o fingir no tener. Los padres narcisistas normalmente no están conectados con sus propios sentimientos y los proyectan en otros. Esto causa una falta de responsabilidad y honestidad, por no mencionar otros desórdenes psicológicos. Si no conectamos y procesamos nuestros sentimientos acaban saliendo de otras maneras (la rabia en manifestaciones de comportamiento pasivo-agresivas, la tristeza en forma de depresión,…)

  1. Mensajes de “No eres Suficiente”

Estos mensajes se emiten claro y alto en la Familia Narcisista. A las niñas no sólo se les anima a competir entre ellos/ellas si no que reciben constantes mensajes de que “no son suficiente (bueno/buena, guapo/guapa, listo/lista)”. Al/a la que ejerce el rol de “Chivo Expiatorio” se le dice que es defectuosa, que siempre está cometiendo errores, que es demasiado egoístas y/o sensibles. Al/a la que ejerce el rol del “Chico Dorado”, se le hacen llegar los mensajes de que “lo haces bien pero lo puedes hacer mejor”, “las cosas te van bien cuando haces lo que yo te digo”, “puedes esforzarte un poco más”.

  1. Disfuncionalidad obvia o encubierta

En las Familias Narcisistas las dinámicas o bien son abiertas y se ven de forma obvia o se encubren. En muchas Familias Narcisistas el abuso es obvio, ya que hay una agresividad que no se esconde, es más, se hace gala de ella como forma de poder y de dominación. En otras muchas, el abuso emocional y/o psicológico y/o la negación severa de los niños/las niñas se esconde y se niega, dándole la vuelta, acusándoles de “estar locos”, negando lo evidente, aludiendo de forma directa o indirecta que es el niño/la niña el/la que tiene un “problema” y no el sistema familiar.

Si reconoces a tu familia en estos patrones, te gustará saber que una recuperación que es posible.

Puedes crear una nueva vida que te hará fluir hacia el futuro y dejar atrás el patrón de amor distorsionado y disfuncional aprendido en la familia narcisista. Si escoges la sanación, te espera una nueva vida.

  • Busca ayuda, hay libros de muchos autores y autoras especializados en narcisismo: Alice Miller, Pete Walker, John Bradshow son algunos muy buenos de una larga lista.
  • Haz terapia. Individual con un(a) terapeuta Gestalt o con un grupo CoDA (Codependientes Anónimos).
  • Habla de tu infancia y tu trauma con gente de confianza (amigos/amigas, otros miembros de la familia,…) simplemente sacarlo a la luz y hablarlo con naturalidad tiene un poder sanador.
  • Cree en ti. Si fuiste el chivo expiatorio de la familia narcisista, debes tener un ego muy pequeño, pesando siempre muy mal de ti mismo/misma y con la autoestima destrozada. Desmonta ese ego, no es verdad porque no tiene una base sana ni real. Descúbrete porque lo que te dijeron que eras es mentira.
  • Si después de leer este artículo todavía tienes dudas sobre si tu familia es narcisista o no, puedes hacer el test sobre padres y/o madres narcisistas.

 

Fuente: Psychologytoday.com

Las 5 Heridas Emocionales de la Infancia

Es muy común que nuestra vida emocional se haya visto dañada en la infancia. Es muy común, asimismo, que vivamos desconociendo esto. No somos conscientes de los que nos bloquea, nos impide avanzar o nos da miedo.

En la mayoría de los casos, el origen de nuestras heridas más profundas y de las que no somos conscientes, está en lo que experimentamos en la infancia. Se trata de heridas causadas por algunas de nuestras primeras experiencias en el mundo.

Necesitamos que salgan del inconsciente para hacernos conscientes de ellas, dejar de ocultarlas y así poder sanarlas. Cuanto más tardamos en sanarlas, más profundas se vuelven. El temor a revivir el sufrimiento nos lleva a ponernos excusas de forma inconsciente para justificar nuestro comportamiento. Esto es lo que en terapia Gestalt se conoce como mecanismos neuróticos de defensa.

Esto es precisamente lo que tenemos que evitar. Hacernos conscientes de ellas y trabajarlas para sanarlas es lo que nos llevará a tener una vida más feliz y plena.

Las heridas emocionales son experiencias dolorosas de la infancia que dan lugar al carácter que desarrollamos como adultos, quiénes somos y cómo afrontamos las adversidades.

Las heridas emocionales de la Infancia son cinco: Abandono, Rechazo, Humillación, Traición e Injusticia. Si eres hijo/hija de unos padres y/o cuidadores narcisistas, es más que probable que tengas las cinco.

  1. Abandono

    Las personas con esta herida se sientieron solas, aisladas y no protegidas en un ambiente familiar. Tuvieron unos padres y/o cuidadores fríos y distantes, que nos les dabn mucho amor, que muchas veces no estaban disponibles para ellas.

    Los adultos con esta herida tienen miedo a que otros les dejen. Dejarán ellos a su pareja o proyecto de otros tipo, antes de que les dejen a ellos.

    Las personas con esta herida tienen que trabajar su miedo a estar solas y su miedo al contacto físico (abrazos, besos, contacto sexual,…). Un buen comienzo para curar esta herida es el de afrontar el miedo a estar solo/sola hasta que un diálogo positivo interior fluya.

  2. Rechazo

    Esta herida impide que aceptemos nuestros sentimientos, pensamientos y experiencias. Impide la creación de una autoestima sólida. Causa pensamientos de rechazo, de no ser queridx y de degradación de unx mismx.

    La/el niñx rechazadx se siente indignx de amor y el miedo a re-experimentar estos sentimientos dolorosos le lleva a provocar su propia soledad por un auto-aislamiento.

    La forma de sanar esta herida es que te preocupes por tu propio comportamiento en lugar del de los demás y que tomes decisiones por ti mismx. Cada vez te dolerá menos que la gente se vaya o se aleje y no te lo tomarás como un signo de que hay algo malo en ti, de que eres defectuosx. Tú eres la única persona a la que necesitas para vivir tu vida.

  3. Humillación

    Los niños/las niñas con esta herida tuvieron padres y/o cuidadores que se metían con ellos/ellas, los ridiculizaban, les decían frases como “Ya sabía yo que la ibas a cagar”, “mira que eres feo/fea, tonto/tonta, ridículo/ridícula”.

    Esto destruye la autoestima de una niña/de un niño y le hace muy difícil cultivar una autoestima sana y valorarse a sí mismx. Esto en muchas ocasiones resulta en una personalidad dependiente, necesitando siempre la validación y la aprobación de los demás. En el otro extremo están los que se convierten en tiranxs, que humillan a otras personas para “defenderse” de una potencial humillación a ellxs. Éstxs son de los que piensan que “la mejor defensa en un buen ataque”.

    La forma de sanar esta herida es cultivar una autoestima más sana, aceptándonos como somos y entendiendo que no tenemos que “ser perfectxs” ni ningún otro ideal para ser dignxs de amor. También respondiendo (no reaccionando) cuando alguien intenta humillarnos. Si tú te respetas a ti mismx, es muy probable que toda la gente de la que te rodeas, lo haga también. Y que en el caso de que haya alguien que no lo haga, te sientas dotadx con los recursos suficientes para emitir un mensaje asertivo y claro de que “esto no te lo permito”.

  4. Traición

    Esta herida se produce en la infancia cuando los padres y/o cuidadores del niño/de la niña rompen las promesas que le hacen, llevándole a tener sentimientos de traición y de que ha sido engañadx.

    Esto causa en los adultos un sentimiento de desconfianza hacia los demás que puede llevar a la envidia y a otros sentimientos negativos, como los de que la gente siempre les va a mentir o sin sentirse dignos/dignas de que las personas cumplan las promesas que les hacen.

    Los adultos con esta herida se pueden convertir en personas controladoras y perfeccionistas, se vuelven rígidas y no permiten cabos sueltos, no dejando nada al azar. Todxs necesitamos un cierto orden y control en nuestras vidas pero un exceso de esto puede llevar a una total falta de espontaneidad y de confianza en lo que la vida depara, estando permanentemente en alerta.

    Las personas con esta herida si quieren sanarla tienen que trabajar la paciencia y la tolerancia, así como aprender a delegar responsabilidades.

  5. Injusticia

    Lxs niñxs que experimentan esta herida de adultos crecieron en un hogar con unos padres y/o cuidadores fríos y autoritarios, donde se oían mucho frases como “Porque lo digo yo”.

    Esto da lugar a adultos con personalidades demandantes, que generan sentimientos de impotencia y futilidad. Albert Einstein expresó muy bien esta idea con la famosa cita

    Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar por un árbol, vivirá toda su vida pensando que es un estúpido

    Los adultos que experimentan esta clase de herida se vuelven rígidos y ven las cosas sólo blancas o negras. Este tipo de personas normalmente intentan hacerse importante y conseguir poder o éxito.

    Para sanar esta herida estas personas deben trabajar su rigidez mental y sus continuas sospechas para alcanzar más flexibilidad en sus vidas y más confianza en los demás.

El siguiente gráfico muestra cómo estaría una persona en su versión enferma (con la herida no consciente, es decir, en su ego) y en su versión sana (con la herida consciente y trabajada, esto es, siento ella misma):

herida infancia

 

 

Normalmente nos sentimos atraídxs hacias las personas que tienen la misma herida y la reactivamos. Como espejos, nos enseñamos unos a otros nuestro sufrimiento común.

Cuando conozcas a alguien que te enfada, date cuenta de lo que pasa en realidad. Es probablemente el/la mejor maestrx que puedas tener nunca. Intenta averiguar porqué la actitud de esta persona te hace daño y a qué situación de tu pasado te recuerda su comportamiento. Cuando ya no te sientas amenazadx o enfadadx con esa persona, quiere decir que tu herida es más pequeña o está sanada. Tus padres, tu familia y las relaciones con los demás en la infancia, tienen mucha influencia en cómo somos, nos comportamos y vemos la vida.

Si quieres averiguar más sobre las heridas emocionales de la infancia, te recomiendo el libro “Infancia, la Edad Sagrada” de Evânia Reichert.

Fuentes: steptohealth.comkayapinri.wordpress.com

 

12 Señales de que Eres Codependiente

  1. Vergüenza y Baja Autoestima

    Sentir que no eres lo suficientemente buenx o compararte con otros es una señal de baja autoestima. Lo que puede ser engañoso acerca de la autoestima es que algunas personas piensan o hablan muy bien de sí mismas, pero en realidad sólo es una tapadera para los sentimientos que tiene de no ser dignas de amor o inadecuadas. Debajo de eso, normalmente a un nivel no consciente, hay sentimientos de vergüenza tóxica. Normalmente, unidos a la baja autoestima hay sentimientos de culpa y un tema con el perfeccionismo. Si todo es perfecto, esas personas no se sienten mal sobre sí mismas.

  2. Agradar a los demás

    Es normal querer agradar a alguien que te importa, pero los codependientes normalmente sienten que no tienen otra opción. Decir que “no” les produce ansiedad. Algunos codependientes lo pasan muy mal cuando dicen “no” a quien sea. Sacrifican sus propias necesidades para que otras personas cumplan las suyas.

  3. Límites pobres

    Los límites son como una línea imaginaria entre tú y los demás. Hace una división entre lo que es tuyo y de otro, esto se aplica no sólo a tu cuerpo, a tu dinero, a tus pertenencias, sino también a tus pensamientos, sentimientos y necesidades. Los codependientes tiene unos límites débiles o borrosos entre ellos y los demás. Se sienten responsables por los sentimientos y problemas de los demás o culpan a otros de los suyos.

    Algunos codependientes tienen límites muy rígidos. Son cerrados e inaccesibles, poniéndoselo difícil a la gente que se les acerca.

    Otros codependientes tienen límites demasiado pobres. Los demás tienen la percepción de que “pueden hacer con ellos lo que quieran”.

  4. Reactividad

    Una consecuencia de tener límites pobres es que los codependientes reaccionan frente a los pensamientos y sentimientos de todo el mundo. Si alguien dice algo sobre ellos con lo que no están de acuerdo, o se lo creen sin cuestionarlo o se ponen a la defensiva. Absorben sus palabras porque no hay un límite. Con un límite, se darían cuenta de que sólo es una opinión y no un reflejo de lo que ellxs son y no se sentirían amenazadxs.

  5. Cuidar de los demás

    Si alguien tiene un problema, lo quieren ayudar hasta el punto de sentirse culpables si no renuncian a ellxs mismxs en el proceso. Es natural sentir empatía y simpatía por alguien, pero los codependientes ponen a los demás por delante de sí mismxs. De hecho, necesitan ayudar y pueden sentirse rechazadxs si la otra persona no quiere de su ayuda.

    Es más, siguen intentando ayudar y arreglar a la otra persona incluso cuando esa persona ha rechazado claramente su ayuda y no está siguiendo sus consejos. Para los codependientes, su valor esencial depende de ser necesitados por otras personas.

  6. Control

    El control ayuda a los codependientes a sentirse a salvo y seguros. Todo el mundo necesita algún control sobre lo que ocurre en sus vidas, nadie quiere vivir en una constante incertidumbre y caos, pero para los codependientes el control limita su habilidad para tomar riesgos y compartir sentimientos. A veces tienen una adicción que o bien les ayuda a desinhibirse, como el alcohol o que les ayuda a reprimir sus sentimientos, como al trabajo. Así no se sienten fuera de control en relaciones cercanas e íntimas.

    Los codependientes también necesitan controlar a los que tienen cerca porque necesitan que la gente se comporte de una forma determinada con la que ellos se sientan bien. De hecho, complacer y cuidar de los demás los pueden usar para controlar y manipular a la gente. Alternativamente, pueden ser mandones y decirles a los otros qué es lo que deberían o no hacer. Esto supone una violación del límite de alguien.

  7. Comunicación Disfuncional

    Los codependientes tienen dificultades para comunicar sus pensamientos, sentimientos y necesidades. Desde luego, si no sabes lo que piensas, sientes o necesitas, esto se convierte en un problema. Otras veces lo saben pero no quieren reconocer la verdad. Tienen miedo de ser auténticos porque no quieren “disgustar” a otra persona. En lugar de decir “No me gusta eso”, fingen que están bien.

    La comunicación se vuelve deshonesta y confusa cuando intentamos manipular a la otra persona a causa de nuestro propio miedo

  8. Obsesiones

    Los codependientes tienen una tendencia a pasar su tiempo pensando en otras personas o relaciones. Muchas veces intentan descifrar lo que otra persona siente o piensa y porqué. Esto se debe a la dependencia de otros y a la ansiedad y el miedo a ser rechazados, a causa de la vergüenza. Por la misma razón, se pueden obsesionar cuando piensan que han cometido o pueden cometer un “error”.

    A veces puedes fantasear sobre cómo te gustaría que fuesen las cosas o alguien a quien quieres como una forma de evitar el dolor del presente. Es una forma de mantenerte en la negación, pero no te permite vivir tu vida.

  9. Dependencia

    Los codependientes necesitan gustarle a otras personas para sentirse bien sobre sí mismos, y tienen miedo de ser rechazados o abandonados. Esto hace que les resulte muy difícil terminar una relación, incluso cuando la relación es dolorosa o abusiva. Acaban sintiéndose atrapados en ella.

  10. Negación

    Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas para buscar ayuda acerca de la codependencia es que la niegan. Esto es, no hacen frente al problema. Normalmente piensan que el problema es de la otra persona o de la situación. Se siguen quejando o intentan arreglar a la otra persona o van de una relación o trabajo en otra u otro y nunca se hacen cargo del hecho de que tienen un problema.

    Los codependeintes también niegan sus sentimientos y necesidades. Muchas veces no saben lo que sienten y en lugar de ello se centran en lo que los otros sienten. Lo mismo ocurre con sus necesidades. Se centran en las necesidades de los demás en lugar de en las suyas propias. Con frecuencia, viven en la negación de su necesidad por espacio y autonomía. Algunos/algunas codependientes parecen necesitados/necesitadas. Otros se comportan como autosuficientes en lo relativo a la necesidad de ayuda. No la piden y se les hace difícil recibirla. Viven en la negación de su propia vulnerabilidad y necesidad de amor e intimidad.

  11. Problemas con la Intimidad

    Con esto no me refiero al sexo, aunque muchas veces una disfunción sexual es un reflejo de un problema de intimidad. Se trata de ser abierto y cercano alguien en una relación íntima. A causa de la vergüenza y los límites pobres, es posible que un codependiente tema que va a ser juzgado, rechazado o dejado. Por otro lado, es posible que tenga miedo a mezclarse demasiado en una relación y perder la autonomía. Es posible que niegue su necesidad de cercanía y sienta que su pareja quiere demasiado.

  12. Emociones dolorosas

    La codependencia genera estrés y lleva a emociones dolorosas. La vergüenza y la baja autoestima generan ansiedad y miedo sobre:

    • Ser juzgado
    • Ser rechazado o abandonado
    • Cometer errores
    • Ser un fracaso
    • Estar solo

    Y todos estos síntomas llevan a sentimientos de rabia y resentimiento (que es rabia en exceso), depresión, desesperanza y falta de fe en uno mismo.

Si te identificas como una persona codependiente ya has dado el paso más importante porque lo más duro es dejar de negarlo. Se puede superar pero necesitas ayuda. Búscala en:

  • Un psicoterapeuta o terapeuta Gestalt.
  • En grupo CoDA de Codependientes Anónimos. Son gratuitos, los hay en muchas ciudades y tienen un programa de 12 Pasos.

Fuente: whatiscodependency.com

¿Qué Piensan los Narcisistas?

En este artículo, en lugar de teorizar qué se considera “narcisista” o si está o no incluido en el DSM o cuáles son sus características básicas, de lo que voy a hablar es de cómo son los narcisistas en un día a día con ellos.

Cualquiera que haya vivido, tenido una relación o trabajado para un(a) narcisista te lo dirá: los narcisistas se ven a sí mismos como completamente diferentes a los demás, minusvalorando a las personas que tienen a su alrededor.

La trampa es que todo gira en torno al/a la narcisista. Es normal que un(a) niño de 2 años reclame una atención constante. Es lo apropiado en esa etapa de su desarrollo. Lo que no es normal es que una persona de 40 años pida ese nivel de atención.

Los narcisistas victimizan a los/las que están a su alrededor simplemente siendo quienes son y esto no cambia. La frase puede parecer extrema pero si has estado en una de relación de cualquier tipo con un(a) narcisista, estoy segura de que sabes perfectamente de lo que hablo. Estas personas son extremadamente tóxicas.

Los narcisistas se ven a sí mismos/mismas como tan especiales que nadie más importa. Todo empieza y termina en ellos. Tú eres sólo un(a) comparsa en la obra y tienes que estar a su disposición y aguantar todo lo que te hagan o digan sin dialogar, sin replicar, sin protestar. No es una relación, es una tiranía.

Cómo las Narcisistas se ven a sí Mismas

  1. Me quiero y tú también me quieres.De hecho, todo el mundo me quiere. No me puedo imaginar que alguien no me quiera.
  2. No me tengo que disculpar ni pedir perdón. Sin embargo, tú tienes que entenderme, aceptarme y tolerarme. Da igual lo que diga o haga.
  3. Tengo unos pocos iguales en este mundo y hasta el momento no he conocido a ninguno. Soy el/la mejor jefe/jefa, pareja, amante, estudiante, deportista,…
  4. La mayor parte de la gente no está a mi altura. Si yo no les guío, los demás estarían perdidos.
  5. Aprecio que haya reglas y obligaciones, pero éstas se aplican a ti, porque yo no tengo ni el tiempo ni las ganas de respetarlas. Además, las reglas son para la gente normal y yo estoy por encima de eso.
  6. Espero que aprecies todo lo que soy y lo que he conseguido para ti porque soy maravillosa y perfecta.
  7. Me gustaría que fuésemos iguales pero no lo somos ni lo vamos a ser nunca. Te recordaré con mucha frecuencia que soy la persona más inteligente en la habitación y los buenos resultados que tuve en la escuela, en los negocios, como padre/madre,.. y tú tienes que dar las gracias por estar conmigo.
  8. Puede que parezca arrogante y soberbia pero me gusta serlo porque está justificado. Soy mejor que los demás.
  9. Espero que me seas leal en todo momento, da igual lo que te haga. Sin embargo, yo puedo mentirte, traicionarte, hablar mal de ti a tus espaldas, contar secretos tuyos, serte infiel.
  10. Te voy a criticar y esperaré que lo aceptes sin más, pero si tú me criticas a mí, especialmente en público, volcaré toda mi rabia sobre ti. Además, nunca lo olvidaré ni te perdonaré, y te lo haré pagar de un modo u otro. Soy especialista en generar deudas emocionales.
  11. Esperaré que te intereses siempre en lo que he conseguido y en lo que tengo que decir. Sin embargo, me mostraré indiferente ante todos tus logros y los ignoraré como si no existieran. Simplemente no puedo soportar que tú destaques o seas mejor que yo en algo.
  12. No soy manipulador(a). Simplemente me gusta salirme con la mía y que la gente haga lo que yo quiero, no me importa si eso es lo que te conviene a ti o no, o cómo te hace sentir eso. No me preocupa cómo se sienten los demás, los sentimientos son cosas de gente débil.
  13. Espero tu gratitud eterna todo el tiempo, incluso por las cosas más insignificantes que hago. En cuanto a ti, espero que hagas lo que te pido sin cuestionarlo nunca o explicarte porqué te lo pido.
  14. Yo sólo me relaciono con los mejores y, sinceramente, la mayoría de tus amigos/amigas no están a la altura. De hecho, tú tampoco lo estás. Si estoy contigo es porque soy magnánima, es como hacer una obra de caridad.
  15. Todo sería mejor si tú simplemente hicieras lo que yo te digo. No lo que yo hago. Lo de predicar con el ejemplo no va conmigo.

No es fácil relacionarse, trabajar o vivir con una persona que se comporta y que piensa así. Debes tener siempre presente que los narcisistas se sobrevaloran a sí mismos e infravaloran a los demás, es decir, A TI. Nunca te van a tratar como a un igual, ni te van a respetar, ni a valorar, es más, te devaluarán sin necesidad y sin motivo para poder sobrevalorar a su inflado y dañado ego.

Si alguna vez te dicen alguna cosa bonita, un halago, un piropo o reconocen un mérito o una cualidad tuya positiva, no lo harán desde la autenticidad y el amor sino para manipularte. Conocen tus vulnerabilidades y alimentan esa parte para que dependas de ellos en lugar de que para que te trabajes a ti mismo y dejes de tener carencias emocionales o de autoestima.

Tú no puedes cambiar al/a la narcisista y lo que te hace es producto de sus heridas de infancia. No te culpes por ello porque no tienes la culpa, simplemente se comportan así con quienes se lo permiten. Porqué permites que te traten así es lo que tienes que plantearte para empezar a curarte. Busca la ayuda de un profesional, un psicoterapeuta o un(a) terapeuta Gestalt.

Salir de las redes de un(a) narcisista es difícil porque son gente tenaz que una vez enganchan a alguien, les cuesta dejarla ir (a menos que entren en la fase de descarte). Es un proceso que no será fácil pero en cuanto empieces a dar pasos para apartar de tu vida a esta persona tóxica, pronto verás que todo mejora. Tendrás más autoestima, más ganas de vivir y te sentirás por fin bien siendo tú misma.

Fuente: psychologytoday.com

El “Splitting” o Pensamiento Blanco/Negro

¿Qué es el “Splitting”?

El término psicológico en inglés es “splitting” pero en castellano se le conoce como pensamiento todo/nada, amor/odio, nosotros/ellos, y más comúnmente, pensamiento blanco/negro.

Pero ¿qué es el “splitting”? Es la inhabilidad para ver la dicotomía entre los aspectos positivos como negativos de nuestros pensamientos, normalmente asociados a lo que pensamos de los demás. Todo es bueno o malo, no hay término medio. Todos los pensamientos están polarizados. Mi vida es absolutamente terrible o completamente increíble, nada en el medio.

No hay nada intencional en el “splitting”, es una respuesta automática a emociones intensas y/o desreguladas. Es un mecanismo natural de defensa que tienen todas las personas en su infancia.

El “splitting” es una de las razones por las que pasamos de una forma tan rápida de la idealización a la devaluación, y que puede dar lugar a patrones de relaciones inestables y caóticos.

No se trata sólo de los otros sino que las personas que hacen “splitting” también se aplican a ellas mismas estos criterios tan estrictos. Muchas veces “Soy una mala persona” es un pensamiento sobre nosotrxs mismxs que realmente pensamos que es real. Esto contribuye a una perturbación en la identidad y a una autoimagen pobre. El “splitting” también contribuye a frecuentes cambios de humor, ya que suponen bascular entre todo bueno/todo malo.

¿Cuándo se origina el “Splitting”?

Mediante el “splitting” el niño/la niña ve a su madre/padre, dependiendo de su comportamiento, como completamente bueno o completamente mala, lo cual le permite proyectar en ella/él todo lo malo que se le hace y así defenderse emocionalmente del dolor que el padre/madre le está causando.

Hasta aquí todo es normal. Sin embargo, si el padre/la madre de un(a) niñx es disfuncional, es decir, se comporta de forma fría, tiene rabia hacia el/la niñx, su comportamiento es impredecible,…  puede dar lugar a que el/la niñx haga mucho más splitting que otrx niñx emocionalmente sanx para defenderse del comportamiento abusivo. El problema viene cuando el/la niñx no puede dejar atrás el “splitting” como mecanismo de defensa y éste se convierte en un obstáculo en su desarrollo que arrastran cuando son adultos.

Un adulto cuando hace “splitting” tiene una especie de click en su cerebro que hace que en determinadas circunstancias (cuando se siente abandonado, traicionado, cuando discute con su pareja, cuando se siente rechazado, …) se “desconecta” de sus sentimientos hacia esa persona, pasando del blanco al negro en un segundo. Esto explica la falta de empatía hacia su pareja.

Hacen una disociación de sus sentimientos positivos cuando están experimentando los negativos y viceversa, viendo a su pareja (como veían de niños a su padre/su madre) como completamente buenx o malx. Es algo similar a cuando un(a) niñx de unos tres o cuatro años tiene una rabieta tremenda.

Se trata de un mecanismo de defensa inconsciente. Es decir, la persona que hace “splitting” frente a quien en realidad intenta defenderse sin ser consciente de ello es frente al padre/madre disfuncional que la trató mal en su infancia y, como adultos, ponen en ese lugar emocional a su pareja.

Las parejas de las  personas que hacen splitting las describen como “alguien con un comportamiento a lo Jeckyll y Hyde”. En un momento concreto actúan como si todo fuera perfecto y como si su pareja fuera el amor de su vida, pero algo cambia, hay un click y en lugar de Romeo/Julieta aparece una persona cruel, sin empatía y amenazante.

El “splitting” es una característica de personas con rasgos narcisistas, psicópatas o sociópatas, también de personas con trastorno borderline. Es frecuente también en supervivientes de relaciones abusivas. En este último caso el “splitting” con seres queridos no suele consistir en una falta de empatía con su pareja a lo largo de una relación sino en dejar esa relación y desconectarse de ella de forma rápida y sin remordimientos. Se desconectan, es como encender y apagar un interruptor.

Todos ellos tienen algo en común, aunque todavía no se ha probado que ésta sea la única causa: haber sufrido abuso psicológico y/o emocional en su infancia.

Tratamientos para el “Splitting”

  • Si sospechas que puedes padecer de “splitting”, obsérvate cuando pronuncias palabras como “siempre”, “nunca”, “odio” o “malo”, pueden ser señales de que estás haciendo “splitting”. Cuanto más consciente seas de ello, es más fácil será dejar de hacerlo.
  • Hay un tratamiento para el “splitting” denominado Terapia de Comportamiento Dialéctico (DBT por sus siglas en inglés). “Dialéctico” significa la integración de los opuestos, entendiendo que dos cosas aparentemente opuestas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Esta terapia y sus métodos ayudan a las personas a encontrar de forma más fácil un equilibrio entre los dos extremos.
  • La terapia Gestalt, con su trabajo sobre las polaridades, incide sobre lo mismo. La integración consiste en que la persona acepte sus dos polaridades (fuerte vs frágil, cálido vs frío,  complejo vs simple) de forma natural y se acepte entendiendo que es ambas y que éstas no son contradictorias entre sí sino complementarias.

Fuente: themighty.com

¿Está tu Alma Cansada? 14 Cosas que te están drenando sin que te des cuenta

En esta vida las cosas con las que tememos que lidiar cada día nos pueden cansar mucho. No sólo se cansan nuestros cuerpos sino también nuestras almas.

La energía de nuestra alma es algo importante. Cuando nuestras almas están cansadas es una señal de que como seres humanos no estamos alineados con nuestro propósito en la vida. Si tu alma está cansada, te resultará más difícil nutrir a tu cuerpo. Puedes dormir durante ocho horas y aún así sentirte por la mañana ya cansadx, sin fuerzas ni energía.

Si te sientes así, con el alma cansada, estaría bien que supieses a qué se debe. Mucha gente no se da cuenta de que muchas de las cosas que hacemos tienen un efecto directo no sólo en nuestros cuerpos sino también en nuestro alma y psique, de una forma holística.

Mira la siguiente lista. Si estás haciendo algunas o muchas de estas cosas, ¡es hora de cambiar! Hacerlas te lleva a fatigar a tu alma.

  1. No quererte.
  2. No deshacerte de gente tóxica que hay en tu vida.
  3. Seguir agarrándote a algo que ya no te beneficia.
  4. Decir que sí cuando en realidad quieres decir que no.
  5. Permitir que los otros se aprovechen de ti.
  6. No ser honestx contigo mismx.
  7. Hacer cosas que no están en alineamiento con tus propósitos.
  8. Permitir que otros abusen de tu amabilidad.
  9. Hablar contigo mismx de forma negativa.
  10. Aferrarte al pasado.
  11. Tener miedo del futuro.
  12. Rodearte de caos.
  13. Poner excusas para no cambiar.
  14. No aprender de tus errores.

Estas acciones y pensamientos pueden tener un enorme impacto sobre tu alma y se pueden acabar manifestando en la forma de depresión. Si tu alma está cansada, déjala descansar. Una vez identifiques lo que es bueno cambiar para ti, puedes hacer un gran cambio a mejor y recargar tu ser desde el interior. Esto es lo que hará que se produzcan los cambios en el exterior. Siempre es así, del interior al exterior y no al revés. ¡Muévete y el Universo se moverá contigo!

Fuente: awarenessact.com